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Editorial

Zapatero a tus zapatos

Con 21 años de ejercer el oficio de periodista, nadie le negará al candidato presidencial del FMLN, Mauricio Funes, su conocimiento de cómo son los medios de comunicación en El Salvador. Lo sabe, porque lo ha vivido, estuvo en la mejor escuela que es la experiencia del día día.

De ahí su soltura al expresar los grandes males que aquejan al gremio, donde construyó su “partida de nacimiento” de hombre público. Luego de su salto a la política, sí podemos preguntarnos en qué momento como periodista lo hacía más con un interés de lograr la candidatura a la silla máxima del Ejecutivo o si únicamente quería informar a la gente.

Informar es la misión principal del periodista. Entonces, ¿en qué momento Funes invitó a miembros de la cúpula del FMLN a su programa de entrevistas con la intención de consolidar sus contactos y alianzas para afianzarse como el HOMBRE que el partido de izquierda necesitaba? ¿Y cuándo hubo una segunda intención al invitar a x funcionarios de gobiernos de ARENA para tratar los problemas que vive a diario la población salvadoreña, sabiendo que en un futuro cercano ya los visualizaba como sus contrincantes políticos a vencer?....

Funes sabe que esto es cierto, porque así sucedió y su candidatura nos da la razón. Si argumenta que no sabía nada de la decisión del FMLN, al primero que ofendería es a el mismo y tal vez volvería a repetir, como ya es su costumbre, que los medios estamos mal interpretando sus palabras.

Y justamente estamos terminando de comprender las palabras que nos llegaron a través de la radio Maya Visión, el pasado 6 de junio, donde lanzó un discurso después de recibir la Propuesta de políticas públicas para la democratización de las comunicaciones en El Salvador, de la Mesa de Comunicaciones y Libertad de Expresión, convocada por el mismo FMLN.

Funes puede estar contento, sus palabras no se las llevó el viento. Todo lo contrario, van y vienen en los cerebros de los y las periodistas y los propietarios de los medios de comunicación, porque la “lectura” de ellas lleva a la conclusión que el ex compañero de oficio quiere, cuando esté sentado en Casa Presidencial, si es que gana., “orientar la producción que se transmite a través de los medios de comunicación”.

En este contexto, orientar e INTERVENIR se vuelven hermanas. Es y ha sido una tentación desde que existe el periodismo que los gobiernos de turno deseen ejercer cierto control en las agendas de los medios de comunicación, y una de sus armas preferidas para lograr su propósito es la pauta publicitaria gubernamental. De ahí, la lucha de los y las que creemos que se puede hacer periodismo, a pesar de los intereses políticos y económicos de los dueños de los diarios, radios, televisoras, medios electrónicos, etc.

Ejemplos sobran de periodistas que enaltecen la profesión, sin importar que su noticia apenas apareció en una columna o 30 segundos al aire. Lo importante es que era periodismo lo que hicieron. También debemos entender que los medios de comunicación, en su mayoría, son empresas privadas, sin embargo esto no significa que estén reñidos con el periodismo. Funes vivió esta realidad cuando ejerció en la televisión.

El decidió dejar el periodismo y ser político, todos y todas entendemos sus razones, pero esperamos que recuerde lo bueno que le dejó la escuela del reporteo de los hechos noticiosos y como saltamos cuando las fuentes quieren imponer qué es lo que debemos publicar.

Hay mucho por construir para fortalecer el periodismo profesional en El Salvador, y los que amamos la profesiónpelearemos por los cambios y en nada nos ayudan las declaraciones de Funes en el acto del pasado 6 de junio en la Universidad Nacional de El Salvador. Él está en otra lucha: ser Presidente del país y cuidar el partido que lo lanzó de candidato, el FMLN. Esa no es la nuestra.