Editorial
La pasión por el periodismo
La veterana periodista Maruja Torres está en Beirut. En medio de las balas, el gas lacrimógeno, los militares, las milicias, cubriendo el conflicto que desgarra una vez más al pueblo de Líbano. “Mi compañero, mi amor, mi amigo, mi maestro y mi juez a lo largo de esta aventura se llama periodismo”, escribió una vez Torres en su casi autobiografía.
Por su posición en el mundo del periodismo, Torres no necesita estar en la primera línea de fuego, poniendo en peligro su vida. Y si ella se encuentra donde están los bulldozers, el incendio de neumáticos y contenedores de basura que cortaban las arterias de Beirut es porque es una reportera nata.
Es un modelo a seguir, una maestra del reporteo y del saber ver, pero también del contar con una manejo impecable del lenguaje escrito. Cuando elige sus temas jamás piensa en que no tendrá agua para bañarse ni dónde ir a hacer sus necesidades, solo piensa en la historia que contará, en dónde está la información que necesita para contar lo que pasa ya sea en América Latina, Europa o en el último caso, Beirut.
Ella cumple sus asignaciones a cabalidad, aunque sean las crónicas rosas del verano. Todo el mundo busca en El País, periódico español, sus notas. Maruja tiene un estilo único, forjado en la calle no en la academia. Es autodidacta en el oficio, y sin embargo es una de las mejores profesoras que tenemos la nueva generación de periodistas que ha tenido la oportunidad de estudiar lo que la reportera aprendió en la calle, las salas de redacción. |
|