Portada Multimedia Edición actual    
Ayuda
 
Portada / Noticias

 

 
 

Editorial

Pasión por la verdad

A veces no sé qué decir. Pasar más tiempo entre papeles y palabras no me ha curado de esas contrariedades. De repente, sales a la calle y observas el mundo como si se tratara de un bicho raro al que no terminas de entender, a pesar de los años que llevas en él y de que tus profesores de historia trataron vanamente de explicártelo.

Para colmo ni siquiera consigues comprender tu mundo más cercano. No logras descifrar ese mecanismo extraño con el que funcionan las cosas. Entonces, te sientes ridícula, como una niña traicionada a quien nunca le aclararon que Santa Clos era pura fantasía.

¿Será que el periodismo es también pura fantasía? Quiero reportear pero las fuentes no me dan información. Quiero escribir pero la línea editorial del medio de comunicación tuercen mis reglones hasta deformarlos. Quiero publicar y entonces los demás bajan la mirada. Se excusan.

Sólo -de vez en cuando- se producen esos momentos que recuerdas para siempre, en los que eso de la libertad de expresión inunda tus sentidos. Justo entonces recuperas la fe y estás dispuesta a seguir adelante. Vale la pena.

Tu vida tiene sentido. Sí, finalmente toda esa existencia gastada y entregada a la pasión de la verdad parece sonreirte desde el fondo de la oficina. Una convicción de que tu trabajo ha trascendido te sacude.

Pero de nuevo, al día siguiente, vuelves a empezar. Sales a la calle a reportear y descubres que el mundo con sus habitantes siguen comportándose como bichos raros. No los comprendes, pero tampoco los odias. Lo único que te resta es hacer lo que sabes hacer: escribir y escribes sus historias. La historia de un mundo caótico y humano.

Hasta mañana.