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"Somos médicos y brindamos atención médica a quien la necesita"

Por Pedro Hércules
Periodista

El doctor Roberto Tejada es odontólogo del Hospital Militar desde 2002, año en que entró a la Fuerza Armada. Ahora tiene el rango de capitán y se enorgullece de haber acompañado al séptimo contingente del Batallón Cuscatlán, en el 2006, a Iraq. Fue el momento de aplicar el Derecho Internacional Humanitario (DIH).

Foto: cortesía Fuerza Armada

Dr. Mauricio Meléndez (izquierda) y el Dr. Roberto Tejada (extrema derecha), junto a autoridades de las tropas estadounidenses en la sala de trabajo médico.

COMUNICA: ¿Cómo fue el llamado a la misión iraquí?

Dr. Roberto Tejada : La manera en que se trabaja es voluntaria. Si uno quisiese ir a hacer esa misión se anota en una lista, y de las personas anotadas escogen a aquellas que tienen mayor experiencia y capacidad en el área. Yo me anoté en esa lista, y me escogieron para acompañar al contingente anterior.

¿Recibieron alguna capacitación previa?

Sí. Recibimos un entrenamiento previo que dura tres meses. En este tiempo, tenemos una preparación física y también una capacitación de lo qué vamos a ir a hacer en la misión, y la manera en qué nos desenvolveríamos en Iraq.

¿Dentro de esta capacitación se contempla el Derecho Internacional Humanitario?

Sí, parte del entrenamiento iba dirigido al DIH. Se estudiaron con detalle los decretos de Ginebra, ya que todo soldado tiene que conocerlos especialmente si va a una zona de guerra.

¿Les dijeron en qué condiciones se iban a desenvolver en Iraq?

Sí, estudiamos el contexto en que nos íbamos a desenvolver aunque no nos capacitaron en el idioma iraquí; pero sí era necesario conocer el inglés, ya que es más universal. Eso nos ayudó a relacionarnos con todas las demás personas de otros países que estaban en Iraq.

¿Qué tipo de uniforme les asignaron?

El gobierno de los Estados Unidos nos brindó un uniforme denominado: camuflajeado de desierto. Era un uniforme igual para todos (soldados, médicos, ingenieros, etc.). Como vamos a una zona de conflicto, seamos médicos, enfermeros o personal de salud, siempre somos vulnerables a cualquier ataque.

A diferencia de los demás soldados, el personal médico llevamos unos protectores de color blanco, en las hombreras, bordados con una cruz roja. A parte de eso, llevamos un caduceo bordado en nuestro uniforme que nos diferencia de los demás oficiales y soldados.

¿En qué consistió la misión que como médico odontólogo realizó en Iraq?

Principalmente, fue brindarle salud dental a todo el contingente; es decir, a los soldados, coroneles, jefes y demás soldados que nos acompañaban para realizar la misión. Además de ellos, también atendemos a todos los demás países que estaban en cada campamento. En nuestro campamento, había alrededor de diez nacionalidades diferentes y nosotros los atendíamos por igual. También había personal iraquí que trabajan en ese lugar, así como empleados de compañías extranjeras que se encontraban colaborando con la ayuda humanitaria.

¿Cómo aplicó el DIH con las personas que no pertenecían al Batallón Cuscatlán?

El DIH fue aplicado en todo sentido durante la misión que los soldados salvadoreños realizamos. Fuimos a realizar una labor de ayuda, donde colaboramos en todo sentido (asistencia médica y reconstrucción). Nadie fue excluido de recibir apoyo, y respetamos los derechos de las personas.

Para solicitar asistencia médica a personas ajenas al Batallón, las personas llenaban una ficha con sus datos y luego pasaban a la sala de revisión, donde los atendíamos de igual manera que a cualquiera que necesitare algún trabajo dental. Se confiaba en la persona a que no fuera a realizar algún tipo de acción en contra de nosotros.

¿En el tiempo que estuvieron en la misión, tuvieron alguna dificultad o problema que afectó su trabajo?

De hecho era un lugar conflictivo. Teníamos ataques a la base, de dos a tres veces a la semana. Estábamos a la voluntad de Dios, en el sentido que tiran las bombas y si estábamos cerca del lugar teníamos que estar alerta. Teníamos la ventaja que el campamento era grande, y la seguridad que nosotros manejábamos se mantuvo alerta todo el tiempo. Pero, gracias a Dios, no tuvimos ningún ataque a nuestra base.

Si una persona del lado enemigo necesita de asistencia médica, ¿ustedes estaban autorizados para dársela?

Sí. Somos médicos e independientemente sea tu enemigo o tu amigo, si la persona está moribunda o tenga necesidad de atención médica se le brinda sin ninguna negación.

¿Tuvo alguna situación en la que auxilió a un enemigo?

Directamente, con un enemigo, no. Tuvimos experiencia con policías iraquíes que se encontraban en nuestra base, y les ayudamos en varias ocasiones a realizar algunos trabajos. A nosotros, no nos correspondía ya que ellos tenían sus propios médicos y odontólogos, pero nosotros en apoyo a toda la base siempre ayudábamos.

¿Les han informado que pueden acompañar al próximo batallón a la misión?

Siempre preguntan si tenemos la voluntad de ir, pero como existen otros doctores que aún no han asistido a esta misión, por el momento no nos han comentado de otro posible viaje.

¿Qué pasa cuando un médico militar se rehúsa a brindar atención médica a un enemigo o algún civil que no tenga parte en la guerra?

Cualquier tipo de persona que esté con necesidad de atención médica y se lleva a la base, nosotros estamos con la debida protección. Siempre hay soldados armados supervisando el área, independientemente tenga esa necesidad u otro tipo de problema, siempre se atiende por igual. Nosotros trabajamos directamente con sangre, lo que hacemos es que nos protegemos más, pero no hay ninguna restricción.

¿Cree que algunas tropas en conflicto pueden atentar contra el DIH?

Definitivamente que sí. De hecho, algunas tropas en combate no respetaron el DIH, ya que en algunos ataques destruyeron propiedad pública y civiles salieron heridos. En una ocasión, atacaron cerca de la base y una ambulancia fue destruida totalmente.

 

 

 

 

 

No iban solos

 

El séptimo contingente del Batallón Cuscatlán llevó personal médico

Además de los 300 soldados que conformaban el grupo, un médico general y un odontólogo acompañó al contingente.

Los especialistas trabajaban los siete días de la semana, las 24 horas del día.

Atendían necesidades básicas como limpieza dental, diagnóstico general, consultas, etc.

Los médicos estaban protegidos por el Derecho Internacional Humanitario (DIH).

Además de civiles que no participan en los conflictos, niños, periodistas y el personal médico también deben ser respetados, según los Convenios de Ginebra.

Todos y todas las que se encuentran en situaciones de conflicto armado: los Estados, los grupos armados organizados, las fuerzas multinacionales, los civiles y el personal de las compañías militares y de seguridad privadas ("CMP/CSP"), están obligados, por el DIH, a respetar a las personas.

   
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