Nadie se hace cargo de las casas deshabitadas del centro
Por
Ruth Marroquín
Periodista
Las casas y edificios abandonados en el centro de San Salvador no tienen quien se responsabilice por ellas, más aún cuando son un foco de delincuencia, de insalubridad y ponen en peligro a las personas que pasan por los alrededores.
|
Foto: Ruth Marroquín |
La casa ubicada entre la 1ª Calle Poniente y Av. España sirve actualmente de basurero público. |
|
Según el arquitecto Julio Reyes, del proyecto Rescate del Centro Histórico de San Salvador, estos domicilios son propiedad privada por lo que no le concierne a la Alcaldía capitalina tener un control sobre ellos. En la actualidad, no hay ninguna ley que les faculte obligar a los dueños a dar un mantenimiento adecuado a los inmuebles.
"No existe un fondo o impuesto previal, que ayude hacer reparaciones necesarias a estas propiedades o aplicarles un impuesto por el desorden, punto delincuencial o insalubridad, son los propietarios los que deben velar por ello", apuntó Reyes.
Para el jefe de operaciones de la PNC del centro capitalino, Juan Carlos Portillo, estas viviendas representan un peligro porque facilita a los delincuentes la realización de sus fechorías.
"En las horas diurnas podemos llegar con más confianza y examinar el lugar, pero en la noche representa un peligro para nosotros y es cuando más actos delictivos se llevan acabo", afirmó Portillo.
Julio Tobar, propietario de un negocio cerca de las casas baldías ubicadas en la 1ª Calle Poniente y Av. España, comentó que estos terrenos tienen más de cinco años de estar solos.
"He escuchado de asaltos por esos lugares y que sirven de punto de reunión para pandilleros y malhechores, también sirven de tiraderos que los vendedores de los alrededores utilizan", aseguró Tobar.
CONCULTURA permanece libre de esta situación ya que según Arelí Azúcar, secretaria del presidente, la institución se encarga de velar por el patrimonio cultural, pero en caso de seguridad ciudadana y salubridad corresponde a otras entidades.
Azúcar explicó que la organización tiene obligación de velar en caso que se quiera demoler una estructura declarada como patrimonio, pero no exigirá a sus dueños a modificarla o restaurarla ya que es propiedad privada.
Algunos de estos edificios y casas abandonados están en mal estado desde el terremoto del 86 y otros se deterioraron todavía más después de los terremotos de 2001. La mayoría de estos inmuebles se encuentran en el centro capitalino.
|