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Lluvias constantes: principal desafío para la producción de café y azúcar

Marchelly Funes
Redacción

El Servicio Nacional de Estudios Territoriales anunció hace dos semanas el inicio de un invierno copioso. La información ha sido tomada en serio por los productores de café y azúcar que preparan desde ya alternativas para intentar que las lluvias no mermen, cuando menos, la producción de 289 mil 851 quintales de café y 127 mil 312 quintales de azúcar, es decir, poco más del 15% de la cosecha de ambos cultivos.

Foto: Marchelly Funes

Este grano ha sido afectado por la broca y la roya.

Las lluvias del fenómeno tropical Stan causaron daños a la caficultura y a la producción azucarera nacional. El sector cafetalero, además, se ha visto perjudicado también la erupción del volcán Ilamatepec en Santa Ana, en octubre del año pasado, explicó el gerente de PROCAFE, Carlos Pleitez.

Un hecho relevante que se espera que suceda los próximos días y meses será la abundante humedad, la cual podría generar un alto impacto en el desarrollo de roya en los cafetos ( hongo que presenta una serie de pústulas o bultitos de color naranja sobre la cara de atrás de las hojas y los tallos. Las hojas atacadas terminan por caer y la planta se debilita. En ramas y frutos) . Esto, según Alfonso Arévalo, de la Oficina de Políticas y Estrategias (OPE) del Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG), generará una desequilibrio en un cuarto de la producción total.

Según datos preliminares del Consejo Salvadoreño del Café (CSC), la cosecha 2006/2007 se estima en más de 1 millón 932 mil 341 quintales, si no se ve afectada por las precipitaciones lluviosas dañan los cultivos de la temporada. De lo contrario estas recaerían en un 15% de pérdidas, es decir, 289 mil 851quintales de café menos de lo proyectado.

Con el fin de evitar esta problemática y asegurar una buena producción de café, el MAG, en coordinación con el Centro Nacional de Tecnología Agropecuaria y Forestal (CENTA) y PROCAFE, han desarrollado planes contingenciales para evitar inundaciones y disminución en la producción, aseguró Arévalo.

Las campañas, capacitación técnica, y distribución de insumos para mejorar la calidad productiva y prevención de riesgos; abastecimiento de insecticidas y trampas para combatir la roya y la broca son actividades se han ido desarrollando a medida se acerca el invierno.

Sin embargo, los planes contingenciales que ejecutan el MAG y PROCAFE parecen no haber llegado hasta la finca San Julián, ubicada en el departamento de Santa Ana, una de las más importantes en la zona cafetalera, según su propietario, Alfredo Hernández. “Cada caficultor de la zona se las está ingeniando para no salir muy afectado con las lluvias”, aseguró.

Azúcar

Por otro lado, según estudios realizados por la Escuela Nacional de Agricultura (ENA), la caña de azúcar es el segundo cultivo de mayor importancia para el país, ya que se cultivan cerca de 96 mil manzanas en el campo, además de ser una fuente laboral de la zona rural.

Para el analista de la OPE, Max Anaya, los inviernos intensos ocasionan problemas en todos los sectores del país, no sólo en el sector agrícola. “Cuando las lluvias son muy constantes arrastran los cultivos que encuentran a su paso y esto genera pérdidas para la producción nacional”, dice. Sin embargo, el MAG y la Asociación Azucarera de El Salvador y del Consejo Salvadoreño de la Agroindustria Azucarera (CONSAA) se han preparado para enfrentar un invierno copioso, expresó el especialista.

La caña de azúcar es una planta tropical y se desarrolla mejor en lugares calientes y asoleados. Cuando prevalecen temperaturas altas, la caña de azúcar alcanza un gran crecimiento vegetativo generando una producción de carbohidratos de alto peso molecular, como la celulosa y otras materias que constituyen el follaje y el soporte fibroso del tallo, comentó Margarito Durán, del sector azucarero.

En tiempos muy húmedos, la caña tiene menor eficiencia y más baja proporción de desarrollo. “Cuando las lluvias no cesan se presentan dos problemas graves. Mucha agua disminuye el rendimiento de la sacarosa, y en casos extremos la producción se paraliza porque la caña se pudre en la mayoría de los casos,” explicó el coordinador de Negociaciones Internacionales del Consejo Salvadoreño de la Agroindustria Azucarera (CONSAA), Julio Arroyo.

Para el gerente del Ingenio Jiboa, el más grande del país, José Urquía, el problema que se puede suscitar en este sector se da más que todo en la zafra de mayo a octubre, es decir, precisamente cuando se desarrolla la caña. “Cuando hay mucha agua la caña de azúcar baja su rendimiento en un 10% de lo normal”, afirmó Urquía.

Según proyecciones de ACONSAA, la producción 2006/2007 será de 1 millón 273 mil 122 quintales de azúcar. Si el invierno es muy copioso se prevé una perdida de 127 mil 312 quintales. No obstante, se trabaja para que este sector no sufra una pérdida de esa magnitud. “Se cuenta con el apoyo necesario para hacerle frente al invierno, logrando que este afecte a menos del 10% de la proyección”, aseguró Arroyo.

Sin embargo, para algunos productores estas medidas no son suficientes para minimizar los daños que causan las lluvias torrenciales. “Me parece que el gobierno y demás instituciones no le dan la importancia que los pequeños productores se merecen”, aseguró Jesús Conrrado, productor de ambos rubros.