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Los principios tras el uniforme

Por Paolo Zanoni
Periodista

La situación de Marcos (nombre ficticio) no es de las más fáciles: su pasado como efectivo de la disuelta Policía de Hacienda (PH) y el actual papel de entrenador en táctica, técnica y estrategia de combate dentro de la Policía Nacional Civil (PNC), hacen que se vea obligado a medir cada palabra que expresa frente a un medio de comunicación.

Foto: Paolo Zanoni

Guerra continúa. “Lo que vivimos es la consecuencia de lo vivimos entonces”.

Marcos se muestra como una persona abierta y franca, pero cautelosa, actitud esta, como asegura él, que le sirvió a lo largo de su carrera para seguir con vida. No tiene miedo, esto no, porque come dice “quien nada debe nada teme”, pero siente una más que justificada preocupación de no poner en riesgo a su familia y a su mismo trabajo.

¿Cuándo inició su carrera en las armas?

En 1987 entré en la Policía de Hacienda (PH) y allí me formé. Aprendí las técnicas con las armas, a defenderme profesionalmente, aprendí sobre todo las técnicas de contraguerrilla. Pertenecía al comando antiterrorista conocido como CEA. En 1991 desapareció la PH, tuve la oportunidad de pasar al Ejército donde luego se formó el Comando de Fuerzas Especiales en la base aérea de Ilopango. Asistí entonces a unos cursos de ascenso y me convertí en un sargento del Ejército. Finalmente personal de la Academia Nacional de Seguridad Pública (ANSP) consideraron que mi experiencia habría podido ser útil a la institución; me evaluaron y me dieron la oportunidad de participar como instructor en técnica, táctica y estrategia de combate para la PNC. En este momento trabajo con unidades de la policía enseñándoles técnica de intervención para ayudarles a desenvolverse frente a cualquier situación de peligro o amenaza. Esta es mi área, mi especialización.

¿Qué la motivó a entrar en la Policía de Hacienda?

En realidad no hubo una motivación. Mis padres, que eran campesinos, no estaban en las condiciones económicas para permitirme de estudiar una carrera universitaria. Pero admiro lo que Dios hizo de mi vida, porque él me creo como un verdadero profesional. Estoy feliz con mi trabajo y siento que lo hago de la mejor manera. Estoy orgulloso de formar agentes que puedan defender a sus propias vidas y a las de los demás. Pero debo de admitir que al principio me hice PH por necesidad, para sobrevivir.

¿Qué significa hoy ser policía?

Si miramos a lo que muchos dicen, hoy ser policía es un delito. Te buscan para matarte, te desprestigian, no te tienen respeto. A veces la gente no entiende que un agente pone en peligro su vida y la de su familia para salvar y defender a los demás. Hoy el policía se debe esconder porque la sociedad no lo acepta. Es un problema de cultura.

¿De cultura? ¿En qué sentido?

Nosotros, los salvadoreños, acostumbramos echar encima de otros la culpa de nuestros fracasos. Como le decía anteriormente, es un problema de cultura, y la posguerra ha introducido esta nueva situación. Hoy usamos la guerra como excusa y explicación de los males del presente. Nunca analizamos nuestros comportamientos individuales, nunca nos echamos la culpa a nosotros mismos por lo que hacemos o no hacemos. Anteriormente la autoridad en este país era respetada, era vista por otro punto de vista y no solo por el represivo como a veces se quiere hacer creer. Habían valores y principios.

¿Cuándo y por qué se perdieron estos principios?

En la posguerra está la explicación. Finalizado el conflicto cientos de niños y jóvenes quedaron huérfanos, abandonados, sin el apoyo y el amor de una familia. Sus padres se habían matado en una lucha fratricida que no ha sido fructífera, no ha aportado nada. Ahí se ha formado un vacío de valores que muchos intentaron de llenar en una desesperada búsqueda del culpable. Allí nace el resentimiento, el odio hacia tus hermanos porque lucharon en un bando o en otro. La realidad es mucho más compleja: todos hemos sido culpables, no se puede trazar una línea neta entre Bien y Mal cuando se habla de guerra civil.
El resultado de esta actitud es bajo los ojos de todos: nuestra gente no logra todavía ver a El Salvador como la casa de todos y cada uno de sus hijos.

 

 

 

 

 

La PNC ofrece un futuro a los jóvenes

 

Marcos está convencido que incorporarse a la Policía Nacional Civil (PNC) es una oportunidad diña de ser aprovechada. Las razones son muchas:

Se reciben y conocen valores que forjan un buen ciudadano

Es una manera honrada y respetable de ganarse un sueldo

Proporciona una educación que pone la defensa del prójimo por encima de todo

Ofrece la posibilidad de seguir una carrera, construirse un futuro

Permite también, lograda una licenciatura universitaria, de dejar la corporación policial y seguir con otra profesión