Las remesas: respaldo para obtener financiamiento
Por
Allan Martell
Periodista
Un grupo de microempresarios de San Cayetano Istepeque, en el departamento de San Vicente, han logrado sacar adelante a sus familias gracias a un programa de micro-créditos de la ONG, Asociación El Bálsamo. El principal requisito para ser sujeto de crédito es que les manden remesas.
|
Foto: Allan Martell |
Esta es la fachada del centro de capacitaciones que tiene Asociación El Bálsamo en San Cayetano Istepeque. Lino Murcia, encargado de la limpieza, se dirige en busca de la llave para abrir la puerta. |
|
Si bien es cierto que para recibirlas necesitan tener parientes afuera, la migración no forma parte de los planes de quienes han sido beneficiados por este proyecto, en contraste con la creciente salida de habitantes del municipio. Por eso la citada asociación y la alcaldía piensan que es necesario reforzarlo.
Cruz Quintanilla, de 50 años - habitante de San Cayetano Istepeque, San Vicente -, confía en que este invierno las finanzas de su casa irán mejor. Tiene suficientes granos para que su familia sobreviva los próximos cuatro meses y una pequeña parte reservada para la venta. La fanega de maíz - 600 libras - cuesta de momento $68. Por lo general no se vende a más de $48. Ella cree que el alza en el precio se debe a que casi no ha llovido en lo que va de mayo.
Quintanilla cuenta que su reserva de granos la debe a un financiamiento que consiguió en diciembre del año pasado para comprar abono y semillas. El monto fue de $150 para un plazo de seis meses. En junio próximo concluirá con sus pagos. Ella no podría afrontar un financiamiento de este tipo con la banca nacional, en virtud de que el que más facilidades ofrece es el Banco de Fomento Agropecuario (BFA) y este pide un fiador y títulos de propiedad.
El préstamo de esta agricultora forma parte de un plan de la ONG Asociación El Bálsamo para fomentar el capital de inversión en la zona paracentral del país. Norma Pereira, directora de dicha asociación, afirma que solo en el citado municipio se han colocado 190 créditos desde que inició el proyecto en noviembre de 2005. Las otras comunas beneficiadas son San Vicente, Verapaz, Mercedes La Ceiba, Panchimalco y Puerto de La Libertad. Los fondos provienen de la Fundación Interamericana (FIA), institución independiente del gobierno estadounidense.
El principal requisito para ser beneficiario de este programa es que el solicitante reciba remesas. Estas sirven como garantía de pago. También se investiga si la persona es de escasos recursos económicos, su historial crediticio y su honorabilidad de pago. "Uno lo que hace para determinar la honradez de la gente es preguntarle a los vecinos. Aquí todo mundo se conoce", explica José Mauricio Méndez, de 54 años, promotor social de la ONG en San Cayetano.
Asociación El Bálsamo tiene su oficina central en San Salvador, pero la alcaldía de San Cayetano, les cedió gratuitamente un espacio de 2.5 metros cuadrados para facilitarles el trabajo. Ahí es donde Méndez guarda el cuaderno con el registro de todos los deudores.
Respaldo de remesas
Quintanilla no hubiera podido solicitar ningún crédito si dos de sus tres hijos no estuvieran en Estados Unidos. Asegura que no podría sobrevivir con los $150 de la pensión de su esposo más otros $30 semanales que le da su hijo menor para los gastos de la familia. Debe preocuparse por su esposo y sus cuatro nietos además de ella misma.
Sus ojos aún se humedecen al recordar una mañana de mayo de 2005 en que su hijo Ricardo Adolfo, entonces de 19 años, le pidió que fueran a la alcaldía de San Vicente para sacar su DUI. "Cuando vi que agarrábamos para el banco yo me extrañé", recordó. Quedó helada cuando obtuvo una explicación: "mamá, fíjese que ayer hablé con mi tío en Miami. Me dijo que me pagaba el viaje y yo acepté", le dijo. Entonces supo que se estaba despidiendo.
Su hija mayor, Magdalena Aracely, de 27 años, se fue en enero recién pasado. Desde entonces ha quedado a cargo de su nieta, de seis años, para quien recibe una remesa quincenal. Ella solo puede disponer del dinero que le manda su hijo una vez al mes. Su voz se quiebra cuando reconoce que necesita que ambos estén tan lejos para que ella y su familia puedan mantenerse, y no es la única en el municipio que piensa de ese modo.
María del Carmen Alfaro, 56 años, se sienta todas las tardes a conversar en la entrada de su casa, justo frente a la línea del tren. La casa de doña Carmen está echa de lámina con bases de madera. Ella y sus familiares la construyeron con esos materiales porque el terremoto del 13 de febrero de 2001 destruyó la anterior que era de adobe. Su hijo Víctor Manuel, ahora de 33 años, se había marchado del país un año antes, el 13 de abril. Gracias a su ayuda económica, y al esfuerzo de los familiares que se quedaron, pudieron levantar la vivienda actual que sigue en la categoría de provisional.
Alfaro ya ha recibido préstamos en cuatro ocasiones por monto de $150 a seis meses de plazo. Los ha utilizado para invertir en granos básicos y abono, igual que Quintanilla. Se asusta cuando se le pregunta si podría sobrevivir sin esos créditos. "Con eso - el dinero - saqué mi cosecha esta vez. Y de ahí tengo para la casa y otro poquito para vender", explica.
Volver a empezar
Silvia González tiene 36 años y dos de dedicarse a vender cosméticos y joyería. Ha solicitado ya cinco préstamos a Asociación El Bálsamo, el último de ellos lo hizo en febrero de este año por $350 a seis meses de plazo. Inició su venta con el primer financiamiento que le otorgó la ONG. Ahora ya tiene clientes fieles y asegura que gana entre $50 y $80 en la quincena. Recibe un ingreso adicional de $50 que le envía su hermana desde Huston cada dos meses.
Ella aún recuerda el 13 de febrero de 2001, cuando el segundo terremoto de ese año devastó el pueblo. "Yo estaba lavando en la pila cuando sentí aquel movimiento. Al principio me quedé quieta, pero ya cuando vi que se vino fuerte salí corriendo. Cabal cuando salí a la calle se cayó la casa", recuerda y agrega con humor que "dicen que no hay que correr en esos casos, ¡pero si yo no corro ahí hubiera quedado!".
El alcalde de San Cayetano Istepeque, Oscar Ponce, de 41 años, explicó que el sismo del 13 de enero de 2001 dañó buena parte de la infraestructura del municipio porque: "el 75% de las casas eran de adobe, y las demás casi todas eran de lámina. Solo habían nueve casas de estructura mixta". Asociación El Bálsamo inició su trabajo en la zona el mismo día del segundo terremoto. La destrucción, en palabras de Pereira, fue casi total: "el 95% de las casas se cayeron. Se contabilizaron 12 fallecidos y 75 soterrados".
Ponce afirma que aumentó el número de gente que se fue a Estados Unidos luego de los terremotos se incrementó con relación a años anteriores, y agrega con alarma que desde diciembre de 2006 se está yendo incluso más gente que en esa época, aunque no maneja datos. Lo que más le preocupa es que con esta reciente ola de migrantes se han ido también líderes y lideresas de la comunidad. A Pereira también le inquieta, porque se trata de personas con quienes Asociación El Bálsamo había invertido muchos recursos para capacitarlas, y de quienes esperaban apoyo con el programa de micro-créditos y otros proyectos. Ahora tienen que buscar a nuevos cuadros y empezar de cero otra vez.
Alternativas
El edil de San Cayetano Istepeque razona que el flujo creciente de migrantes cuestiona mucho el trabajo de la municipalidad y de las demás instituciones vinculadas al desarrollo local. "Nosotros teníamos un proyecto de agua. Teníamos recursos para darle el servicio a 350 personas, pero apenas llegamos a 200. La mayoría de gente dijo que no querían el servicio porque no podían pagarlo, y la tarifa que les habíamos fijado era de seis dólares mensuales", narra con decepción y concluye que "lo que la gente más necesita son fuentes de empleo, conseguir ingresos".
Quintanilla, Alfaro y González coinciden en que no se irían hacia Estados Unidos. Saben que su situación no es sencilla, pero el financiamiento que reciben les ayuda para salir adelante. Por eso Pereira cree que para frenar la migración hace falta fortalecer ese programa, pero también pensar en otras alternativas para generar trabajo. Espera que en los meses que vienen, puedan aliarse con la comuna para gestionar nuevos proyectos en esa dirección. |
 |
|
Situación demográfica de San Cayetano Istepeque |
|
| |
San Cayetano Istepeque es un municipio aledaño a San Vicente, ubicado a 83 Km. de San Salvador. Cuenta con 6,911 habitantes. Su densidad demográfica es 400 habitantes por Kilómetro cuadrado.
José Mauricio Méndez, promotor social de Asociación El Bálsamo en el municipio, reporta que se han beneficiado a 190 familias desde que inició el programa de micro-créditos en noviembre de 2005.
La localidad recibió $33,348.8 mensuales en concepto de remesas en 2005, de acuerdo al PNUD. |
|
| |
|
|
| |
| |
|
|