El chapulín del zoológico
Por
Carlos Najarro
Periodista
Uno de los pilares sobre los cuales descansa el Parque Zoológico Nacional es el veterinario. Junto con los biólogos se encargan de establecer el status quo de este pequeño reino animal, con más de 150 especies entre mamíferos, reptiles y aves. Para atender y curar a todos los protagonistas del "show" es necesaria una verdadera vocación, que lleve a sufrir con los animales y hasta reír con ellos.
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Foto: Carlos Najarro |
Ernesto Sánchez es el actual veterinario del Parque Zoológico Nacional. Las más de 150 especies que habitan en ese lugar son responsabilidad de él y del biólogo. |
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Ese domingo, el zoológico despedía el mes de abril. Una chacha, conocida como pajuil en El Salvador, no estaba en buen estado de salud. El jaulero que la vio, no podía hacer mucho por sanar esta ave, en ese momento su pensamiento fue: "¿y ahora quién podrá salvarla?"
El veterinario del Parque Zoológico Nacional, Ernesto Sánchez, respondió la llamada telefónica: "¡Yo, el Chapulín Colorado!"
A su llegada, unas guaras rojas le tenían preparada una canción ensordecedora. Estas aves estaban en la clínica con vigilancia reforzada porque las van a intercambiar con el zoológico de Guatemala.
Cuando el doctor quiere reflexionar sobre su día libre, no hace más que perder su mirada y suspirar fuerte. Muy fuerte. Esto ya dice mucho sobre su horario, entonces para qué insistir en eso. En este lugar tan ruidoso es de esperarse que el especialista tenga altos decibeles en su voz: "Venir al parque es una experiencia fuera de serie", dice, luego viene un silencio como si en su mente hiciera buenas recuerdos de su trabajo.
En las 10 manzanas del centro cultural y recreativo, la única persona que se encarga de curar a los animales es el doctor Sánchez. A su cargo tiene dos médicos y un pasante que le ayudan, y le reducen un poco la presión. Los estudiantes de medicina veterinaria que hacen su año social, deben de pasar por las órdenes de este alto y corpulento señor. En los siete años que tiene de trabajar en el parque ha suspendido a varios universitarios porque no toman en serio sus responsabilidades.
La experiencia
"Tiene cara de enojado, pero se relaciona con todos los empleados, se nota que le gusta lo que hace y se ha ganado la confianza de todos aquí en el zoológico", dijo la encargada de la despensa, Manuela Tobar.
El graduado de la Universidad Veracruzana es especialista en ginecología y obstetricia de vacas y yeguas. Después de trabajar la mayor parte del tiempo en su clínica particular decide enfocarse en las grandes especies, y es así como se enamora del Zoológico Nacional.
En lo que se puede llamar rutina, el doctor realiza un recorrido de dos horas por todo el parque. Pone atención a lo que han comido y lo que han dejado de comer los animales. Con delicadez les da tratamiento a los que lo necesitan.
El equivalente al chipote chillón es su libro de actividades, Sánchez lo lleva consigo para escribir todo lo que se hizo durante el día. A final de mes, el reporte se le entrega a la jefatura, esto sirve para el control de los medicamentos utilizados.
A diferencia del Chapulín de la televisión, en el zoológico sí hay muertes que el veterinario no puede controlar. Las necropsias ya son un rito. Es obligación para el doctor, que se descubra cuáles fueron las causas de la muerte del animal. El promedio oscila entre 6 y 10 muertes al mes.
"En un zoológico, él que diga que no hay muertes, está mintiendo. Porque los animales entre ellos mismos tienden a rechazarse y algunos terminan por matarse", aseveró Sánchez con tono serio. Sin embargo, lo que más preocupa es el clima. En estos tiempos, las variaciones meteorológicas causan neumonías en muchos animales; las que más sufren son las aves.
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Foto: Carlos Najarro |
La salud y alimentación de los animales es verificada por el veterinario todos los días, en un recorrido que dura dos horas. |
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Ser multifuncional
Mientras el cuerpo del veterinario se relajaba en una silla de fibra de vidrio, una pareja de esposos y un jaulero del parque irrumpieron con sus pasos acelerados: "¡Mire doctor este bicho se me acaba de caer de una baranda y está sangrando!", exclamó la madre entre molesta y angustiada.
Sin decir ni una sola palabra, el doctor ingresó a la clínica al niño, de unos 11 años, y a sus padres. Mientras les daba recomendaciones, Sánchez colocaba una gaza en el codo del menor. Los instrumentos que se ocupan para intervenir a los animales fueron testigos de aquella escena, lo observaron todo con pasividad.
Cuando todo había terminado, el doctor bromeó: "hasta niños me toca atender aquí".
Ese domingo, Ernesto Sánchez lucía como un visitante más. Su bermuda de mezclilla exhibía un tibial, un peronéo y unos gemelos tensos con venas saltadas. De igual forma, su camiseta negra con el símbolo de una marca deportiva sobre el pecho mostraba su lado atlético. Cualquiera pensaría que su gimnasio es el zoológico. El manejo de las jaulas de contención para vacunar a los mamíferos, lo han hecho un chapulín musculoso.
Como si un espectáculo romano se fuera llevar a cabo en el Coliseo, la manipulación de estas grandes estructuras metálicas que inmovilizan a los mamíferos, no siempre proporciona seguridad al veterinario y a los jauleros. "En los mínimos detalles se puede producir un error que sea fatal para nosotros. Ya hemos tenido dos pérdidas humanas por querer controlar a la Manyula", expresa Carlos Córdova, un jaulero con más de 15 años de experiencia.
Este día es de ayuno para la gran mayoría de animales, el doctor Sánchez no hace observaciones sobre la cantidad de alimentos ingeridos. Los que no dejaron de recibir su pollo fueron los gatos zontos, los tigrillos, los mapaches y los monos "cara blanca". Su energía los distingue, se pasean en sus recintos como vigilando su zona. Es difícil fotografiarlos y no interactúan con los espectadores que, como sea, tratan de llamar su atención.
Mientras el experimentado veterinario se apoya en un muro de mediana altura, enfrente del portón del parqueo, al fondo una doctora se pasea dentro de la administración con unas fichas. No se puede decir que el trabajo es arduo y monótono en el zoológico, es variado. Cada empleado sabe lo que tiene que hacer, pero no puede prever los sucesos que pueden ocurrir en una jornada. Ya lo dijo Ernesto Sánchez, tanto para la persona que trabaja como la que visita el parque, la experiencia ahí dentro es fuera de serie.
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| Momentos relevantes del parque |
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En 1953 nace el Parque Zoológico Nacional con 208 animales de distintas especies |
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La Manyula llegó al país en 1955, junto con otras especies que nunca habían habitado el país como tigres de bengala, camellos, mandriles y cebras. |
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| Desde 1991, el parque pasa a manos del Consejo Nacional para la Cultura y el Arte (CONCULTURA). De ser parte del departamento de Patrimonio Cultural pasó a formar las filas de la dirección de Espacios de Desarrollo Cultural. |
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| Según cifras de CONCULTURA se reciben más de 650 mil visitantes durante todo el año. |
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Nunca ha existido escasez de alimentos o de medicamentos, el parque mantiene un stock bastante grande. |
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