“Yo no peleo nada para mí, lo que me interesa es sacar adelante a mi hija”: Mirna Palencia
Luis Alvarado
Redacción
Los gobiernos de El Salvador y Estados Unidos firmaron recientemente un convenio que permitirá obligar a los padres salvadoreños que viven en la nación norteamericana a pagar las cuotas alimenticias para los hijos que hayan dejado en El Salvador.
Esto pretende ayudar a hacer más efectivo el trabajo de la Procuraduría General de la República, entidad encargada de velar por el cumplimiento de esta disposición en El Salvador. Permitirá también que madres solteras como Mirna Palencia y su hija, Amy Aguilar, reciban la ayuda económica que necesitan. Esto a pesar de que el padre de Amy, Jesús Aguilar, vive en Los Ángeles, Estados Unidos, desde hace más de tres años.
Mirna interpuso hace un mes una demanda que no prosperó en su momento debido a que el padre demandado no podía ser contactado. El anuncio del acuerdo binacional “ya me dio más confianza y espero en Dios que sí resulte”, dice.
Luego de la partida del padre de su hija hace tres años, ¿le ha ayudado de alguna manera con los gastos de la niña?
Mire, hasta la fecha él me ha ayudado cuando ha querido, no tiene la responsabilidad de mandarle ayuda a su hija mensualmente, sino que a los 3 ó 4 meses. Cuando he tenido bien enferma a la niña, por medio de mi cuñada me comunico con él para decirle que necesito dinero para llevar a la niña al médico.
No puedo negar que por lo menos en diciembre él siempre a niña le manda ropa, le manda cosas. Pero económicamente no lo hace con responsabilidad, no le manda mensualmente. Mi preocupación es que la niña el otro año ya tiene que empezar a estudiar, y yo le mandé a decir que yo quería hablar con él sobre los estudios de la niña, pero ya tiene un año que no se comunica conmigo.
¿Cuáles son las principales necesidades que tiene su hija?
Ella ha sido bien enferma. Padece rinitis alérgica y los tratamientos son bien caros, a veces gastaba hasta 50 ó 60 dólares mensuales sólo en consultas y medicinas. Imagínese, y yo trabajando en una maquila, no me alcanza para mantener a la niña.
¿Qué le dijeron la primera vez que fue a la Procuraduría General de la República a poner la denuncia para que el padre cumpliera con la cuota?
Lo que me dijo el licenciado que me atendió fue que ellos iban a hacer lo posible, que le iban a solicitar ayuda al Ministerio de Relaciones Exteriores para ver en qué me podían ayudar, pero que no había una ley que les permitiera cobrar ese dinero allá. Me dieron como el 80% de posibilidades, pero no me dio mucha confianza.
¿Qué le parece a usted la noticia de que va a ser posible obligarlo a él a pagar para que le ayude a la niña?
Yo lo que hice fue darle gracias a Dios. Desde el momento que yo fui a la Procuraduría yo le he pedido a Dios que sea él el que mueva toda la documentación, porque dicen que en la Procuraduría todo es bien tardado. Por lo que vi en las noticias, ya me dio más confianza y espero en Dios que sí resulte.
¿Hace cuánto tiempo puso usted la denuncia?
El mes pasado.
¿Por qué esperó tanto tiempo para hacerlo?
Tenía la esperanza de que él, por su propia voluntad, por el conocimiento de tener una hija, reaccionara, pero ya dejé pasar mucho tiempo.
¿Por qué nunca lograron ponerse de acuerdo?
La verdad es que sí nos pusimos de acuerdo antes de que él se fuera. Me dijo que si él se iba, la niña y yo íbamos a estar mejor, pero peor fue.
¿Usted siente que necesita la ayuda de alguien que no ha respondido de manera responsable por su hija?
No, yo no peleo nada para mí, lo que me interesa es sacar adelante a mi hija y que ella esté feliz. A veces los niños le dicen a uno “mami, comprame tal cosa” y yo le tengo que decir que no puedo porque no tengo dinero, y francamente a los niños no se les puede decir todo el tiempo que no.
¿Cómo le explica la razón por la cual no puede?
Gracias a Dios ella tiene casi la comprensión de una persona adulta porque cuando le digo que no tengo dinero, ella me contesta “pero cuando tengás me lo vas a comprar, ¿verdad?”. Yo le digo que sí y ya se queda tranquila, gracias a Dios y de vez en cuando, si yo puedo le compro una blusita o una muñeca y le explico que lo hice porque tenía dinero en ese momento y que no sé cuando voy a volver a tener. |