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“ANDA lo que quiere hacer, para lavarse las manos, es transferirle el problema del agua a los gobiernos municipales”: Guillermo Galván

Diana Vidal
Redacción

La Administración Nacional de Acueductos y Alcantarillados (ANDA) ha sido ineficiente en la gestión del recurso hídrico del país. Así lo estima FUNDAMUNI, en boca de su director, Guillermo Galván, a la hora de señalar responsables por la escasez de agua en varios municipios en el interior de El Salvador.

Foto: Diana Vidal

Lic. Guillermo Galván, director de la Fundación de Apoyo a Municipios de El Salvador (FUNDAMUNI).

FUNDAMUNI surgió en la década de los ochentas con el propósito de apoyar el desarrollo local a través de la participación social y, actualmente, realiza actividades para contribuir en el mejoramiento de las fuentes que abastecen de agua a las comunidades de la cuenca del río Lempa, la principal fuente hídrica del país.

Según el Informe sobre Desarrollo Humano del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo 2003, se estima que el 25% de la población salvadoreña no tienen acceso a agua potable. En cifras más concretas, se trata de más de 1.5 millones de personas a cuyos hogares no llega el vital líquido.

La situación se ha desbordado a tal punto que, en los últimos años, comunidades enteras han optado por protestar con cierres de importantes carreteras, reacción que Galván considera puede continuarse si la gestión no mejora. Y la solución, insiste, no pasa automáticamente por trasladar la gestión a los municipios cuando estos no están preparados.

A inicios del año pasado, el presidente Antonio Saca pronunció un discurso en el que hablaba de la descentralización del agua. En un fragmento de ese discurso dijo: “Yo creo en la descentralización y significa que los grandes actores locales son los alcaldes, los que están más cerca de la comunidad. El alcalde debe saber que, al asumir la administración del agua, primero la va a cuidar; segundo, va a reparar así como cobra; y, tercero, se enfrentará a la comunidad cuando no le dé el servicio”. ¿Cuál es su opinión sobre esta declaración de Saca?

En primer lugar, tiene que quedar claro qué significa descentralización. Si de una institución de gobierno central se transfiere algo a una regional del mismo gobierno, esta transferencia se llama desconcentración. Por ejemplo, una orden del Ministerio de Salud a una Unidad de Salud de algún municipio; en cambio, descentralización significa transferir del gobierno central al municipal; es decir, que se transfieren recursos, responsabilidad y poder de decisión a otra unidad estatal. Lo que el gobierno está haciendo no es descentralización, la responsabilidad es tanto del gobierno central como del municipal. El segundo debe estar de acuerdo en querer aceptar el proyecto. Y lo que hacen es tirarles todo el problema a los gobiernos.

¿Cuáles son los sistemas de agua que se han implementado bajo un concepto de descentralización?

Hasta el momento son dos: el de gravedad, que consiste en agarrar agua de una fuente alta y distribuirla a una parte baja, y el sistema de bombeo, que radica en hacer un pozo y extraer el agua desde abajo. Este último es más caro.

Ahora, ¿qué pasa con aquellos alcaldes que nunca han manejado estos sistemas de agua y no tienen conocimientos?

Surge lo que yo llamaría “descentralización unilateral” porque lo que les están transfiriendo no es un poder, sino problemas, ya que las personas que se hacen cargo en la municipalidad no saben si el equipo está obsoleto, si necesitará reparación pronto, etc. El problema radica desde ANDA porque esta institución deja de administrar el servicio público del agua en “x” municipio y le transfiere toda la responsabilidad al alcalde y muchas veces este no tiene conocimientos de los sistemas. Esto es lo que ha pasado en algunos municipios donde se ha trabajado la descentralización.

¿Los casos de los municipios Berlín, Santiago de María, Tecapán y otros del departamento de Usulután son ejemplo de esta descentralización?

Yo diría que sí porque no se entregaron todos los recursos al gobierno municipal. Lo que se hizo fue darle el sistema de agua potable a una instancia mixta, que en este caso pueden ser tanto los privados del municipio, como la población. A estos municipios les dieron las bombas, las cañerías, etc. Pero, ¿y la plata para dar mantenimiento y hacer sostenible el proyecto? ¿Dónde está? Por eso le digo, la descentralización es entre dos: el gobierno central y el municipal. Hay casos donde el sistema de ANDA sí se lo han transferido solo al municipio, pero en estos lugares hay terceros que comparten la propiedad del sistema. A eso yo le llamaría privatización porque ya no está dentro de la esfera pública.

¿Qué opina usted de la propuesta del presidente de ANDA, César Funes, de consensuar una “política de descentralización” en algunas alcaldías?

Existe un préstamo del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) para realizar este tipo de experiencias con los gobiernos locales, pero eso no garantiza que siempre habrá agua. El problema no es de los sistemas que se implementan, sino que es, un problema cultural. Acá no nos enseñan a cuidar el agua, sino a desperdiciarla. Podemos tener agua para todos, pero si se hace una gestión inadecuada del recurso hídrico, de nada sirve que se gasten millones de dólares en experimentos. Creo que no quieren que los sistemas estén administrados por ANDA, sino por sistemas privados. Y repito: eso es privatización. Todos tenemos derecho al agua, por tanto, no debe privatizarse.

¿A qué se refiere cuando dice que es un problema cultural?

Por ejemplo, ¿Quién le garantiza a usted dentro de diez años, cuando abra el chorro de una casa, que tendrá agua limpia? El agua es un recurso finito que debemos cuidar todos. No se trata de andar poniendo chorros, tanques y tuberías en los municipios. La clave está en concienciar a la gente del buen manejo del agua y de que ésta tome conciencia de lo que vale realmente este recurso. Se debe trabajar de manera integral.

FUNDAMUNI está trabajando con sistemas de agua potable en los municipios de Ozatlán y San Francisco Javier, en el departamento de Usulután. ¿Cómo han hecho conciencia en las personas de estos municipios?

Desde 1999 que trabajamos con estos gobiernos locales. Lo que se habló con los habitantes fue que, aparte de que tuvieran el agua las 24 horas del día, también se debía cuidar y dar mantenimiento al lugar de donde provenía el recurso. Así que se acordó que dentro de la tarifa mensual incluirían una cuota, que serviría para el manejo de la cuenca. Se les enfatizó que era lo mejor para poder cuidar todas las áreas donde se está recargando el agua.

Tengo entendido que también trabajan con algunos de los municipios de Usulután donde la empresa Tetralogía (que en 1999 firmó un convenio con ANDA) provee agua, pero el servicio es ineficiente. ¿A qué cree que se deba el mal servicio que esta empresa brinda?

Hemos trabajado sólo con dos municipios: Tecapán y California, desde el año de 1999 y algunos habitantes del lugar solo reciben el agua pocas horas a la semana. Hay muchos otros que no tienen servicio de este recurso hídrico aún. El problema de raíz es de ANDA, que no ha sabido administrar este recurso. Y lo que quieren hacer, para lavarse las manos, es transferirle el problema a los gobiernos municipales y que éstos vean cómo resuelven el problema del agua. Por otro lado, deben consultarles antes a los alcaldes y a la población del municipio si aceptan el sistema. El gobierno central no consulta, solamente impone este tipo de proyectos.

Yo diría que el mal servicio se debe al pirateo del sistema de agua potable, fugas en las tuberías, no hay recursos para dar mantenimiento al equipo, falta de conocimientos por parte de las personas que administran los recursos, entre otros.

Actualmente hay 72 municipios donde se administra el agua. ¿Qué propuestas da usted para que se mejore el servicio en estos lugares?

El problema del agua viene grueso. Si no se piensa de la mejor manera en administrar el agua, tendremos más acciones de la gente protestando por este recurso tan vital. Podemos descentralizar todo el país, pero esa no es la única salida. Hay que entrarle de manera integral a los recursos hídricos, concienciar a la gente para conservar las cuencas, implementar un método de recolección de aguas lluvias. Lo más importante y básico en la descentralización es que haya un acuerdo entre el que recibe el sistema y el que lo entrega. El problema no es la falta de agua potable, sino la mala gestión y distribución de los recursos hídricos y sus métodos.