Aumenta protestantismo en El Salvador
Victor Escobar
Redacción
La muerte del papa Juan Pablo II ha puesto en relieve aspectos de la doctrina católica considerados por muchos como “criticables” y, al mismo tiempo, dado pie a gran número de católicos a cuestionarse si deben o no continuar siendo parte del tronco original del cristianismo o entrar a formar parte de una de sus innumerables ramas.
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Victor Escobar |
| Pedro Saúl Rivera , estudiante de Teología y profesor de estudios biblicos básicos |
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Sin embargo, dejando a un lado las convicciones personales de cada uno de los cristianos, los hechos están ahí, claros como el agua: las iglesias evangélicas experimentan, hoy por hoy, un crecimiento nunca antes visto en la historia de un país eminentemente católico como El Salvador.
Según sondeos realizados por un periódico del país, en 1988, sólo un 16.4% de los encuestados se confesaba evangélico, mientras que la cifra ha ascendido a 29.9% en el presente año.
Las razones de este fenómeno pueden ser muchas y muy complejas, pero, a juicio de algunos expertos en religión, la principal de ellas es la decadencia del catolicismo. Con el propósito de comprobar esta hipótesis, se entrevistó a Pedro Saúl Rivera, estudiante de Teología y profesor de estudios bíblicos básicos en el Tabernáculo Bíblico Bautista “Amigos de Israel”, la iglesia evangélica con mayor número de seguidores en el país, según una fuente de la Nunciatura Apostólica.
En uno de los sermones del Tabernáculo, el pastor Edgard López Bertrand hizo un breve paréntesis y rogó por la salud del ahora difunto Papa. En general, la gente percibe a las iglesias católica y evangélica como dos entidades opuestas. Ante el suceso que acabo de mencionarle, ¿cuál es la opinión oficial de su iglesia frente al catolicismo?
La verdad es que no se trata de una competencia para ver quién gana más fieles o si la doctrina difiere en algunos puntos. Como usted mismo dice, el pastor pidió por Juan Pablo II, cosa que no habría hecho de existir algún tipo de odio o rencor contra el catolicismo. Si usted ve, ambas iglesias se basan en la Biblia, la palabra de Dios, y ambas intentan seguir los preceptos de Jesucristo como guía de conducta y moral. Usted mismo también puede oír al final de los cultos que la iglesia —al menos la nuestra— no exige ni siquiera un cambio de religión, sino que su principal objetivo es que la gente acepte a Jesús como su salvador personal. Esto es lo esencial de nuestra doctrina y, de un modo u otro, también los católicos apuntan a eso, sólo que de una manera distinta.
Para nosotros, el punto clave está en la palabra “personal”, que es la esencia de nuestra profesión de fe. Los católicos, como le digo, tienen otros métodos, pero esto no implica que los consideremos errados.
Sin embargo, no sería incorrecto decir que, a pesar de las similitudes, también divergen seriamente en otros puntos…
En realidad eso no se puede negar. Nosotros no practicamos el celibato, ni la adoración de imágenes; tampoco tenemos ceremonias como la de la comunión católica. Estos son sólo rituales y, como usted sabe, el protestantismo se basa precisamente en la eliminación de todo lo que resulta superfluo en la adoración al Señor.
No es que estemos en contra de que otras personas prefieran la pompa católica o de que acepten sus dogmas, sino que queremos honrar a Dios de la manera más directa y humilde posible.
Usted habla de humildad, y sin embargo es mucha la gente que piensa que los sermones de sus pastores dan lugar a que su congregación se sienta “elegida” o “superior” con respecto a los que no pertenecen a ella, cosa que en efecto sucede con algunos de sus miembros.
En eso debo responderle con un “no”, pero también con un “sí”. No, porque los pastores no predican la discriminación contra otras religiones, ya que eso iría en contra de las enseñanzas de Cristo. Pero tengo que decir también que sí, primero porque es verdad que algunos hermanos —como humanos que son— cometen el pecado de la soberbia. Aunque, por otro lado, cuando uno acepta a Cristo con sinceridad, es segurísimo que va a sentirse un elegido, porque tiene usted a su lado al hijo de Dios para velar por todas sus necesidades. ¿Cómo no va a sentirse usted grande y vencedor si está protegido por el Señor? Esto, si me disculpa, es algo que sólo puede entenderlo el que ha aceptado a Cristo en su corazón ( sonríe ).
Dejando a un lado estas cuestiones, que desgraciadamente no podemos comprobar más que por la fe, y ya que hablaba usted de las necesidades que Dios satisface, ¿no es cierto que sus pastores prometen bendiciones (incluso económicas) si usted da el diezmo? Por supuesto, no le hablo de simonía, como en los tiempos de León X, porque no venden ustedes la salvación, pero sí hay promesas monetarias y “tratos económicos” con Dios, según he podido escuchar en muchos cultos suyos.
( Sonriendo de nuevo. ) Ya sabía que iba a preguntar por eso. La verdad es que en la Biblia, en el libro de Malaquías, está muy claro que la gente debería dar el diezmo, primero, para complacer a Dios con una ofrenda; incluso, en ese mismo libro, Dios propone esos “tratos económicos”, como indicando que se ponga a prueba su generosidad. Por otro lado, las aportaciones monetarias son necesarias para costear las obras de la iglesia, que son muchas: la Radio Bautista, la Escuela Bíblica, los programas de evangelización y de ayuda a drogadictos, alcohólicos y neuróticos, etc. Es verdad que diezmar, según la Biblia, es fuente de bendiciones. Y, sí, incluso económicas, porque Dios se ocupa de todos los aspectos de la vida de los que lo adoran y lo siguen.
A diferencia de lo que sucede con el catolicismo actual, que no promete beneficios de ese tipo, ¿no piensa usted que las supuestas bendiciones económicas son una de las razones por las que su iglesia haya crecido tanto?
Otra vez tengo que responderle “sí” y “no”. Sí, porque el catolicismo descuida, digamos, ese aspecto de la vida, que, queramos o no, es importante para satisfacer las necesidades humanas. Dios vela por todos los aspectos de su vida, no sólo por los espirituales, si usted ha aceptado a su hijo previamente. Dios es un Dios que da bendiciones integrales, completas. Se ocupa de usted tanto aquí en la tierra, al igual que cuando usted muere… Claro que Dios no necesariamente lo va a hacer millonario de la noche a la mañana si ese no es el plan que tiene para usted; pero para Dios no hay nada imposible, e incluso eso puede suceder, si esa es su voluntad. Quizás esto sí tenga alguna influencia en nuestro crecimiento, pero personalmente no creo que sea decisiva. Más bien pienso que muchos cristianos se han distanciado de la iglesia católica por la manera que ésta tiene de ofrecer una relación con Dios, y por eso han venido a la nuestra.
Así pues, usted cree que el catolicismo está en decadencia y eso ha hecho que su número de fieles aumente...
Antes que nada, no sólo son “católicos frustrados” los que vienen a nuestra iglesia: hay agnósticos, ateos y hasta otros evangélicos. En cuanto a lo otro, pienso que sí: la iglesia católica se ha convertido en una entidad demasiado monolítica y demasiado arraigada en tradiciones que no van con nuestros tiempos. Como le decía, las iglesias evangélicas son más abiertas y ofrecen más bien unas guías, en lugar de dogmas, para entablar una relación muy personal y muy directa con Dios. El pastor es un mero intérprete de la palabra divina, no un intermediario insustituible como pretenden ser los sacerdotes, y ya no se diga un vicario de Cristo en la tierra, como dicen ser los papas, por muy admirables que sean sus cualidades. Cristo sólo hay uno, y su poder y majestad sólo a él le están reservados. Por otro lado, la iglesia católica ha cometido muchos errores a lo largo de la historia, y aunque el Papa que acaba de fallecer pidió perdón por ellos, esto fue ya solamente un gesto simbólico. No olvide tampoco que la iglesia católica, incluso hoy, predispone a los sacerdotes a muchos pecados, como el abuso de menores, por las mismas tradiciones anacrónicas que guarda (me refiero al celibato). Y encima los encubre… Repito que no se trata de que los evangélicos guardemos rencor o tengamos un afán de competencia con los católicos, pero los hechos históricos y actuales están ahí, y son difíciles de justificar. Claro, yo no le digo que nosotros tampoco cometamos errores. Sin duda los tenemos, pero nuestra historia es más reciente que la del catolicismo y nunca hemos tenido un poder secular con el cual abusar de la gente. Por todas estas razones es que pienso que el catolicismo está decayendo y quizás sólo volviendo a la pureza original de los primeros cristianos es que logre detenerse ese proceso.
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