“Súper Mano Dura no ataca las raíces del problema y entonces la cosa sigue creciendo”: Omar Joachín
Edson Flores
Redacción
En lo que va del año, la PNC ha registrado 3 mil 800 capturas por el delito de “agrupaciones ilícitas”, una nueva tipificación penal que se aprobó en la Asamblea Legislativa, como parte del plan gubernamental Súper Mano Dura. Este plan, que supuso la continuidad del inicial Mano Dura lanzado en 2003, con el gobierno de Francisco Flores, hizo énfasis en capturar a los pandilleros, asumiéndolos como los principales responsables de la delincuencia y la ola de homicidios del país.
A tres años de su lanzamiento, sin embargo, enfocar los esfuerzos en los pandilleros no ha dado los resultados esperados y, por el contrario, los índices de violencia continuaron en aumento. Solo en 2005, la cifra de víctimas de homicidio fue de 3 mil 812 y, según los registros de la PNC, de enero hasta la fecha se reportan ya mil 300 asesinatos.
A juzgar por los datos, la tesis policial de los pandilleros como principales responsables del problema no era del todo cierta y, con los recientes cambios directivos en la PNC, se ha empezado incluso a reconocer el fracaso de los planes Mano Dura y Súper Mano Dura.
En esta entrevista con Comunica, el subinspector Omar Joachín habla de los problemas que él identifica en estos planes e insiste en que, para conseguir los resultados esperados, es la población la que también debe jugar un papel protagónico.
¿Por qué, si la Mano Dura ha sido considerada como la solución al problema de la violencia y la inseguridad, los índices de violencia y de homicidios continúan aumentando?
Es una cuestión calmante porque entran con el gancho propagandístico. El problema sigue igual, y quizás la cuestión de que no funcione Súper Mano Dura es porque la ley lo toma como un delito menor, o sea, es un delito de pandillas, pero es un delito menor. Los jueces, entonces, al tercer día dejan en libertad a los miembros de pandillas. Lo que pasa es que “agrupaciones ilícitas” es otro término que se inventan para poderlos meter a la cárcel (a los pandilleros); pero como no hay delito que perseguir, se inventan la cuestión de “agrupaciones ilícitas”, para poder tener una base legal.
¿El problema es entonces de legislación o también hay algún otro factor que incide en que no funcione?
Le hecho la culpa un poco a la ciudadanía, quizás en total. Son ellos los que son los afectados del problema, pero son los que no quieren denunciar el problema, o sea, a ellos los extorsionan, a ellos les roban, les lesionan familias, les matan familias, les acumulan la delincuencia, los azotan, etc., pero no tienen el valor o el deber ciudadano de decir “mire, yo soy el ofendido, a mí me afecta, él fue”. No hay una vinculación directa del ofendido, con el agresor o con el imputado.
Entonces, la gente no denuncia.
De hecho, tienen miedo porque, realmente, la forma en que han manejado la situación los miembros de maras es por medio de la intimidación. Atemorizan a la gente para que no denuncie, amenazan, incluso llegan a asesinar a gente que son testigos de algunos hechos delictivos. Entonces, bajo esa cobija de atemorizar a la gente es como ellos trabajan y así es como la gente no denuncia y así ellos siguen libres.
Pero la gente le hecha la culpa a la legislación porque no hay leyes que en realidad defiendan al testigo.
Claro, lo que pasa es que la gente quiere que las cosas se resuelvan con el simple hecho de decir “él fue”, quieren que el policía sea testigo, sea víctima, sea acusador y sea captor, que el policía lo haga todo, no basta con que sólo la gente lo diga. Tiene que haber algo, evidencias que realmente nos lleven a la verdad y que haya pruebas reales de que ese sujeto es el que ha cometido el delito. Entonces el problema es ese, que la gente no adopta una posición de buen ciudadano o un ciudadano responsable de decir “sí, él fue, yo lo vi, a mí me consta, yo soy testigo presencial del hecho”. ¿Me explico?
Pero, de cualquier modo, no podemos obviar que la legislación y la falta de una buena protección a testigos juega también un papel importante.
Las leyes son un tema muy discutido. Realmente, a mí me parece que las leyes, yo con lo que estudié en la Academia sobre leyes, me parece que el sistema de leyes que existe es bueno porque es muy efectivo. El problema es que nosotros como ciudadanos no alcanzamos a entender eso, porque la gente piensa que con solo señalar un individuo y decir “ese es maroso” o “ese mató a fulano de tal” es suficiente como para agarrarlo y meterlo preso treinta años, cuando realmente no es así la cuestión.
Para que en realidad surtiera el efecto que se pensó en un principio, ¿qué le faltaba a esta Mano Dura?
Tiene que ser un remedio integral. Desde el momento en que se supone que tiene que haber un tipo de prevención para los mareros o, al menos, impedir que los jóvenes sigan metiéndose a pandillas, para eso se necesita un tratamiento integral, porque no solo es la Policía la que lo puede combatir, sino que es la sociedad civil en común la que tiene que hacer eso. Tienen que ser ONGs, Fiscalía, Procuraduría, jueces, la Policía, escuelas. Toda la gente tiene que estar en función de que los jóvenes no sigan incorporándose a las pandillas porque el problema es que “Súper Mano Dura” no ataca las raíces del problema, sino que ataca el problema en sí, entonces las raíces siguen, las raíces ahí están, y la cosa sigue creciendo.
A tres años de su lanzamiento, ¿cómo consideraría usted que ha evolucionado la Mano Dura? Ahora, con la nueva dirección de la Policía Nacional Civil (PNC), incluso se ha reconocido que hay que dar un viraje.
Ahorita estamos pasando por ese proceso. Como el Mano Dura vino a ser como un calmante de la delincuencia, en su momento pegó; los índices disminuyeron. Posteriormente, la cosa sigue igual, los homicidios siguieron, los robos, etc., incluso, hubo un aumento. Hubo la necesidad de formar el Súper Mano Dura II, que ya entra con la Presidencia de Tony Saca. Para esta coyuntura, con GTA (Grupo de Tareas Antipandillas), ya van dos elementos policiales y tres soldados, pero a la ciudad, al casco urbano, donde las maras tienen mayor presencia, mayor actividad y mayores índices de delincuencia.
Además de los GTA, entra también en este año con un grupo especial, que se llama Grupo Antihomicidios y se empiezan ya, por medio de investigaciones, a allanar viviendas con órdenes de captura para personas que ya han cometido el delito homicidio, entonces ya con orden de captura se agarran, se aprehenden y se meten a la cárcel.
¿Por qué cree que, pese a los escasos resultados, se mantuvo entonces la línea del plan Mano Dura?
Mano Dura aparece en los últimos días del presidente Flores quizás para darle un poquito de empuje a lo que siempre pasa: que el sistema entra en elecciones y necesitan algo que los oxigene. Y para ver qué les asegure que van a ganar las próximas elecciones entonces se inventan la Súper Mano Dura. |
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