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Sofball femenino, una alternativa de los domingos

Por Karla Ayala
Periodista

La muestra que no sólo los hombres gustan del deporte está en San Luis Talpa, La Paz, donde esposas, amas de casa, jefas de hogar son las protagonistas de los encuentros de sofball más emocionantes de sus cantones.

Foto: Karla Ayala

El transporte común de las jugadoras es el pick-up. La familia es la principal afición del equipo Astoria y las acompañan a todos los juegos.

Es domingo. Son las 2:30 de la tarde y la cita es la cancha El Pino, del cantón Santa Clara. Esta no es un polideportivo, ni una cancha de las grandes ligas y aunque cuente con desniveles en su suelo, es el lugar perfecto para que dos equipos jueguen dando lo mejor.

Astoria y San Luis están integrados por mujeres que toman su día libre para divertirse. Ambos equipos llegan en pick-up, pagando $1 por persona. Como la cancha está cerca de sus cantones, el costo del pasaje es bajo. Si el lugar a visitar es lejos, tienen que pagar $3.

Al llegar al sitio, muchas de las jugadoras son acompañadas por sus hijos e hijas. La niñez no paga pasaje. "Cuando las abuelas pueden cuidarlos, no los traemos; de lo contrario, aquí están", comenta Trinidad Escobar, madre de dos niños y jugadora de Astoria. Parte de sus implementos son los sacos de nailon con los juguetes y petates. Estos últimos son las cómodas "alfombras" donde duermen los niños y las niñas.

Los pequeños son los más emocionados con el partido, tanto así que para entrar a al cancha no ponen excusa al saber que tienen que saltar el alambre de púas que hace de cerco en los potreros, las canchas improvisadas de los equipos de sofball.

¡Que comience el juego!

Son siete inning los que se disputarán, hay nueve mujeres por equipo. Esta vez se jugará por "fianza", es decir por dinero. "Se apuesta treinta dólares y los gana el equipo que falte en el segundo encuentro, y si ninguno falta nadie pierde ni gana", aclaró Tony Rivas, entrenador de Astoria.

Foto: Karla Ayala

La jugadora de Astoria Carmelina Flores fue sorprendida con un strike. La afición y su equipo al fondo observan atentos.

La lanzadora Marielos Avalos, de 24años, y la cacher María Santos, de 26 años, de Astoria, calientan lanzando la bola para acertar los "strike". Con nervios termina el primer inning y quedan a cero carreras ambos equipos.

Jessica Paniagua, entrenadora del San Luis y réferi del encuentro, sostiene que los primeros inning están cargados de nervios. "Las jugadoras ganan confianza al inicio, pues prueban los lanzamientos para determinar la rapidez de la lanzadora", explica. También define que los réferis se eligen a partir de los directores técnicos, porque es costoso pagar un particular. "Son veinte o quince dólares lo que se cancela y eso no nos alcanza", concluye Paniagua.

En el cuarto inning, Melisa González, primera base de Astoria, sale como cambio, tras sufrir un calambre en el brazo izquierdo. La sustituye Carmelina Flores. Reanudando el partido, luego del cambio forzado, la réferi grita "ilegal" el tiro de la lanzadora de Astoria, pues esta se salió de la línea de lanzamiento, dando dos pasos y sólo hay que dar uno.

El equipo defiende a su compañera. Dicen a la réferi que está equivocada, pero las contrincantes opinan diferente y ambos grupos suben de tono sus puntos de vista. La afición también grita lo que a su juicio es correcto. Tras reconocer la réferi su error, continúa el juego. "Ellas (jugadoras de Astoria ) piensan que nos quiere hacer el favor (ganar), pero no, esto pasa cuando las entrenadoras dirigen el partido", Estela Sigüenza, hermana de la entrenadora del San Luis.

San Luis hace dos cambios en el sexto inning: sale la cacher Teresa Rivas, de 21 años, y entra Inés Cencente, de 32 años; y la segunda base Mirna Castillo, de 30 años, y entra Sonia Campos, de 27 años. El "sacadas" deciden comprar agua de la venta de Lucía Menjívar, mamá de una de las jugadoras de Astoria. Ella ofrece agua, fruta, como jocote de invierno (ácido), mango, sandía y piña. Todo a $0.25 la bolsa. "Es bueno traer la venta, gracias a Dios la fruta ya la acabé", sostiene la mamá aficionada.

Acaba el séptimo innig. El resultado es 14 carreras Astoria y 6 San Luis. Algunos esposos de las jugadoras las reciben con besos y abrazos. Signo de felicitación por el esfuerzo realizado. "Es bonito ver jugar a nuestra señora, además los niños vienen y se entretienen", expresó Carlos Barahona, esposo de Marielos Avalos, de Astoria.

Aunque los niños no estén pendientes un 100% en el partido se distraen, y piensan que estos encuentros son parte de la diversión de los domingos. "Mi papi y yo venimos a ver jugar a mi mami, pero me gusta más jugar pelota en la cancha", comentó Eduardo Barahona, de 7 años, hijo de Marielos Avalos.

Con un año de haberse conformado ambos equipos, piensan que "si Dios les presta vida" seguirán jugando y llevando a sus hijos, esposos, amigas a todos los que deseen acompañarlas a los encuentros.

 

 

 

 

 

Frases

 

"Los partidos son nuestros entrenos, pues tiempo no tenemos. Por eso, cuando jugamos, lo hacemos con todo".Teresa Rivas, de 21 años, jugadora de San Luis.

"Mis niñas son buenas jugadoras. Tenemos la esperanza de llegar a ser un equipo federado". Tony Rivas, entrenador del equipo Astoria.

"Cuando comenzamos a jugar, sufríamos de fracturas en los dedos de las manos, pues no teníamos guantes. Ahora y gracias a las actividades que realizamos tenemos guantes y ya no pasamos esos malos ratos". Melisa Gonzáles, de 25 años, jugadora de Astoria.