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Madres piden justicia desde hace 33 aņos

Por John Quintero
Periodista

COMADRES nació como un organismo de madres que buscaban a sus familiares. En 2008, la organización mantiene su lucha en espera de un mejor mundo para los jóvenes.

Foto: John Quintero

Las COMADRES adoptaron el nombre de Monseñor Romero en su memoria. Romero fue asesinado el 24 de marzo de 1980.

El Comité de Madres de Detenidos y Desaparecidos de El Salvador Monseñor Oscar Arnulfo Romero (COMADRES) está presente en el país con un total de 3 mil 19 madres registradas. A lo largo de sus 33 años de existencia, han archivado, según las denuncias que reciben, muchos casos de detenidos y desaparecidos. “Las personas no se desaparecen solas, sino que primeros las detienen y luego las desaparecen”, aclaró Alicia García, de 64 años, una de las fundadoras del Comité de Madres.

En los tiempos de la guerra civil (1980-1992), COMADRES confirmó la existencia de cementerios clandestinos: mil 200 cuerpos fueron desenterrados y llevados a Medicina Legal. Hasta el momento, la institución posee 9 mil casos bien documentados de detenidos y desaparecidos, otros 4 mil archivos están en la clasificación de medianamente documentados.

COMADRES está afiliada a la Federación Latinoamericana de Asociaciones de Familiares de Detenidos y Desaparecidos (FEDEFAM); por lo tanto, han compartido con grupos como las Madres de Plaza de Mayo en Argentina y en congresos realizados en diversos países del mundo. Como Comité, participaron en la elaboración del proyecto para que Naciones Unidas declarada como crimen de lesa humanidad la desaparición forzada de personas.

Al presente, cuentan con ocho madres en la oficina en San Salvador y 19 promotoras en todo el país. En cuanto a su sostenimiento, la organización recibe poca ayuda. “Las organizaciones están interesadas en ayudar a países en guerra como Irak. La ayuda que destinan a Latinoamérica es muy poca”, manifestó Alicia García. Una de las grandes donaciones que recibieron, en 1983, la hizo Pan para el Mundo, con un cheque de 25 mil dólares.

Por medio de las donaciones, COMADRES ha brindado ayuda mensual con víveres, ropa y artículos escolares a algunas familias. Para reducir gastos, las madres desarrollan un taller de corte y confección.

Inicios

La conformación de COMADRES como institución fue en 1977, en esta participaron algunos sacerdotes, entre ellos, Monseñor Romero. Pero la organización dio sus primeros pasos en 1975 como antesala a los 12 años de guerra civil en El Salvador. Conflicto que arrojó un saldo de 75 mil muertos y desaparecidos y fue producto de muchos irrespetos al Derecho Internacional Humanitario (DIH): Normas internacionales destinadas a limitar a las partes en conflicto, en los métodos y medios utilizados en la guerra, con el fin de proteger a las personas y a los bienes afectados.

En relación con los detenidos y desaparecidos, el DIH, en el artículo 3 (común) a los Convenios de Ginebra, prohíbe en situación de conflicto armado no internacional –el caso de El Salvador– las condenas dictadas y las ejecuciones efectuadas sin previo juicio y que no hayan sido emitidas por un tribunal legítimamente constituido.

La primera marcha en San Salvador, el 12 de enero de 1978, fue en silencio. Las madres sostenían una manta que decía: ¡BASTA YA!, mientras caminaban vestidas de luto y con pañoletas blancas, amarradas a la cabeza, en símbolo de paz. Durante las marchas, en la guerra civil, personas se le acercaban y les regalaban un colón o menos.

La marcha les dio legitimidad ante el pueblo y se convirtió en un impulso en la organización: publicaron fotos y nombres de los capturados en los periódicos y empezaron a fotografiar a las personas asesinadas. Muchas veces, junto a los cuerpos, encontraron una justificación: “Por traidor a la patria”.

En los 80´s, la represión militar aumentó y el Comité de Madres fue objeto de varias bombas y amenazas de muerte. A pesar de esto, mantuvieron su trabajo y lograron un objetivo importante: separar los presos políticos de los comunes.

Las madres también se dedican a dar testimonio de su sufrimiento a la población en general. Ellas tienen un gran interés que los jóvenes conozcan esa dolora parte de la historia salvadoreña. “Es un honor escucharla. Usted es una de las pocas personas vivas que componen la historia de El Salvador”, dijo Gladis Zelaya Menjívar, de 21 años, luego de escuchar el testimonio de Alicia García.

 

 

 

 

 

Con heridas de bombas

 

Durante el conflicto, la oficina de COMADRES fue destruida varias veces por las bombas.

 

Actualmente, la sede está en el Barrio San Miguelito, Colonia Santa Eugenia, pasaje 1 casa 122, San Salvador.

 

Trabajan todos los días de la semana.

 

El teléfono es 22229023