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Cihuatán: Una joya por explotar

Carola Muñoz, Margarita Salguero y Luz Valiente
Redacción

Un verde pasto surgido a partir de las primeras lluvias de este año es lo que da al visitante una confortable bienvenida para dar comienzo a la caminata de Cihuatán, un lugar que conserva parte de la historia de los pipiles de nuestro país y el menos explotado turísticamente.

Foto: Cortesía FUNDAR

Centro ceremonial poniente. Diseño de una parte del territorio de Cihuatán abierto al público.

“Lugar de la Mujer” es el nombre con el que se conoce a Cihuatán, un sitio arqueológico ubicado en el kilómetro 36, al norte de la cuidad de Aguilares. Cihuatán, es uno de los sitios arqueológicos poco conocido y el más grande de El Salvador.

En 1978, Simeón Habel, un viajero alemán-norteamericano, fue informado por los habitantes de Guazapa que, durante su recorrido de Chalatenango hacia la ciudad, había transitado por las ruinas de una ciudad desconocida, la cual se encontraba escondida por la selva. De esta manera, dejó plasmado en sus memorias del viaje la posibilidad de un asentamiento indígena.

A partir de ello, en 1925, Samuel Lothrop, arqueólogo norteamericano, elaboró un plano de una parte de Cihuatán. Fue entonces cuando el salvadoreño especialista en esta rama, Antonio Sol, inició las primeras excavaciones oficiales; localizando, según el arqueólogo y subdirector del proyecto de Cihuatán Paul Amaroli, lo que en nuestros días se conoce como pirámide principal.

Según el arqueólogo, este parque consta de 430 manzanas de extensión, las cuales incluyen el valle formado por los ríos Acelhuate y Lempa. Sin embargo, “el gobierno es dueño de 105 manzanas, nada más”.

Actualmente, el sitio arqueológico posee once estructuras excavadas, entre las que se encuentran dos parques de pelota, una muralla protectora, un baño sauna, una estructura circular para la adoración del dios del viento, entre otras.

Dichas edificaciones consisten en “un relleno de piedra y tierra, con un primer recubrimiento de piedra ordinaria y un fino acabado “lajas” talladas de toba, llamado talpetate o de bloques aparentemente artificiales hechos de tierra blanca”.

Armaroli, comenta que en un principio no se trabajaba mucho en la excavación del sitio, pero a través del convenio de diez años entre la administración de Fundación Salvadoreña de Arqueología (FUNDAR) y Consejo Nacional para la Cultura y el Arte (CONCULTURA), es que se está dando a conocer el parque por medio de exposiciones y conferencias para las personas interesadas visiten Cihuatán.

Hallazgos del sitio

En el parque se pueden encontrar El Taller Obsidiana. Según Armaroli, la arqueóloga Karen Bruhns ofreció la teoría que en dicho lugar se producían navajas y raspadores. También se cree que se vendía un líquido, como agua o chicha de maíz.

La Muralla es otra de las estructuras excavadas. Se maneja la teoría que servia para definir espacios sagrados, además brindaba defensa a la cuidad ante posibles invasiones. También contiene rastros de sistemas de drenaje.

Además se encuentran dos Juego de Pelota, los cuales son uno de los atractivos que conserva el parque arqueológico. El primero está ubicado al norte, actualmente es el más visible por su restauración parcial. El segundo se encuentra al poniente del lugar, el que se considera aún no finalizado porque “sobrevino el desastre que condujo al repentino abandono de la ciudad”.

Por otra parte, la pirámide principal consta con 12 metros de altura, característica que permite visualizar diferentes panoramas como es el cerro de Guazapa, la cordillera limítrofe con Honduras, el Volcán de San Salvador. “Si el día está despejado, se logra distinguir las tres cumbres de los volcanes de Santa Ana, Cerro Verde e Izalco”.

De las misma manera se encuentra una estructura depredada, la cual es una muestra del saqueo arqueológico que existe en muchos sitios del mundo. De acuerdo a la Guía del Sendero Interpretativo de Cihuatán, “permite ver la tremenda destrucción de arquitectura causada por las personas que buscaron objetos de valor comercial”. No se sabe si encontraron piezas de valor porque fue destruida todo tipo de evidencia.

Paul Amaroli explica que la arqueóloga Jane Nelly fue la primera en realizar “un estudio profundo sobre la cerámica doméstica”, donde se encontraron “vasijas para preparar y servir comida; incensarios de uso doméstico en forma de cucharón; ollas, comales, platos, malacates (ruedas de cerámica utilizado para hacer hilo de algodón), etc.”.

También afirma que se encontraron utensilios más ceremoniales como figuras basados en dioses, imágenes de jaguares, del dios Chilpepotec e imágenes de Tlaloc. Además, han encontrado herramientas elaborados con obsidiana, tales como puntas de flechas, cuchillos, navajas y raspadores, utilizados para quitar las pieles a los animales.

Además descubrieron varios fragmentos de figurillas de ruedas, las cuales hasta el momento, según el arqueólogo, no han logrado determinar su significado; “figurillas de sapos que están viendo al cielo y con la lengua afuera, como que tuvieran sed son muy comunes. Son muy simpáticos”, agrega este arqueólogo norteamericano.

Por otra parte, algunos utensilios pueden encontrarse en el Museo Nacional de Antropología David J. Guzmán, al lado de muchos otros; pero no se especifica el lugar al que pertenecen.

Obstáculos en el camino

Según el Asesor del Departamento de Arqueología de CONCULTUA, Shione Shibata, Cihuatán no está tan desarrollado porque “se necesita bastante dinero para la restauración y reconstrucción de los edificios”.

Shibata comentó que no es fácil calcular el dinero que se invierte en estas obras, tras indicar que “Hay que considerar el tiempo y presupuesto, para planificar qué parte se va a excavar para ver lo que se le va a mostrar a la gente”. También explicó que una vez encontrada las piezas, se tiene que invertir en mezclas y en compactación para que el agua o el viento no dañe las estructuras.

Otro aspecto a tomar en cuenta, según Amaroli, es que de las 430 manzanas que abarca Cihuatán, sólo 105 pertenecen al Estado; razón por la cual los investigadores encuentran difícil continuar con las excavaciones.

Para Shibata, la Ley especial de Protección de Patrimonio Cultural, establece que antes de desarrollar una construcción, lo propietarios deben solicitar a CONCULTURA los permisos para que ellos realicen una inspección del terreno. “Si se encuentra material arqueológico y arquitectónico tienen que hacerse excavaciones para delimitar la zona de protección”, agregó.

Actualmente, CONCULTURA tiene el apoyo de cinco arqueólogos, los cuales según Shibata “no son suficientes para agilizar todo el trabajo”. Por otra parte mencionó que, para darle paso un la excavación de Cihuatán, se necesitaría un mínimo de 200 personas, algo que no puede costearse porque se requiere una inversión de $1,200 dólares al día; lo que al mes se incrementaría a una suma de $36 mil dólares mensuales. Esta cantidad no puede ser asumida por FUNDAR ni por CONCULTURA.

El experto comentó que aparte del inconveniente económico, los arqueólogos no cuenta con la capacidad de controlar a las 200 personas que colaborarían con las excavaciones en Cihuatán.

Los visitantes

De acuerdo con los vigilantes de Cihuatán, el lugar es visitado tanto por estudiantes como turistas en días de semana que gustan de dar una caminata por el sitio para conocer un nuevo estilo de construcción arquitectónica de nuestros antepasados.

“En días festivos el parque es muy visitado por grupos familiares. Como el lugar es un espacio abierto da la posibilidad de acampar”, mencionó al respecto uno de los guardias de Cihuatán.

La tarea por cumplir

A pesar de que Cihuatán fue descubierta hace más de 70 años y de que cuenta con mucha riqueza arquitectónica, no ha sido lo suficientemente apoyada económicamente para convertirla en un verdadero sitio turístico que ofrezca al visitante la posibilidad de apreciar en todo su magnitud estas edificaciones que datan desde el año 900 d.C.

En este sentido, el país no ha sabido explotar todo su patrimonio arquitectónico porque no se cuenta con un plan a corto plazo para dar a conocer este lugar entre la población salvadoreña y extranjera. Es decir, hace falta una planificación adecuada para finalizar la excavación y así mostrarlo todas las infraestructuras con las que cuenta Cihuatán.