Vendedores del centro de San Salvador se organizan
Luis Hernández
Redacción
Las ventas callejeras en San Salvador han crecido de forma acelerada. Esto ha generado, además de una sobrepoblación en este sector, la aparición de diversas gremiales de vendedores.
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Foto: Luis Hernández |
| Vista del centro de San Salvador colmado de vendedores y peatones. |
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Al acercarse a la catedral metropolitana, los transeúntes pueden ver una gama de productos en venta, desde un cerillo hasta los objetos más extravagantes que se pueda imaginar. En el centro de San Salvador se puede encontrar de todo sin exageración.
Las principales arterias vehiculares y aceras de la capital son el escenario del comercio informal. Las calles del centro de San Salvador, hoy por hoy, se constituyen en el mercado más grande del país.
Las ventas en las arterias viales son una controversia sin fin, ya que por un lado incrementan el desorden generando más tensión en las calles, y por el otro es el medio por el cual muchas familias salvadoreñas sostienen su economía.
Esto situación tan compleja ha llevado a losvendedores a formar sus propias gremiales o agrupaciones y constituirse en un sector en crecimiento, no sólo numérico si no también en cuanto a organización.
Organizaciones necesarias
Las organizaciones de vendedores del sector informal o ventas callejeras nacen bajo la necesidad de tener una voz ante las políticas de reordenamiento que surgen con las diferentes administraciones municipales de la alcaldía de San Salvador.
Según don Alberto Cruz Hernández, conocido como “El Tío Beto”, secretario general del comité pro-mejoramiento Heriberto Hernández, ex Asociación Nacional de Pequeños Comerciantes y Vendedores de Antojitos Ligeros (AMPECOVAL), las ventas del sector informal crecen de forma acelerada a causa de diversos problemas sociales que cambiaron las costumbres y obligaron a muchas personas a emigrar de diversas zonas del país. El conflicto armado durante la década de los 80`s fue el principal precursor de estos cambios al incidir en el desmejoramiento de la economía familiar, la falta de empleo, y una educación deficiente.
La primera de las organizaciones inicia su funcionamiento en el año de 1962 cuando se organizan los vendedores del parque Hula Hula con la visión de crear una comisión que ayudara a las negociaciones entre vendedores y municipalidades. Esta organización no tuvo mucho protagonismo en los años siguientes, hasta que en 1992 hay una reaparición del grupo debido a la implementación de la ordenanza municipal que buscaba un reordenamiento del centro histórico y el desalojo de las ventas de la calles.
La versión de los vendedores de las calles difiere de la visión que presenta el gobierno municipal. Estos aseguran que el mayor problema no es el desalojo de las calles, si no la falta de voluntad para llegar a un consenso entre ellos y la municipalidad.
Mauricio Cáceres, dirigente de la Organización Nacional de Vendedores (ONV) mantiene que “ las organizaciones tiene como principal fin el consenso entre vendedores y municipalidad .”
En los últimos diez años, la alcaldía de San Salvador a través de su ordenanza municipal ha implementado una serie de disposiciones para ordenar las calles de la ciudad capital. Las últimas de estas fueron hechas en el año de 1998, cuando el consejo municipal decidió hacer las reformas a la ordenanza reguladora del comercio en la vía pública del municipio de San Salvador, desde entonces se han venido incrementando los conflictos entre las gremiales de vendedores y la alcaldía capitalina sin llegar a un acuerdo definitivo.
Una sola raíz para las gremiales
Las organizaciones existentes tienen una misma raíz, actualmente hay un total de 29 gremiales (ver recuadro) que surgieron de la iniciativa de la antigua ANPECOVAL, estas tienen unos 22,000 asociados y están distribuidas en las principales calles del área metropolitana de San Salvador.
Según Cáceres, estas organizaciones son una misma a la hora de enfrentar los distintos problemas que aquejan a los agremiados : “El desorden no surgió por las gremiales, si no por las malas decisiones que tomó la alcaldía hace ocho años (en llevar las unidades de transporte público hacia fuera del centro capitalino), eso hizo que el sector se extendiera más…el sector informal no es tan informal como se dice, ya que está organizado en 29 gremiales en el centro de San Salvador…”.
¿Tienen algún tinte político las gremiales de vendedores?
Una de las grandes preguntas que surge ante estas problemáticas es a qué partido político pertenecen o que orientación política tienen estas agrupaciones, las respuestas son unánimes: “todos los políticos son mentirosos”.
Tanto dirigentes como los usuarios de las gremiales dicen no tener confianza en la clase política, ya que “por experiencia” se sabe que las promesas no pasan de ser eso ¡promesas! Y que por lo tanto no creen en las opciones que les proporcionan, no obstante esto no impide que cada persona mantenga sus preferencias políticas.
“Los políticos cuando vienen donde uno le dan hasta la mano; cuando llegan a su casa, después, se bañan con agua caliente porque se les imagina que se han llenado de microbios” Sara Monterrosa, vendedora de la 6ª calle oriente.
Si embargo, la posición que presenta la alcaldía municipal de San Salvador a través de sus comunicados de prensa contradice las , pues asegura que la Asociación Salvadoreña de Trabajadores Municipales (ASTRAM) ha participado en una protesta frente a la Alcaldía municipal en coordinación con vendedores del mercado central y que, en la misma protesta, participaron lideres de los vendedores informales vistiendo los colores de una formación política”.
Dirigentes de las principales organizaciones de vendedores reafirmaron la naturaleza apolítica de las mismas, es decir que no apoyan ningún tipo de política partidaria en el país, por que nunca han tenido apoyo por parte de estas instituciones. “Los partidos, en el momento en que necesitan ayuda lo buscan a uno, pero después se olvidan” afirmó Mauricio Cáceres de la ONV.
Sin embargo, admiten que apoyarían a cualquier funcionario público que presente opciones humanas para el desarrollo del país. Según Cruz Hernández “El Tío Beto ”, “no sería problema apoyar las políticas del actual presidente pero las condiciones económicas y sociales no son las mejores en la actualidad”.
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