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Casa Maya, bien cultural para las comunidades

Por Gabriela Gómez
Periodista

Casa Maya lleva cinco años de estar ayudando a las comunidades del distrito uno. Ésta es una dependencia de la Alcaldía de San Salvador (AMSS), y parte de la red de Centros de Atención para la Mujer, quienes en totalidad son tres centros que han ayudado a más de seis mil personas, acorde al informe de segundo año de gestión de Violeta Menjívar.

Foto: Gabriela Gómez

Karate Do es una de las especialidades deportivas que se imparten en Casa Maya a niños y jóvenes de ambos sexos y todas las edades.

Casa Maya es el nombre del Centro de Desarrollo para Mujeres localizado en el distrito uno de San Salvador. La entrada es antigua, el diseño se asemeja a una pirámide en Méjico. Adentro, la amabilidad se hace notar en las sonrisas y la preocupación de los empleados. Los techos son altos y los muebles de madera tallados a mano.

La casa es imponente. Desde lejos se visualiza la majestuosidad de la residencia. Justo al pie de sus gradas, con mucho cuidado, se aprecian los detalles arquitectónicos.

El edificio alberga dos actividades básicas. Por un lado, se imparten talleres a niños, jóvenes y adultos con el fin de prevenir la violencia y delincuencia a través de espacios que les permitan desarrollarse integralmente. Por otro lado, se maneja el Centro de Desarrollo para la Mujer que brinda ayuda psicológica a mujeres que han sufrido maltratos en sus hogares, además, lesproporcionaasistencia legal en caso quieran entablar una demanda y se les da seguimiento.

Según el coordinador de Casa Maya, Jorge Márquez, este local se inauguró en septiembre de 2002. “Mensualmente se atienden un aproximado de 125 a 150 personas, en su mayoría niños y aumenta en las épocas de vacaciones (de noviembre a enero)”, dijo.

En totalidad son ocho talleres abiertos para todas las edades: karate do, piñatería, cosmetología, danza folclórica ycontemporánea, inglés, guitarra, aeróbicos y dibujo y pintura. Márquez aseguró que hay cuatro talleres próximos a abrirse: velas aromáticas, repostería, cocina y repujado. El precio varía de los dos a los diez dólares y depende de la cantidad de materiales que se utilicen en cada taller.

Foto: Gabriela Gómez

Las mujeres mayores también asisten a los talleres para aprender nuevas habilidades a bajos costos.

Dificultades y ganancias

Casa Maya depende de la Alcaldía Municipal de San Salvador (AMSS), y de ésta proviene su presupuesto, el cual no es fijo. La publicidad, por otra parte, proviene de la página de Internet del AMSS y del Diario de la Ciudad, periódico mensual transmitido por la AMSS. Los empleados de la casa también se hacen llegar a las personas por medio de afiches, volantes y, en ocasiones, visitas a centros escolares.

Esto les ha funcionado, ya que Márquez asegura que no es solo personas del distrito uno las que llegan, sino de otros sectores como Apopa y Soyapango. Sin embargo, mencionó que hay personas del mismo distrito que no han escuchado de la labor de este lugar. Tal es el caso de María de los Ángeles Deras, habitante del distrito uno, quien dijo jamás haber escuchado de la labor de Casa Maya. “No sabía para qué estaba ahí, de ser así habría ido a ver qué hacen”, mencionó.

Los productos, como los de piñatería se venden a los visitantes. Sobre un estante, una tortuga ninja, tal cual imagen de Raphael, muestra un precio de seis dólares. Es así, sumado a las cuotas de los asistentes que logran pagarles a los profesores.Es claro que, Casa Maya, por su labor, necesita mucha más inversión económica y un mayor espacio para realizar otras actividades.

Los beneficios y beneficiarios

Muchas mujeres y niños, en su mayoría, se han visto beneficiados con estos talleres. La maestra de cosmetología, Karla Patricia Santamaría, aseguró que los talleres permiten que las alumnas se superen. “Los talleres ayudan a que ellas tengan otra fuente de ingreso familiar y puedan superarse”, aseveró.

Ello lo recalcaron las asistentes. Julia Maritza mencionó que busca superarse y obteneringresos para poder ayudar en su casa. “Al venir a estos talleres asumimos una responsabilidad en nuestras casas”, dijo.

Yadira Vega, por su parte, insistió en la importancia de estos y, además, en que permiten que madres e hijos se involucren en estas actividades. “Mientras nosotras estamos acá, los hijos pueden estar en otro taller como karate, guitarra o piñatería”, afirmó.

 

 

 

 

 

En la historia
 
Casa Maya, antiguamente llamada Villa Cipatly, fue diseñada y construida por el arquitecto Augusto Baratta, de origen italiano, en 1925.
 

Casa Maya ha sido desde casa de campo de Benjamín Bloom, a casa comunal, a un lugar abandonado y albergador de delincuentes, a un Centro de Atención para la Mujer.

 
El 2 de abril de este año, Casa Maya fue acreditada como Bien Cultural por su valor arquitectónico.
 
Además del presupuesto no fijo que reciben de AMSS, Casa Maya sobrevive a través de donaciones de otras instituciones como la Biblioteca Nacional.
 
Mayor Información en la Casa Maya. Pasaje Pinto y Calle Noroña, Colonia Atlacatl, San Salvador. Teléfono: 22769158. Correo: casamaya@hotmail.com
 

Fuente: Casa Maya

   
 
 
 
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