Negocio con conciencia ecológica
Por
Joel Díaz
Periodista
“Dar un aporte al país bajo el enfoque del medio ambiente” es uno de los motores que mueven a la compañía recolectora de materiales reciclables La Centroamérica.
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Foto: Joel Díaz |
La sucursal Avenida Independencia recibe cargamentos de botellas plásticas juntadas por alumnos de la Escuela Joaquín Rodezno de San Salvador. |
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Cada día más salvadoreños se preocupan más por recoger envases plásticos y latas de soda, entre otros objetos, para venderlos y obtener un ingreso económico extra. La empresa La Centroamérica S.A. de C.V. es una de las responsables de este fenómeno.
Se trata de una mediana empresa ubicada en el centro de San Salvador, la cual recolecta distintos materiales reutilizables, bajo una visión muy clara de contribuir a un mejor medio ambiente en el país, a través de un florido negocio.
El ingeniero Rodolfo Méndez, jefe de planta de la compañía, relató que las labores comenzaron en 2003, cuando sus propietarios se fijaron en el negocio del reciclaje de desechos, luego de trabajar por años en el sector transporte y en la distribución de cereales a nivel centroamericano.
La firma comenzó recolectando insumos ferrosos, más conocidos entre la población como “chatarra”. Poco a poco se extendió a otros como el aluminio, polietileno (plástico) en distintas densidades, papel y litografía (revistas), los cuales se clasifican y revenden a fundidoras locales.
Aunque los objetivos comerciales nunca se han perdido de vista, la labor ecológica de la recolectora es indiscutible, ya que la misma naturaleza del rubro otorga un valor a lo que antes era simple basura y, de paso, motiva a las personas a reducir los desechos y a no contaminar su entorno.
“Generamos una alternativa para esos desperdicios que la gente suele botar en los ríos y drenajes, y que en el invierno, durante las lluvias, generan estragos”, explicó Méndez. “Así generamos fuentes de trabajo”, agregó.
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Foto: Joel Díaz |
Un empleado extrae distintos materiales ferrosos de una pieza de chatarra. |
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En efecto, La Centroamericana da cabida a más de 75 empleados fijos, entre motoristas, clasificadores, cargadores, personal de oficina y seguridad, además de un promedio de 50 a 70 personas que diariamente obtiene el beneficio de la venta del producto.
El negocio ha resultado tan acertado que por cada año se han establecido nuevas sedes de recepción. A la fecha son cuatro sucursales en la zona metropolita: en la Alameda Juan Pablo II, Avenida Independencia –donde se encuentran las oficinas centrales–, Ciudad Delgado y Cuscatancingo.
Y este año la firma cruzó las fronteras al abrir su primera sede en la ciudad de Guatemala, donde el giro aún no ha sido muy explotado, apuntó Méndez.
La recolección
En El Salvador, la empresa tiene rutas de búsqueda y recolección en la zona central así como en el interior, para facilitar el servicio a posibles clientes. Los empleados van de casa en casa para comprar materiales inservibles que luego son pesados en una balanza portátil y de ese modo se determina el precio a pagar. Seis camiones areneros se emplean en la transportación del producto.
Méndez detalló que la nueva apuesta es ir a los centros escolares para dejar bolsas “yumbo” con capacidad para unas 600 botellas plásticos. Al llenarse, son recogidas a cambio de un estimado de 18 a 20 dólares por bolsa.
“Se busca educar y crear una cultura entre los jóvenes, misma que también les deje beneficios. En la medida que generamos cultura hacemos un país menos sucio”, afirmó el profesional. Algunos estudiantes, como los del Centro Escolar Joaquín Rodezno ya están implementando la dinámica.
Sobre la relación con la competencia, Méndez sostiene que es buena, pues considera que “el mercado es amplio y para todos da Dios”. Cabe resaltar que en la capital hay al menos cinco firmas pequeñas y medianas que se dedican al negocio, entre ellas la Recicladora Independiente, Recicladora La Avenida y Recimetal.
La publicidad también está en la mira, por lo que han empezado a acudir a medios de comunicación, como las emisoras de la cadena radial YSKL, no sólo para ofrecer el servicio, sino para informar a las personas sobre los beneficios de reutilizar la basura. “El reciclaje es el futuro para la gente de escasos recursos”, concluye Méndez.
De cara a unos 10 años, La Centroamericana planea estar posicionada al nivel regional de su nombre, y saben que para ello es fundamental estar a la vanguardia tecnológica.En esa línea, su última adquisición ha sido la máquina “Max Pak”, una compactadora que importaron de Miami con una inversión de 50 mil dólares, la cual permitirá agilizar la transportación, cantidad y calidad de los productos.
En el plazo de un año, la empresa comenzará a trabajar el vidrio, así como recientemente se inició la colecta de electrodomésticos descompuestos cuyas piezas son extraídas y seleccionadas para reciclarlas por separado.
El negocio ofrece nuevas luces para el destino de los desechos sólidos en El Salvador, una alternativas que presupone beneficio para el medio ambiente y también para el bolsillo de la familia salvadoreña. |
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Según el jefe de planta de La Centroamericana S.A. de C.V., Rodolfo Méndez, la empresa pretende generar una cultura que favorezca un medio ambiente saludable y sin basura, sobre todo ante datos como el de que una botella de plástico tarda al menos 100 años en biodegradarse. |
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La compañía recolecta materiales reciclables como hierro, cobre, aluminio, plástico y muy pronto, vidrio; pero no el material conocido como “durapac”, pues las ganancias que se obtienen con éste son mínimas. El número para contactar es el 2222-5612. |
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El representante detalla la compañía nunca ha tenido acercamientos con el Ministerio del Medio Ambiente y Recursos Naturales, ni con otras organizaciones ecologistas. |
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