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Industriales esperan maniobra para evitar alza desmedida en electricidad.

Luis Alvarado
Redacción

De acuerdo a la reforma legal, impulsada durante la administración de Francisco Flores, el 10 de diciembre y el 10 de junio de cada año las tarifas de electricidad se ajustan al promedio del comportamiento del mercado energético de los últimos seis meses. De este promedio, y de su relación con el precio vigente de la energía, dependerán las variaciones en las tarifas.

Foto: Archivo

Si esta alza se concreta significará que una persona que actualmente paga $18 por el servicio, con el ajuste deberá pagar $22.73, lo que implica un aumento de más de cuatro dólares.

Si el promedio de los seis meses es superior al precio vigente, entonces el precio sube. Pero si el promedio del precio de la energía bajó durante esos seis meses, entonces corresponde una baja.

La Asociación Salvadoreña de Industriales (ASI) señaló que muchos factores se han reunido en los últimos seis meses, y estos podrían tener un impacto severo sobre las tarifas eléctricas. Los factores incidentes son el crecimiento de la demanda —que está a punto de igualar a la oferta—, un invierno que apenas comienza y los precios del petróleo.

Jorge Arriaza, director ejecutivo de la ASI, explica que la energía eléctrica es uno de los principales recursos en la producción industrial. Así, cualquier variación en la distribución de este servicio es significativa, y el efecto se traslada de inmediato al consumidor final.

Debido a que es un insumo tan importante, los industriales llevan sus propias mediciones del comportamiento del precio de la energía eléctrica. Las variaciones que ellos han registrado en el Mercado Regulador del Sistema (MRS) les indican que, a menos que la Superintendencia de Electricidad y Telecomunicaciones (SIGET) tome medidas como la que se hizo hace seis meses, el aumento en las tarifas podría ser del 26.3 por ciento.

Si esta alza se concreta, una persona que actualmente paga $18 por el servicio, con el ajuste deberá pagar $22.73, un aumento de más de cuatro dólares.

Arriaza explicó: “El año pasado, la SIGET puso al final de la cola de producción dos turbinas a base de búnker, que son particularmente caras. Así logró bajar drásticamente el promedio. De otro modo habríamos tenido un incremento de más del 17 por ciento”.

Los industriales no están muy optimistas, pues consideran que una vez que la demanda se acerca tan peligrosamente a la oferta, es muy poco lo que se puede hacer para mantener precios bajos. Actualmente, las generadoras del país, en su conjunto, producen unos 900 megawats por hora, y la demanda se sitúa en 886 megawats por hora. Esto significa que no existe un Margen de Seguridad, equivalente al 7 por ciento. El Margen sirve para que, en caso de algún problema en la generación, no se suspenda el suministro.

Pocas opciones

El MRS es el conjunto de ofertas y demandas que cambia cada hora, según la demanda que existe en diferentes momentos del día. Las compañías que venden más cara la energía solo inyectan su potencia al sistema cuando la demanda es más alta. En vista que la ley establece que el precio lo determina el productor más caro, estas empresas solo pueden vender su potencia cuando la demanda está en lo más alto.

La ASI considera que la SIGET no tiene muchas opciones: en el corto plazo, ningún nuevo generador entrará al mercado, y todos los existentes están trabajando a su máxima capacidad.

En resumen, la mejor apuesta de la SIGET es la posibilidad de comprar energía eléctrica de Guatemala. Esta opción no se había contemplado en los últimos cinco años, porque el vecino país ha enfrentado un déficit, al igual que Honduras. También podría poner a trabajar al máximo las represas hidroeléctricas, que son las más baratas, para que la generación térmica no tenga tanto impacto sobre las tarifas; pero esto implicaría perder por completo el margen de seguridad.

Arriaza declinó comentar sobre si algún motivo político, como las elecciones de marzo pasado, llevó a la SIGET a tomar medidas especiales para evitar un salto en el precio de la energía hace seis meses. Motivos similares no existen en esta ocasión.

El vocero de la SIGET, William Hernández aseguró que la entidad mantiene la misma postura sobre este tema, que cobra importancia cada seis meses: “Es necesario esperar hasta el último día para ver qué pasa”.

Sin entrar en mayores detalles, Hernández aseguró que los técnicos de la SIGET están analizando la situación. Con su trabajo buscarán hacer ajustes para amortiguar lo más posible el impacto de una nueva alza en las tarifas.