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Salud versus pudor

Por Vanessa Batres
Periodista

El miedo del ser humano a descubrirse ya sea física o emocionalmente es uno de los temores que puede atentar con la salud de las personas. Existe todavía en la sociedad salvadoreña el tabú de la visita al ginecólogo y de lo que allí se practica.

Foto: Vanessa Batres

Muchas mujeres no van a traer el resultado de sus exámenes, por miedo a salir “mal”.

Mayo, el mes de las madres había empezado con intentos de lluvia y un calor sofocante. Las enfermedades acechaban a los ciudadanos y como medida se iniciaron campañas saludables: vacunaban, daban charlas acerca de enfermedades, regalaban pasta dental, incentivaban a la población a donar sangre y hacían el examen de citología vaginal.

Pese al intento, la clínica de una universidad que apoyaba esta práctica, estaba casi desierta. Las hileras de sillas azules apenas las adornaban dos mujeres jóvenes. El aire artificial del lugar daba un aspecto de soledad y hermetismo. Apenas una mujer diminuta con vestido blanco parecía a gusto con ello. Con mirada inquisidora observaba la puerta corredizade cristal ahumado, a la espera de un nuevo inquilino.

Afuera dos enfermeras con sus botiquines estaban a la espera de vacunar a alguien contra la gripe o tétano. Desde allí se observaban dos rótulos hechos con plumón y páginas de papel bond blanco que se leían: “CITOLOGÍA”, “CITOLOGÍA GRATIS”; aclaraba el último.

Disimulando el temor

Eran las 11:30 de la mañana. Según las anotaciones de la enfermera, solo 11 mujeres habían llegado a lo largo de la mañana, entre trabajadoras y estudiantes. Las allí presentes parecían un poco tensas e intentaban guardar tranquilidad. Una de ellas cruzó la pierna mientras jugueteaba con su celular, la otra ojeaba sin leer detenidamente una revista de un periódico reconocido.

De pronto de una de las habitaciones de puerta color café que rodeaban la sala salió una mujer de unos 40 años. “Su turno”, dijo la enfermera enseguida. La muchacha que pasaba las páginas dejó a un lado el montón de papeles y se paró. Vio de reojo el número de la puerta y pensó: “uno más y es mi favorito, el tres”.

Entró y se sentó nerviosa frente a la joven doctora. Juntas llenaron una hoja con los datos personales, pues en caso de que la prueba contenga alguna anomalía se les busca para darles tratamiento. “Nosotros (la Unidad de Salud Monserrat) damos apoyo a la universidad con este evento. Ofrecemos nuestros servicios, tanto de personal (doctores y enfermeras) como materiales para los exámenes y vacunas... A las pacientes se le piden datos para contactarlas en caso que se le encuentre alguna infección o indicios de cáncer”, expresó la jefa de enfermeras de la Unidad de Salud Monserrat, Nuria de Cortéz.

La incertidumbre

La médica, Matilde Quezada de Guzmán le indicó a la muchacha que se cambiara en un pequeño cuarto. “Se quita el pantalón y la ropa interior y se pone una bata”, le indicó. Entró al cuarto y de las dos batas que habían, agarró la de color rosa. Nunca en su vida había estado en un hospital así que nunca había usado una de ellas. Al principio se la puso al revés y luego se dio cuenta de su error, se rió en sus adentros y se la colocó correctamente.

Era la primera vez que se practicaba la prueba porque desde hacía un año que había tenido relaciones sexuales con su pareja. Antes, tuvo una ocasión para hacerse la citología, pero por miedo,no se la hizo. Ahora, le daba más importancia el hecho de poder padecer el cáncer cervical. Había escuchado mucho sobre ese tema y no era de su agrado. Era mejor prevenirlo.

Salió y trató de guardar tranquilidad. “Acuéstese y ponga los pies en estos brazos de metal”, le dijo suavemente Guzmán. Cerró los ojos y casi sin pensarlo siguió las instrucciones “Abra más las piernas y trate de tranquilizarse”, le indicó la especialista.

Nadie en su casa le había hablado de este tipo de examen. Se acostó y siguiendo el consejo de una amiga: trató de pensar en cosas que le gustaban, como ir a la playa o comer chocolates. “Le voy a explicar lo que voy a ir haciendo para que esté tranquila”, mencionó la experta. Le mostró los instrumentos que iba a utilizar, eran tres. Uno de ellos era de metaly parecía una herramienta para carro con una especie de paleta. Los otros dos parecían hisopos grandes, esos sirven para sacar las dos muestras del cuello de la vagina.

A respirar profundo

Trató de no pensar en los objetos. Sintió los dedos de la doctora buscando la vagina. Cerró los ojos mientras escuchaba en el fondo “tranquila, respire, tranquila”. Le introdujo una paleta suavemente y hasta que ya se acostumbró al objeto lo movió a manera que quedara horizontal. De esta manera preparaba física y psicológicamente a la paciente.

Luego, de acostumbrarse al nuevo cuerpo, sintió algo helado. Supuso que ahora estaba usando el instrumento metálico. Se asustó. Enseguida contrajo los músculos y sintió un pequeño dolor. La ginecóloga le siguió dando instrucciones y logró calmarla. El artefacto separó las paredes de la vagina hasta que la médica obtuvo la muestra requerida.

Pasaron como cinco minutos más cuando al fin escuchó la voz: “ya estuvo”. Respiró profundamente. Se sentó de la penosa posición y pidió: “para cuando me den los resultados, no llamen a la casa porque mis papás no saben de esto. Sería mejor que me llamaran al celular”, dijo insistentemente. La enfermera asintiócon la cabeza.

Respiró profundamente y pensó: “no es tan difícil ni doloroso después de todo”. Salió tranquila de la clínica mirando alrededor temiendo que alguien la descubriera. Apuntó la fecha para recoger los resultados del examen en la agenda, con letra grande. No tenía que olvidársele, pues en caso que el resultado presentara algún síntoma cancerígeno, podría tratarlo a tiempo.

 

 

 

 

 

Los derechos de las mujeres en la atención de la prevención del cáncer cervical
 
Toda mujer que solicite la toma de citología cérvico vaginal se le brindará atención y no podrá ser objeto de discriminación alguna. Será responsabilidad y obligación del personal de salud que brinda el servicio, analizar y revisar cada caso en forma individualizada y decidir si es el momento oportuno de tomarle su citología cérvico vaginal siguiendo los lineamientos de la normativa. En todo caso siempre brindará la consejería respectiva de acuerdo a cada caso en particular.
 

La cobertura de detección se brindará con especial énfasis a los siguientes grupos prioritarios:

 

Mujeres de 30 a 59 años de edad.

 

Mujeres con factores de riesgo epidemiológico.

 

Mujeres de nivel socioeconómico bajo.

 

Mujeres del área rural.

 

Mujeres que nunca se han tomado el examen del Papiloma humano (PAP).

 

Mujeres que no se han realizado PAP en los últimos dos años.

 

A toda mujer que sea atendida dentro del programa de prevención y control de cáncer de cérvix se le llenará en la primera visita en forma completa y legible el carnet respectivo, el cual será solicitado y actualizado en cada control o contacto con el establecimiento de salud respectivo.

 

Toda mujer que solicite el servicio tiene derecho a recibir información y atención humanizada y a ser tratada con respeto, dignidad, privacidad y confidencialidad.

 

En todo establecimiento de salud la mujer tiene derecho a recibir una atención de la mejor calidad respetando su condición social y cultural.

 

Toda mujer será referida a otro nivel de atención o institución de salud deberá entregársele la referencia diseñada para tal efecto con los datos completos así como deberá explicársele los diferentes aspectos relacionados con el motivo de su referencia y la importancia de su cumplimiento.

 

Fuente: Ministerio de Salud