Ambientalistas protestan por campo de golf en El Espino
Rossy Tejada
Redacción
San Salvador corre el riesgo de quedarse sin su último pulmón ambiental. Así lo creen los miembros de La Red de Ambientalistas en Acción y la Unidad Ecológica Salvadoreña (UNES), quienes se manifestaron en contra del proyecto del Club Campestre de construir un campo de golf en 60 manzanas de la Finca El Espino.
El Coordinador Ejecutivo de la UNES, Mauricio Sermeño, condenó el accionar del Ministerio del Medio Ambiente y de Recursos Naturales (MARN) en este caso, pues sostiene que dicha institución cooperó para hacer un “estudio de impacto ambiental” en la zona, lo cual permite la destrucción de la finca. “El MARN ha olvidado la función para la que fue creado: proteger el ambiente y los recursos de la naturaleza para beneficio de la sociedad salvadoreña”, afirmó Sermeño.
Además, ambos grupos denunciaron la ilegalidad existente en la concesión de estas 60 manzanas al Club Campestre. En un principio, iban a ser reserva forestal bajo la administración del Ministerio de Agricultura y Ganadería. Por tanto, estos grupos ambientalistas dicen estar seguros de que no hay ningún permiso que avale la venta de dicho terreno a otras entidades. Sin embargo, afirman que esto no ha impedido que en medio de la propiedad ya se haya construido un tapial de dos metros de alto, el cual está afectando la vida silvestre.
En este sentido afirmaron que la Alcaldía de San Salvador no ha dado el permiso de la tala de árboles para este proyecto y, como grupos ambientalistas, se pronunciarán para que no lo otorgue.
De acuerdo con la representante de la Red de Ambientalistas en Acción, Sulma Larín, para el campo de golf se creará un lago artificial, se sembrará pasto foráneo (grama) y se cortarán árboles para la creación del área de juego, entre otras cosas. Y ante esto ella enfatiza que la función de los árboles jamás podrá ser sustituida por la grama, ya que son el hábitat de muchas especies animales. “Con este proyecto cientos de miles de aves saldrían afectadas, entre ellas los famosos ‘pericos' ya en peligro de extinción”, afirma Larín.
Por otro lado, tanto la UNES como La Red de Ambientalistas en Acción anunciaron que están pidiendo una investigación por parte de la Fiscalía para que revise cómo fue la venta de la propiedad en cuestión y cómo se le adjudicó al Club Campestre. Además solicitarán que se investigue quiénes son los socios de dicho club para esclarecer este proceso ilícito.
De acuerdo con Sermeño, las 60 manzanas son parte de la reserva nacional, tal como fue catalogada por la Asamblea Legislativa. Por ende, se está jugando con los intereses de la población y también con los acuerdos que ya ha tomado la asamblea y que ha ratificado la Corte Suprema de Justicia (CSJ). “Esto es una tiranía empresarial: empresarios que están en el MARN y que no le hacen caso a la población. Vamos a hablar también con los diputados”, afirmó Sermeño.
La Finca El Espino ha sido heredada de padres a hijos dentro de la familia Dueñas desde la época en que su antecesor, Francisco Dueñas, se la apropió. En el marco de la reforma agraria, la finca fue expropiada y entregada a la Cooperativa de la Reforma Agraria El Espino. Pero en 1986, a través de un fallo de la CSJ, se le devolvió la totalidad de la finca a la familia Dueñas, quienes posteriormente obtuvieron autorización por parte de instancias como el Ejecutivo, la Asamblea Legislativa y la misma CSJ para proceder con el desarrollo urbanístico en esta propiedad.
A lo largo de los años, en la Finca el Espino se han construido una serie de proyectos. Entre los más recientes están los centros comerciales como Multiplaza y Las Cascadas, y organizaciones como FEPADE. También se espera una urbanización en 200 manzanas de la finca. Para esto ya se cuenta con el permiso de la alcaldía.
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