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Empresas y particulares afectados por la usurpación de nombres en Internet

Por Leticia Girón
Periodista

Cuando alguien registra una dirección de internet con la que no tiene nada que ver, pero con conciencia de que una marca comercial, empresa, institución o personaje comparte ese mismo nombre, fomenta la ciberocupación. Una actividad que no es castigada por la ley, pero que sí provoca daños

Foto: Leticia Girón

Rafael Ibarra manifestó que si bien es cierto que en El Salvador aún no hay casos de ciberocupación siempre se está alerta.

Al ingresar el nombre de alguna marca conocida en una dirección de Internet, el usuario espera ver información relacionada con la marca; sin embargo, han existido casos en que la página no tiene nada que ver con lo que buscaba.

En El Salvador, la empresa Svnet se encarga de registrar el dominio .sv que es el que distingue a una página y la reconoce como salvadoreña. "Lo típico es que se usen los nombres de personas o marcas reconocidas", afirmó uno de los encargados de otorgar el dominio .sv, Rafael Ibarra.

Al registrar los nombres de dominio con algo reconocido y recordado por las personas, los ciberocupas aprovechan que los usuarios vean el contenido de sus páginas. "Por ejemplo, hace un par de años, la marca de cósmeticos AVON se vio afectada al ver que en Internet existía el nombre de AVON.com y no tenía ninguna relación con la empresa.", recordó Ibarra.

Usualmente, las víctimas de la ciberocupación han tenido que negociar para poder recuperar el nombre que les pertenece en la red. "El problema es que como marca han alcanzado gran notoriedad rápidamente y no han protegido su denominación en internet con anterioridad", explicó Adalberto Rivas, encargado de la seguridad infórmatica de una empresa de seguros. "Por ejemplo, concursantes, famosos, o nuevos productos, que aún no tienen su sitio en Internet, puede venir alguien, adelantarse y registrarlo sin nungún problema".

Puede darse el caso de que el ciberocupante ofrezca el dominio a su legítimo propietario por cifras millonarias o llegando a un acuerdo. "Normalmente, esto terminaba con una extorsión o negociación, porque claro están jugando con la imagen de una empresa o persona", afirmó Ibarra.

Al principio, los dominios no fueron diseñados o pensados para representar una marca. El problema que existe con la ciberocupación es que legalmente no existe condena, ya que el tema de marcas registradas tiene un proceso que difiere de la creación o registro de un dominio en Internet. "No hay ninguna ley que determine que porque usted tiene esta marca registrada tiene derecho a este dominio o al revés," aseveró Nelson Castillo, estudiante de informática de la Universidad de El Salvador.
Foto: Leticia Girón

Los ciberocupas crean y registran páginas en Internet para luego negociar el nombre que han usado con el dueño.

"Lo que ocurre es que desde la parte de vista moral es problema, pero en la parte legal no hay ningún problema, porque no hay ninguna ley que lo prohíba", confirmó Ibarra.

A Svnet no le corresponde directamente vigilar que no exista ciberocupación en El Salvador, pero lo hacen y está dentro de sus políticas que no se pueden registrar marcas famosas sin su representante legal en el país. "Aunque no estamos obligados por ley, tratamos de no hacerlo con el fin de evitar la ciberocupación", alegó Ibarra y agregó que son responsables de tomar medidas preventivas para que los casos no sean tan descarados.

También tienen un convenio con el Centro Nacional de Registros (CNR), en el que el se les permite a acceder a las bases de datos de marcas regitradas y revisar cuando alguien llega a querer registrar un nuevo dominio .sv con el nombre de alguna marca.

 

 

 

 

 

 

El riesgo de la ciberocupación
 
A pesar de que en El Salvador no se conocen de casos de ciberocupación, siempre se está alerta ante un posible caso.
 

La ciberocupación de dominio es que se registra el nombre de dominio o dirección en Internet, utilizando el de alguna empresa o persona conocida sin su consentimiento.

 
Desde 1999, la Organización Mundial para la Propiedad Intelectual (WIPO) está operando un sistema bajo el que pueden ser impugnados y se pueden cerrar sus páginas o traspasarlas al genuino propietario del nombre, si un juez así lo estipula.
 
Actualmente, las técnicas de este tipo de delincuentes se han sofisticado de tal manera que existen incluso programas que detectan automáticamente los registros de dominios a punto de expirar, para apropiarse de ellos si sus dueños legítimos no se percatan a tiempo.
 

La ciberocupación es un fenómeno relativamente antiguo, dada la facilidad y el reducido precio del dominio más usado del mundo, el . com