El empresario de Agua Zarca
William Molina
Redacción
Según el más reciente informe sobre desarrollo humano presentado por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), mil 70 salvadoreños y salvadoreñas dejan el país todos los días. Todos van en busca de un mejor futuro.
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Foto: William Molina |
Empresario. Moris Arteaga, propietario de tres restaurantes, reside en Georgia desde 1988. Trabaja en sus negocios y es el presidente de la Asociación de Salvadoreños en Georgia (ASAGA). |
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“Los que se rebuscan logran cumplir sus metas en el norte”, afirmó Arteaga, empresario salvadoreño en el estado de Georgia.
Fue a mediados de 1988, en junio, cuando Arteaga abandonó el cantón Agua Zarca, municipio de Ilobasco, en el departamento de Cabañas. Es el tercero de ocho hermanos de una familia pobre. El, con 14 años de edad, decidió, por iniciativa propia, “ir a probar suerte al norte”.
Cruzó la frontera hacia los Estados Unidos, sin saber una frase en inglés. El adolescente se instaló en casa de su hermano mayor, Guillermo, en la ciudad de Atlanta, estado de Georgia. Ahí, a escasas dos semanas de haber llegado, comenzó a trabajar como asistente de un taller automotriz.
Al cumplir 18 años de edad, logró entrar a trabajar en una de las cadenas de restaurantes más reconocida en Estados Unidos: Olive Garden Restaurant, donde aprendió algunos secretos de la cocina norteamericana. Dos años después y con los ahorros de su trabajo, Arteaga decidió invertir el dinero en una camioneta con el propósito de vender comida en diferentes calles de la ciudad de Atlanta. A este vehículo le apodó “la lonchera”. En el que ofrecía productos como: hamburguesas, pizza, hot dog y bebidas enlatadas.
Arteaga estuvo tras el volante de “la lonchera” durante seis años, y sin importar las adversidades llevó el sustento a decenas de obreros y otras personas, quienes lo esperaban a la hora del almuerzo.
A inicios de 2000, Arteaga y su esposa, Glenda Valle, lograron alquilar un local en un pequeño centro comercial. Así nacía su primer restaurante: “Cabaña”, en alusión a su humilde vivienda.
“Se hizo de buena clientela por la variedad en comida salvadoreña y guatemalteca”, contó Arteaga. “Esto obligó a expandir el servicio de alimentos y agregar al menú comida mexicana”.
Los ahorros de tres años de trabajo en el “Cabaña” permitieron abrir el segundo negocio con el mismo nombre, pero en la ciudad de Marieta. Fue el momento también de montar una panadería.
Sin embargo su habilidad en los negocios lo llevó aún más lejos. En el 2004,.Arteaga inauguró el tercer restaurante que “se complace en acoger clientela de todas las nacionalidades y sobre todo la bendición de Dios”
Hoy en día, el empresario salvadoreño tiene a su cargo 84 empleados entre meseras, cocineros y personal de limpieza. “A veces no puedo creer lo que he logrado hacer en estas tierras, pero con sacrificio, dedicación y mucha fuerza de voluntad todo es posible,” sostuvo Arteaga , quien desde hace ocho años es residente permanente en los Estado Unidos.
Apoyo incondicional
Según el cónsul salvadoreño en Georgia, Asdrúbal Aguilar, la comunidad de compatriotas empresarios representa cerca del 10% de la población “guanaca” en dicho estado: “Como consulado de El Salvador en Georgia ofrecemos constante asesoría a este grupo de empresarios. Además de brindarles todas las herramientas necesarias que les sirvan para el buen desarrollo de sus empresas”. |
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