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El año social de la violencia

Por Catia Valladares
Periodista

Durante los primeros cuatro meses de 2007, denominado por el presidente Saca como “El año de la paz social”, se produjeron un total de 1,197 homicidios en todo el país, según fuentes oficiales como el Instituto de Medicina Legal y la Policía Nacional Civil (PNC). En 2006 hubo 3,812 homicidios; ha finalizado la primera cuarta parte del año y ya han muerto asesinadas la mitad del número de personas que murieron el año pasado.

Foto: Catia Valladares

Elin Ranum, especialista y analista del tema violencia del Instituto Universitario de Opinión Pública de la UCA (IUDOP)

Para febrero de 2006 El Salvador era considerado como el país más violento de la región con una tasa de 55 % por cada 1,000 habitantes, desplazando del primer lugar a Colombia, este último con una tasa de 53 % por cada 1,000 habitantes. Los índices de homicidios para este año son uno de los más altos registrados en la historia del país, pues se calcula que diariamente son asesinadas 10.8 personas por día. Estas tendencias indican que el fenómeno, en lugar de disminuir o mantenerse, va en aumento.

El Gobierno continúa sosteniendo que los pandilleros son los principales responsables de la alta cuota de violencia que se vive a diario. El actual director de la PNC, Rodrígo Ávila, dijo que “los principales actores de la violencia son las maras, principalmente los pandilleros que son deportados desde Estados Unidos y que tienen antecedentes criminales del país donde provienen”.

El doctor Fabio Molina, director del Instituto de Medicina Legal, también está de acuerdo con que las maras son el principal cáncer de nuestra sociedad. “Hay muchos pandilleros enfermos de la cabeza, muchos de ellos presentan traumas o psicopatologías. Las maras están sembrando muerte en nuestras calles”, aseguró Molina.

En El Salvador no existen programas de reinserción para pandilleros inmigrantes que son deportados desde el país Norteamericano. Muchas veces, los pandilleros que ingresan al país ni siquiera tienen familia aquí, pues su núcleo familiar ya ha emigrado hacia Estados Unidos, comentaba Rocío Peña, pastora de un “Centro Bautista” de reinserción a la sociedad para pandilleros de origen cristiano-evangélico.

Elin Ranum, especialista y analista del tema violencia del Instituto Universitario de Opinión Pública de la UCA (IUDOP), confirmó que, según estadísticas de la PNC, del 100% de los casos de violencia, un 30% son originados por las pandillas. “Las pandillas tienen su cuota social en el tema de la violencia, sin embargo, no son los actores principales, ni los más poderosos. Hay otras expresiones de violencia que están latentes y predominantes en la sociedad”.

Según Miguel Cruz, director del IUDOP, “la criminalidad ha impuesto una mayor organización en las pandillas delincuenciales y a los grupos informales que pretenden combatirlas, cualitativamente es más compleja”, comentó Cruz.

Bajo la misma línea, la analista Ranum aseveró que, cualitativamente hablando, el problema de la violencia y las pandillas es muy complejo. “Los homicidios son cometidos con más brutalidad, al grado que los cadáveres que son encontrados por Medicina Legal presentan algunas cualidades como las manos atadas, heridas profundas en todo el cuerpo, laceraciones, etc, lo cual nos indica que los criminales torturan a sus víctimas antes de quitarles la vida”.

Otro fenómeno que alimenta a la problemática de la violencia y la brutalidad son las masacres. Hoy, como hace más de 15 años, cuando El Salvador estaba en guerra, se presentan con mayor intensidad este tipo de asesinatos. Esta es otra forma de violencia, en una ejecución pueden morir familias enteras, inclusive ni los menores de edad están exentos de la muerte violenta.

No se trata de algo nuevo

Algunos especialistas como Ranum opinan que los orígenes de la violencia en El Salvador pueden detectarse desde muchísimos años atrás. “Siempre ha habido autoritarismo en este país. Desde antaño las tierras han sido administradas por personajes que llegan al poder a través del abuso del poder.

Ranum sostiene que mucho antes de la masacre de 1932, el fenómeno social de la violencia yacía en auge. “El problema de la violencia en este país no se originó a causa de los 12 años de guerra que vivó El Salvador, es un problema cuyas fronteras apenas se vislumbran en estos tiempos”, dijo Ranum.

Claudia Hernández, coordinadora de comunicaciones y analista del Instituto de Derechos Humanos de la UCA (IDHUCA), afirma que “en El Salvador siempre ha habido focos de violencia, y la raíz de esta violencia tiene características económicas, sociales, históricas. Luego tuvimos un grupo de militares y guerrilleros que justificaban la violencia por falta de espacio y democracia.

Según la especialista, los salvadoreños siempre hemos tenido este tipo de “mensajes histéricos”, hemos llegado a entender que la violencia se justifica. Pasamos de la guerra a la paz, sin resolver los problemas del pasado. La ley del control de las armas es de 1994, el Ministerio de Defensa ha venido, desde entonces, posponiendo y argumentándose de prorrogas, pues la institución no tiene la capacidad física ni administrativa para controlar todas las armas que circulan ilegalmente en el país.

Las instituciones encargadas de velar por la seguridad de los ciudadanos carecen de insumos o dirigentes capaces de ejercer honradamente sus mandos o peor aún adolecen de muchos crímenes de “cuello blanco”, los dirigentes son corruptos y sus crímenes quedan en la impunidad, como en el caso del diputado Silva. La debilidad de las instituciones acarreó como consecuencia que los ciudadanos recurran, cada vez menos, a éstas para canalizar sus diferencias con otros individuos. A esto los especialistas le llaman “auto-tutela”: tomar la venganza y la justicia por nuestras propias manos.

Sembrar ahora para cosechar mañanaza

Las corrientes son muchas, y los especialistas no concuerdan con el origen de la violencia. Algunos culpan a las pandillas, otros al gobierno, a la migración. Pero hay un factor en el que todos coinciden: Políticas de prevención.

“Hay que darle instrucción a la gente joven, hay que crear programas de prevención para los jóvenes que aún no se inician en las pandillas, y programas especiales para los que ya van por el mal camino”, concluyó el doctor Molina.

El combate contra la violencia es un trabajo de todos.“La prevención debe practicarse en comunidad, no solo a nivel individual. La gente del barrio debe convivir con sus vecinos, para lograr ese sentido de pertenencia, de integración con el otro, expresó Ramón.

El gobierno debe enfocarse en la prevención desde la escuela, y sobre todo las instituciones deben darle el ejemplo a nuestras pequeñas generaciones de que el que mata debe ser castigado. En los niños está el cambio, ellos son la mejor apuesta para el mañana.

 

 

 

Muertes por homicidio

 

Año

Número de muertes por homicidios

1996

8,019

1997

8,281

1998

Sin datos

1999

2,544

2000

3,551

2001

2,374

2002

2,346

2003

2,388

2004

2,933

2005

3,761

2006

3,812

2007

1,197 (a la fecha)