Viento en popa para los piratas
Por Carlos Najarro
Ni los TLC, ni la ley de propiedad intelectual van a impedir el consumo de CDs y DVDs piratas en El Salvador. La actual administración gubernamental nos ha llevado a una difícil situación económica que nos ha convertido, a la mayoría de salvadoreños, en compradores frecuentes de productos piratas. Hoy en día, una película original en formato DVD cuesta entre 18 y 25 dólares, casi nadie va a comprarla a ese precio porque las mayorías tienen ingresos menores al salario mínimo (170 dólares mensuales). Es mucho más cómodo comprar una película pirateada que tiene el costo módico de un dólar. Esta es la razón más común y la que más se escucha en los consumidores que visitan las ventas informales.
La piratería también puede verse como un fenómeno generador de empleo, ya que más de 65 mil familias a nivel nacional se mantienen gracias a este negocio, según cifras del Ministerio de Economía. Ilustro este punto con el caso de Wilber Suárez, un joven de 19 años, originario de Tecoluca, en el departamento de San Vicente, quien vivía en situación de extrema pobreza junto con sus abuelos maternos. Él me comentaba que en su pequeña casa, de lámina y trozos de madera, lograban comer sólo dos veces al día, porque su trabajo en la agricultura era muy mal pagado. Conocí a Wilber en un proyecto de vivienda. El me expresó sus planes de buscar trabajo en la capital. Con fortuna, al muchacho le dieron una oportunidad como vendedor de DVDs en el Centro de San Salvador. Según comenta, ese empleo le ha permitido arreglar la humilde casa de sus abuelos y dejarles dinero para la comida. Wilber todavía duerme en una hamaca, pero ya tiene un reproductor de DVD para ver las películas que le regalan en el negocio.
En lo personal, yo prefiero comprarle a una persona como Wilber para ayudarlo a salir adelante que a una corporación transnacional, como Blockbuster que ofrece precios poco accesibles a las mayorías, le paga el mínimo a sus empleados y su servicio al cliente es pésimo. En una ocasión, quise alquilar unas películas en la sucursal de la Escalón, San Salvador, y no me dejaron porque mi membresía era de la sucursal de Metrópolis. Me dijeron que me trasladara hasta ese centro comercial para actualizar mis datos, porque de lo contrario no podía solicitar ninguna película. El colmo fue que al cruzar toda la ciudad para ir a Blockbuster Metrópolis, me dijeron que no tenían ninguna de las películas que yo buscaba. Fue entonces que desistí. En una venta de DVDs y CDs piratas de la calle Arce, en el Centro de San Salvador, fue donde encontré las películas que quería y al precio de un dólar cada una.
El grave problema de las tiendas que venden productos originales es que no respetan los derechos del consumidor. Si el CD o DVD no funciona, la persona no puede reclamar un cambio de producto, ni mucho menos que le devuelvan el dinero. Caso muy distinto es el de los vendedores piratas que siempre hacen prevalecer la garantía de sus productos, éstos hacen el cambio en el instante si la película o disco musical viene defectuoso. Por esta razón, no hay que extrañarse al ver tiendas vacías de Supersonido, Blockbuster, CD Planet, etc. que contrastan con las aglomeraciones que se hacen en las ventas informales. Uno de los vendedores más grandes de la calle Arce me afirma que todos los días tiene un promedio de 100 ventas diarias, y los fines de semana sobrepasan ese número.
Además, “el Movimiento de Vendedores de CD y DVD” se hace cada vez más numeroso. Sólo en el Centro de San Salvador se contabilizan 35 mil miembros, y están más firmes que nunca para mantener sus trabajos. Las personas que están en contra de la piratería dicen que no se trata de penalizar a los o las vendedoras, el problema es con los que queman y distribuyen la mercadería. Déjenme decirles que la venta de quemadores, software para copiar, CDs y DVDs vírgenes se encuentran en cualquier tienda de computadoras o de artículos para oficina. Me causa mucha gracia leer las declaraciones del Ministerio de Economía sobre el endurecimiento de las leyes, para apresar a las personas que queman de forma ilegal, cuando en las mismas oficinas estatales hay computadoras con el sistema operativo de Windows instalado sin licencias.
Al Gobierno le conviene que exista piratería, porque está claro que no tienen el suficiente presupuesto para comprar los paquetes de Windows originales para cada computadora que le pertenece a nivel nacional, ya que cada uno cuesta alrededor de $190 con la edición anterior (Windows XP) y $360 la nueva edición (Windows Vista). Si regresamos al área de películas y discos musicales, vendedores de la Calle Arce me han asegurado que tienen entre sus clientes frecuentes a fiscales, abogados de la Corte Suprema de Justicia y hasta agentes policiales. Es por eso que yo me pregunto: ¿si estos empleados públicos no dan el buen ejemplo quién va creer que el comprar un producto pirata sea un delito?
Desde la perspectiva judicial, la piratería es difícil de atacar porque la ley es poco flexible para los dueños de los derechos de los productos, puesto que tendrían que ser éstos los que acudan a la Fiscalía a acusar a la gente que está copiando sus discos, y así como también demostrar la titularidad de los derechos mismos. Es casi imposible que Madonna venga a El Salvador a entablar una demanda en contra de los que reproducen sus discos de forma ilegal.
El panorama pinta para que el fenómeno de la piratería se mantenga por mucho tiempo en nuestro país. La demanda de CDs y DVDs piratas continúa en aumento por elgrueso de la población que busca lo más cómodo para su economía personal. El periodista Luis Andrés Marroquín, de la revista El Economista, escribía en un artículo sobre la piratería: “la gente que compra productos ilegales no se da cuenta que ese dinero que se ahorra daña las arcas del Estado, porque se deja de percibir impuestos, se cierran fuentes de trabajo y se promueve con descaro la delincuencia.” Yo contra argumentaría que existen empresas mucho más grandes que evaden impuestos con un gran descaro y no se les presiona. Las puertas para trabajar en la piratería siempre se abren, por eso vemos nuevas ventas en paradas de buses, afuera de las universidades, semáforos, mercados, supermercados, en aceras muy transitadas, etc.
Con el tema de la delincuencia, me parece que la Policía está jugando un papel de provocador de la violencia por sus acciones de corrupción. Los grandes vendedores de CDs y DVDs pirata se quejan de la extorsión de ciertos agentes policiales, quienes les amenazan con quitarles la mercadería sino les dan cierta cantidad de dinero.
La piratería es un fenómeno muy rentable. Las instituciones involucradas deberían actuar con más inteligencia para no llevar a una desestabilización social, como la que ocurrió el viernes 11 de mayo en el centro capitalino. En México, por ejemplo, se practica la diferenciación de precios de los productos originales y se venden junto con los piratas. Lo importante es no provocar con violencia a los vendedores. A ellos se les debe plantear soluciones claras e inteligentes. |
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