Un león marino que lucha por sobrevivir
Por
Erika Domínguez
Periodista
Tiene una historia triste, porque se encuentra preso y lejos de sus especimenes acostumbrados a vivir en sociedad. Vivía en un paraíso tropical, bronceándose sobre las rocas de las islas Galápagos y sumergiéndose en la costa continental de Sudamérica. Por el contrario se sumerge en una bañera y habita en un área de unos 3 mts.
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Foto: Erika Domínguez |
"Leo" parece estar preso en un lugar extraño al de su habitat. |
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Así como muchos animales que llegan a la Fundación Zoológica de El Salvador (Funzel), “Marachito” o “Leo” tiene un hogar de paso, pues la Institución se mantiene con donaciones y con la colaboración de voluntarios que dan sus cuidados a muchas especies silvestres en estados deplorables.
Acaparó la atención desde que fue encontrado en la playa Icacal del Cantón Las Leonas, en La Unión, un 19 de julio del 2006, hoy, a casi un año de haber arribado en costas salvadoreñas la coordinadora de la identidad Claudia Martínez asegura que ha sido olvidado y es menos la ayuda que les a llegado para “Leo”.
Por suerte para el leoncito, unas personas que llegaron a dejar, para que curaran a un cuerpo espín mordido por un perro hace un mes, son dueños de una granja de pescado, en Aguilares, y se enteraron de Leo por lo que están haciendo donaciones con pescado tilapia, mencionó la Bióloga.
Los donativos de pescado provenientes de la Hacienda Los Gramales, son parte de la dieta alimenticia de Marachito, quién se alimenta tres veces al día, con 5 pescados pequeños, pues solo los traga.
Martínez narra que es un animalito muy gustoso y que gracias a Dios aceptó comer un pescado de agua dulce, ya que él bien supo reconocer la diferencia del pez de agua salada al de agua dulce y por eso, en un principio no guisó el nuevo alimento.
Al parecer “Marachito” ha luchado por sobrevivir, ya que es raro que estas especies según un estudio del 2001, llamado “El lobo fino de Galápagos” de 10 animales capturados para ser mantenidos en cautiverio solo uno sobrevive, ya que muchos se rehúsan a ser alimentados. Por lo que al principio se mantuvo con suero.
Al llegar a Funzel llegó bajo de peso y aunque no se sabe con exactitudcomo vino a parar a nuestras costas según la encargada del manejo de faunay Bióloga Wendy Paniagua, una de las teorías es que algún barco lo abandono cerca de la costa ya que es muy poco probable que recorriera una distancia de más de 5,000 Kms desde las Islas Galápagos, en Ecuador, de dónde proviene.
Al calcular la edad cuando llegó, según su peso entre unos ocho a diez meses, edad en la que las madres dejan de cuidar a sus cachorros, por esta razónpodría haber sido capturado para ser mascota o para tratar de venderse para algún circo, explicó Paniagua.
Un nuevo hogar
Funzel ha hecho esfuerzos para encontrarle un lugar que tenga mejores condiciones de vida para “Leo”, aclaró Paniagua “al principio fue difícil porque no se sabía la procedencia ni el tipo de especie, por eso se mando un examen que consistió en una biopsia de la aleta trasera y se envió al laboratorio de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA), en Estados Unidos”
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Foto: Erika Domínguez |
| Las condiciones en las que vive hace difícil que pueda ser recibido en cualquier sitio de adopción. |
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La muestra de piel confirmó con exactitud genética la especie Arctocephalus Galapagoensis, la cual se reproduce en el archipiélago (Islas Galápagos) en las costas de Ecuador, por tal razón ahora se facilita un posible traslado hacia su región de origen.
La Cónsul encargada del caso en la Embajada de Ecuador Dra. Julia Alargon confirmó a la entidad que “Leo” fue declarado patrimonio cultural, en su país de origen Ecuador. Donde actualmente es una especie en peligro de extinción.
Por esta razón, la embajada esta haciendo los tramites respectivos para proporcionar un lugar adecuado, en el que se pueda mantener en cautiverio ya que la posibilidad de que pueda sobrevivir por si mismo ya no es una opción, porque ya tiene un año de vivir bajo el cuidado humano y corre el riesgo de no adaptarse en su hábitat.
Los que consienten y trabajan duro para alimentar y mantener sano y limpio a “Leo” esperan que las personas de buen corazón se acerquen a la entidad para brindar su colaboración, ya sea comprando camisetas alusivas a la causa o dando algún tipo de donativo para cualquiera de las especies que ahí son bien atendidas mientras encuentran un hogar fijo.
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