La importancia del idioma francés en El Salvador
Por: Alejandro Labrador
Periodista
Más de trescientos millones de francófonos, un desarrollo artístico y de conocimiento inimitable y una larga experiencia en el intercambio cultural en más de 100 países, sitúan al idioma francés y a la cultura francesa, en general, como un referente de primer orden para el mundo. ¿Cómo se aplica este fenómeno en El Salvador?
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Foto: Alejandro Labrador |
Serge Maller es el director de la Alianza Francesa en El Salvador. Su puesto es rotativo y está supeditado a una junta directiva. . |
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Que la Organización de las Naciones Unidas (ONU) considere a dicho idioma como uno de los siete idiomas de trabajo y como el segundo después del inglés, aunque sin implicar ningun tipo de superioridad, sí demuestra la magnanidad del legado francés en las diferentes manifestaciones del mundo contemporáneo.
Según Anne Broustaut, responsable del Centro de Recursos de la Alianza Francesa de San Salvador, parte de la gran importancia que tiene la lengua francesa, se originó por el carácter imperial que tuvo ese país durante siglos, como país que colonizó varios países..
Para Serge Maller, Director de la misma institución, es importante, sin embargo, señalar que esa imposición de una cultura sobre la otra, en el caso del francés, es cosa de antes.
Las diferentes sociedades nacionales constituidas como Alianza Francesa alrededor del mundo, explica por ejemplo, tuvieron desde el primero momento, inspirados en su propia Revolución, la obligación de respetar y reconocer el valor de cada cultura para desde, esa fusión, proponer nuevos paradigmas.
Un reconocimiento necesario
Para Christine Degoule, representante de la embajada de Francia en El Salvador, el francés esta sufriendo una expansión considerable en el mundo entero. Más hablantes y personas interesadas en conocer y estudiar en Francia son muestra de ello.
En El Salvador, según afirman algunas instituciones que enseñan francés, esa expansión que se menciona es perceptible por el aumento de la cantidad de estudiantes en sus respectivas academias. Queda la duda, no obstante, si esee crecimiento va de acuerdo al lugar que ocupa el francés en el mundo.
Aunque no existan datos salvadoreños oficiales sobre el tamaño de la comunidad francófona en el país, puede construirse una idea, si se toma en cuenta la cantidad de instituciones que enseñan francés y se compara con la cantidad de centros de enseñanza del idioma inglés.
Según datos del ministerio de Educación, aunque el francés está vigente dentro del plan de estudios de bachillerato, solo en San Salvador, de 31 institutos y complejos educativos nacionales, únicamente seis tienen cursos activos de dicha lengua.
La pregunta que surge, necesariamente, es sobre el tipo de intereses o necesidades que puede mover a los salvadoreños para interesarse en el idioma y la cultura francesa. ¿Forma parte de su visión de mundo hablar otro idioma que no sea el Inglés? ¿Qué utilidad podrían encontrar?
Para el el lingüista, Rolando Flores, la dependencia económica y social que El Salvador ha asumido en lás últimas décadas por parte de Estado Unidos es un elemento ineludible.
Las migraciones masivas hacia aquél país, por un lado, y la dolarización, por otro, son para el especialista, la evidencia de una cultura hegemónica que está engranada en todas la vida cotidiana de las personas.
Para Maller, este planteamiento tiene sentido. Afirma que su experiencia con respecto a personas que quieren aprender el idioma, demuestra que el francés es una línea de cultura alternativa, además de un refuerzo curricular. No es, como se pensaría, que son contados los estudiantes que aprenden francés por pleno amor al conocimiento.
“En general, las personas que vienen a aprender francés, lo hacen porque quieren hablar un tercer idioma. Quieren presentarse más competitivos que otras personas”, agregó.
Otra constante fue que el proceso de aprendizaje del francés implica un distanciamiento o rechazo con las propuestas culturales que se asumen como las únicas y las más importantes.
“El inglés, para estas personas, deja de ser la única cultura y a través de las diferentes actividades y acercamientos que propone la gestión cultural franco-salvadoreña, el francés aparece como una alternativa al status-quo”, opina Carlos Ramírez, profesor de francés en la Academia Europea.
Esta percepción alternativa de la realidad, tiene una característica poblacional singular.
Según Maller, es muy común que las personas que sistemáticamente están participando de las activiades, sean las mismas. “Es cierto que no hay gente nueva en cada evento, pero sí hay gente. Eso es un avance”, añade.
Una identidad ausente
Según el sociólogo y catedrático de la Universidad de El Salvador, Herbert Machuca, la poca importancia que los salvadoreños le dan a espacios, ideas, formas de pensar, etc., que no sean los tradicionales, se debe a la ausencia “terrible” de una identidad.
“En la medida que uno conoce y sabe quién es, puede encarar nuevas cosas, apreciarlas y encontrales su valor”, explica.
Según comenta Luis Mayén, estudiante de francés, una de sus grandes admiraciones pora la cultura francesa es el alto grado de culturalidad y de respeto por su propia memoria histórica.
“Es algo digno de admirar. Como un país, podría crear todo un ideario de nación, solo a partir de su idioma oficial. El francés está cargadísimo de valores y formas de ver la vida”, explicó. |