Una finca que aśn vive
Por Margarita Moreno
Periodista
Ahora sobre sus tierras crecen centros comerciales, condominios, carreteras y con ello parece ahogarse, en silencio, lo que un día fue el pulmón de la capital. Tristemente, la finca El Espino se ha convertido en los últimos años en el terreno perfecto para la urbanización, haciendo que muchos olviden a aquellos habitantes que llegaron mucho antes: miles de árboles, animales, cafetales.estos todavía viven y aún reclaman su protección.
|
Foto: Margarita Moreno |
La incertidumbre, sobre lo que llegará a suceder con el parque, es un sentimiento que constaste que invade a todos los que han hecho de esas tierras su vida. |
|
Desde enero de 2005, el "Ecoparque El Espino" abrió sus puertas para dar a conocer la riqueza natural que aún existe en esta área. Son 50 manzanas que se encuentran a 1,012 metros sobre el nivel del mar. Ubicando en la falda sur-este del volcán de San Salvador, el parque recibe a centenares de visitantes, tanto nacionales como extranjeros. "Solo en Semana Santa vinieron cerca de 400 turistas", afirmó Tiburcio Solórzano, de 82 años de edad, fundador de la Cooperativa Reformada El Espino y del Ecoparque.
Visitar el parque ayuda, de cierta manera, a liberase del estrés y preocupaciones gracias al contacto con la naturaleza. Tal y como lo asegura Rolando Inglés, quien ya ha visitado el parque en dos ocasiones, este tipo de iniciativas es importante porque "necesitamos conocer lo que tenemos y qué podemos o podríamos perder si seguimos vorazmente asesinando nuestro medio ambiente".
La razón principal para preservar la finca El Espino es que los mantos acuíferos de esta zona son los que aportan al área metropolitana de San Salvador cerca de 16.25 millones de metros cúbicos de agua anuales. El índice de infiltración, es decir de absorción de agua lluvia, asciende al 40%. Pero, de acuerdo a Solórzano, desde que iniciaron las construcciones urbanísticas en la zona son cinco los pozos que se han secado. "Si siguen botando árboles San Salvador no va a tener agua".
Durante muchos años, estas tierras de las faldas del volcán han tenido una historia muy compleja y llena de incertidumbre. En la década de los 80´s con la reforma agraria impulsada por el gobierno de José Napoleón Duarte, la finca, en ese entonces constituida por más de mil manzanas, pasó a manos de los colonos que vivían y trabajan en ellas. "La reforma agraria es lo que todavía nos mantiene aquí", apuntó Tiburcio.
Históricamente, los terrenos sobre los cuales está construido el parque han sido objeto de muchas discusiones políticas y partidistas. Muchos han sido los funcionarios que en más de alguna ocasión han expresado sus proyectos para estas tierras. Por ejemplo, en 1995 el entonces alcalde de San Salvador Mario Valiente explicó un plan para construir un mega parque que incluiría: pista de ciclismo, área para picnic, entre otras.
Pero todo quedó en eso, en proyectos. Nunca se concretizó nada. Mientras las construcciones de carreteras y centro comerciales sí se hacían realidad y la amenaza a este ecosistema era más latente.
Es así como surge la idea de los asociados de la Cooperativa Reformada El Espino de crear un pequeño parque que no solo permitiera a las personas descubrir la importancia ambiental de la zona, sino que también se convirtiera en una fuente de ingreso importante para los que antes eran colonos y ahora son propietarios.
Iniciaron construyendo los senderos con varas de bambú. . Luego se decide levantar un mirador. "Comenzamos a invertir dinerito para comprar la madera y poder hacer la plataforma para el mirador", aseguró Solórzano. Son los mismos asociados los que trabajan en el parque ya sea como vigilantes, guías, jardineros, personal de limpieza, etc.
Hasta el momento no cuentan con el apoyo del Ministerio del Medio Ambiente ni de ninguna de ONG. Según Solórzano "aquí no ha habido un esfuerzo de alguien que nos quiera ayudar, sino gracias a la misma gente que nos visita".
La abundante vegetación entre las que se encuentran sembrados de café como borbón y pacamara, árboles como el pino, mango, aguacate, cedro, amate, ceiba, pepeto, madrecacao y muchos más hacen de la finca uno lugar muy rico en flora.
También el parque alberga cerca de 106 especies de animales. Aquí se puede mencionar la urraca, talapo, perico, cenzontle, zanate, chiltota, codorniz y aves migratorias como loras y tucanes. Asimismo, se han detectado 16 clases de mamíferos (conejos, zorros, gato de monte, ardillas, etc.) y 15 reptiles (garrobo, tacuazín, etc.).
Pero la principal atracción es, sin duda, la zona denominada "Infiernillo" que está constituida por las fumarolas de las que sale azufre y que son un claro indicador de que esas tierras tienen vida. "Son los respiraderos del volcán", aseguró Manuel Rivas, vigilante y guía del parque.
La finca de El Espino no son solo los árboles que ya se desforestaron, no es aquella planicie de tierra blanca que se deja ver a las orillas de la calle Jerusalén. Son aquellos centares de árboles que todavía están ahí, observando desde las faldas del volcán como la amenaza de una destrucción se acerca a paso de tractor. "Este cerro está vivo", exclamó Rivas. |
 |
|
| |
En 1980, bajo la presidencia se José Napoleón Duarte, el Instituto Salvadoreño de Transformación Agraria (ISTA) confiscó las tierras de la finca a la familia Dueñas (propietarios en ese momento). Esto bajo el amparo de la Reforma Agraria.
La tierra entonces pasa a ser propiedad de los colonos. Aquí surge la Cooperativa Reformada El Espino.
Para 1987 la Corte Suprema de Justicia dictaminó que se devolviera a la familia Dueñas la mitad de las tierras ya que, estás tenían vocación urbanística y la Reforma Agraria permitía confiscar únicamente aquellos terrenos con potencial agrícola.
El gobierno de Alfredo Cristiani, en 1989, compra mil cien manzanas de la finca con planes de urbanizar los terrenos.
En 1992 el Consejo de Ministros donó 120 manzanas a las Alcaldías de Antiguo Cuscatlán y San Salvador con el propósito de crear un parque. Proyectó que hasta la fecha no se ha realizado.
La cooperativa compra 686 manzanas que le fueron vendidas por el Estado. En 1999 fueron escrituradas.
Recientemente Antonio Saca anunció su plan de comprar las 686 manzanas a la cooperativa. |
|
| |
|
|
|
| |
| |
|