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Las aguas marinas, un peligro diario

Por: Francisca Hernández
Periodista

Las tormentas marinas pueden provocan mareas altas en las costas salvadoreñas, sus olas pueden llegar a medir hasta seis metros de alto. Cuando estas tocan las costas los daños pueden ser muy severos en las viviendas de los lugareños e incluso su fuerza arrasa con la arena dejando una hondonada en la orilla. En la playa San Diego, La Libertad, esta es una escena que se vive cuando se presenta los peligros naturales: las lluvias, los vientos, los fuertes oleajes y terremotos.

Foto:Francisca Hernández

Los riesgos del mar no son impedimento para que los lancheros se introduzcan mar adentro .

Los residentes están bajo la constante amenaza de los terremotos marinos, los cuales podrían traen consigo un tsunami o “maremoto” debido a la fuerza de intensidad provocada por el sismo.

Luis Gustavo Moreira, quien nació en la playa y con sus 48 años de edad, además presto servicios en la Cruz Verde de “salvavidas”, confiesa que los turistas que se presentan diariamente y con mayor cantidad para días festivos, no toman en cuentan las instrucciones que les ofrecen los guardavidas y los lugareños. “Siempre se introducen al mar sin conocer el riesgo que presentan sus aguas. Una de las partes que más les atrae es donde se forman los remolinos, porque es un segmento donde las olas tienden a ser muy suaves y en ocasiones no se forman olas en estos lugares. Mas no saben que estos remolinos o “recodos” son los causantes de muchas muertes”.

Los “recodos” es una porción de mar que cuando la marea esta baja, estos cobran mayor fuerza. Gustavo, explica que existen dos tipos de remolinos: el primero es el que se forma sobre las aguas, es el menos peligroso porque cuando arrastra a las personas mar adentro se pueden salvar, ya que los mantiene a flote; y el segundo, es el que se forma bajo de agua, este succiona a los bañistas bajo el agua ahogándolos rápidamente, pero también tiene otro inconveniente en el rescate del cuerpo porque inestabilidad puede llegar muchos kilómetros mar adentro e incluso pueden llegar hasta otra playa. ”Muchos cuerpos que han desaparecido en la las corrientes de San Diego han sido expulsados en las playas de el Majahual”, especifica.

Quienes aprovechan estas mareas bajas, que se dan dos veces diarias y cambia su horario día tras día, son los pescadores artesanales que se encuentran en la costa, reconocen que es la hora más factible para poder introducirse, por que cuando la marea es alta sus olas son muy grandes y la introducción puede llegar a tardar hasta unos quince minutos esperando a que llegue el “tumbo” adecuado y así evitar que estas volteen la lancha.

Las mareas altas es la contra parte de las bajas. Se dan dos veces en el día, pero se diferencia por sus fuertes olas y porque el mar aumenta su dimensión hacia la orilla de la costa.

Pedro Calero, un pescador de 25 años de edad, lamenta que las autoridades del puerto de La Libertad no los involucren en las prevenciones que se toman ante los fenómenos, ya que no son informados con tiempo. Estos lancheros no se encuentran organizados en la principal Asociación de Cooperativas de Pescadores del Puerto de La Libertad (ACOOPELI), por ser marineros independientes.

Calero, manifiesta que uno de los problemas a los que se enfrentan ellos y los turistas es la aparición del chichicaste (medusa) que son manchas grandes que asustan a los peces o se mezclan en las redes, “lo complicado es quitar estos animalitos por que como todos sabemos, nuestra piel es muy sensible a sus picadas o quemaduras”.

Para Osmín Rodríguez, compañero de Calero, de 25 años de edad, dice que una de sus temporadas preferidas es la de diciembre a febrero. “El mar se parece a una laguna, la tranquilidad de su mareas altas y bajas son muy pasivas, sus oleajes son muy serenos y se logra introducir la lancha con mucha facilidad”. Lo importante en estos casos es tener todo lo necesario y revisado para la pesca.

Uno de los percances que atemorizó a Rodríguez estando mar adentro en su lancha, fue que se le paró el motor, y no tenían como comunicarse con los otros porque ya se encontraban fuera. La corriente los guió, a él y dos compañeros, hacia fuera. Estando cerca de donde comienzan las olas tuvieron que abandonar la embarcación, minutos después estas voltearon la lancha perdiendo toda la mercancía y los instrumentos para la pesca. Son riesgos a los que se tienen que enfrentar los lancheros cuando no se preparan anticipadamente.

Para la temporada de los vientos los lancheros procuran introducirse con menor frecuencia, las fuertes brisas provocan que el mar se “pique”. El picado es una inestabilidad constante de sus aguas y de sus corrientes, formando pequeñas crestas que chocan constantemente con lo que las redes tienden a perderse y dañarse. Una de las ventajas de los vientos es la repentina aparición de “manchas” de peces sobre la superficie del océano, explican los pescadores.

Viviendo en lo incierto

Desde el amanecer hasta el atardecer el sol llega a los rincones de las costas del Pacífico. Los primeros rayos aparecen susurrando en las tibias aguas del inmenso océano salvadoreño. Para muchos de los que viven en las orillas del mar, el amanecer es el llamado de una jornada intensiva.

La escena se repite todos los días de la semana para los pescadores. Levantarse a las cinco de la mañana para comenzar los preparativos de los instrumentos de la pesca, recorriendo la primera calle para luego llegar al pasaje que los conducirá hacia la playa, punto de reunión donde se encuentra todos los lancheros en fila, de uno en uno, cargando los motores, las redes, el agua, la gasolina y sin olvidar los cigarrillos, que son vital para algunos.

Mientras, los peligros siempre esperan dentro del mar de una o de otra forma Rodríguez recalca: “Eso se sabe, pero también sabemos que debemos mantener a nuestras familias y es por eso que seguimos aquí”.

 

 

 

 

 

Casta de pescadores
 

En la Playa San Diego son cuatro grupos de lancheros los que permanecen desde hace tres años, dentro de los cuales se encuentran un aproximado de 50 familias, las que dependen de la pesca artesanal y de la valentía que tienen estos hombres que día con día se introducen a el mar.

Muchos de estos pescadores vienen del interior del país, entre ellos se encuentran: santanecos, chalatecos y sonsonatecos. Algunos han aprendido las técnicas ejerciendo el oficio dentro del mar. Todos los sábados se despiden de la playa para visitar a sus familias, incorporándose los domingos, y así comenzar sus labores el lunes por la mañana.

Las cualidades que predominan en estos marineros se encuentran, en sus cuerpos el bronceado que se dan diariamente, les ha cambiado su color de piel. El calor del sol hace que su vestimenta se adecue a la necesidad de estar fresco: shorts, camisetas, pañoletas y gorras, son parte de su vestimenta. Algunos prefieren introducirse con camisas mangas largas, para evitar las quemaduras de los rayos solares, especialmente los jóvenes.

Para que estos hombres lleguen ha formar parte de los marineros de preferencia deben de contar con la edad de 22 en adelante, por la madurez que presentan a su edad a la hora de enfrentarse a los desafíos que se presentan en el mar.
   
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Desde el amanecer hasta la puesta de una faena.

   
 
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Estudio Centroamericano de pesca artesanal.