Acceso al agua: una carrera contra reloj
Edith Portillo, Diego Murcia, Daniel Valencia y Carlos Reyna
Redacción
En el barrio El Calvario, Olocuilta (La Paz) vive una mujer que a sus 45 años y con tres hijos es toda una experta en temas hídricos. Ella asegura que ha “llegado a eso” debido al problema que cada mes aqueja a alrededor de 150 familias de su comunidad: la falta de agua.
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Foto: COMUNICA |
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Según FUSADES, en el área rural, el 61% de los hogares bebe agua contaminada con bacterias coliformes fecales y el 52% con Escherichia Coli. |
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Su nombre es Ileana García y su caso representa un número más dentro del 35% de la población de El Salvador que se encuentra en la misma situación.
“Casi que cada mes tenemos que salir a protestar a la carretera a Comalapa (que conduce al Aeropuerto Internacional de El Salvador) porque no nos solucionan nada. El agua es un recurso vital y necesario”, recuerda, mientras gira el grifo de la pila ubicada en la parte posterior de su casa. Del “chorro”, sin embargo, no emana ni una gota.
Según el Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales (MARN), en el país, anualmente se producen 38 mil 283 millones de metros cúbicos de agua potable. Esto representa un 33% de la oferta hídrica de todo el país para los más de seis millones de salvadoreños. Según el MARN, existen además 366 mil 500 kilómetros cuadrados de cuerpos de agua, que representan el 1.75% de los recursos naturales con que cuenta el país.
Pero para Carlos Acevedo, coordinador adjunto del Informe Sobre Desarrollo Humano del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), esto no significa que el país pueda brindar, más allá del año 2022, este vital líquido a la población. Acevedo se basa en un informe de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación la Ciencia y la Cultura (UNESCO), publicado este año.
“La UNESCO señala que para el año 2022 habrán 14 países de América Latina, incluido El Salvador, sometidos a una situación de water stress ”, dice.
Para ese año, según la UNESCO, ni siquiera la cantidad de agua lluvia que cae en El Salvador (1.80 metros de altura en época de invierno) salvarán al país de una posible sequía.
Acevedo, matiza un efecto “devastador” por la posible sequía siempre y cuando se trabaje, desde ya, en políticas que garanticen un acceso universal y un tratamiento moderno del recurso hídrico.
“La cantidad de agua que cae en el país, por ejemplo, no está nada mal si la comparamos con el agua que cae en países al del sur del Sahara, según los entendidos. Hay que aprovechar eso”, comenta Acevedo.
Un problema que golpea el desarrollo humano
Más allá de los efectos directos sobre las familias que pudieran dejar de recibir el recurso, el problema del agua también tiene una incidencia importante a un nivel más global, especialmente sobre la economía del país y, por tanto, sobre los niveles de desarrollo humano y superación de la pobreza.
En El Salvador, según el censo levantado para el programa gubernamental Red Solidaria, 32 de los 262 municipios están en condición de pobreza extrema severa, mientras que otros 68 se ubican en la clasificación de pobreza extrema alta. “Si no hacemos nada por mejorar, el problema del agua tendrá costos altísimos en el desarrollo humano de esta población”, subraya Acevedo.
En el país no hay un estimado preciso de cuántas personas tienen acceso al agua potable en todo el territorio nacional, pero según expresó el año pasado el ex presidente de la Administración Nacional de Acueductos y Alcantarillados (ANDA), Manuel Arrieta), el porcentaje de población sin acceso al líquido ronda el 20%.
Las mismas cifras oficiales reflejan cómo no solo la falta de abastecimiento, sino también la mala calidad del agua, amenazan la salud de los salvadoreños que viven en estas condiciones. Según los números de la ANDA, el 52% de los hogares en la zona rural del país no reciben “agua segura”, sino que se abastecen a través de camiones o pipas, pozos privados o comunes, ojos de aguas, ríos o quebradas.
Las repercusiones de abastecerse de esta agua “no segura” adquieren una dimensión relevante, tomando en cuenta que, al menos hasta finales de los noventas, el 13% del agua que se consumía en el país provenía de los afluentes de los ríos Acelhuate, Sucio y Cuaya, con altos niveles de contaminación.
FUSADES ilustra el problema aún con más claridad en un informe del año pasado, citando incluso resultados de estudios de la Organización Mundial de la Salud (OMS). “En el área rural, el 61% de los hogares bebe agua contaminada con bacterias coliformes fecales y el 52% con Escherichia Coli”, señala la institución.
Aunque Ileana García no conoce estos alarmantes datos en materia ecológica, desde su vivienda en Olocuilta trata de cuidar al menos que el agua que consigue para su consumo y de sus hijos tenga algún grado de calidad. “A nosotros nos toca ir a traer agua de pozo porque hasta aquí no cae y esa agua no se puede tomar así nomás. Lo que hacemos entonces, que así nos han dicho en la unidad de salud, es hervirla y echarle unas gotitas de lejía para que esté más pura”, dice.
En algunos países de Europa, las autoridades de Salud han encontrado otros métodos alternativos para la purificación del agua, que no implican necesariamente el uso de químicos, como es el caso del aprovechamiento de la radiación ultravioleta del sol para efectos de desinfección. “ Cuando están expuestos a la luz del sol, se matan los gérmenes y las bacterias y los hongos se previenen de reproducirse”, señala el sitio de Lenntech, organización experta en tratamientos de agua.
La relación del tema hídrico con el desarrollo tampoco escapa a la visión macroeconómica; por el contrario, buena parte de la actividad económica de todo país depende en gran medida del agua.
“Es un tema al que hay que prestarle la atención debida. Somos un país en el que el recurso hídrico se desperdicia fácilmente, cuando es un elemento indispensable para el desarrollo económico y la superación de la pobreza. No olvidemos también todas las actividades en las que se utiliza el recurso: en el uso domiciliar, en la agricultura, la industria, la generación de energía eléctrica”, reflexiona Álvaro Trigueros, gerente de la sección macroeconómica de FUSADES.
La importancia para la generación de energía eléctrica es evidente. Solo a lo largo del río Lempa, la principal fuente hídrica del país, con 10 mil kilómetros cuadrados de extensión (el 49% del territorio del país), se encuentran tres importantes centrales hidroeléctricas, la de Cerrón Grande, 5 de Noviembre y 15 de Septiembre.
¿Soluciones a corto plazo?
Según el último informe trimestral de FUSADES, El Salvador, junto a Guatemala, es de los países que menos avances ha registrado en procesos de reformas en el sector hídrico en Latinoamérica. Pero la situación, aunque real, no significa una verdadera debacle, según el recién nombrado presidente de ANDA, César Funes.
“Tenemos un gran problema, pero estamos a tiempo para solucionarlo. Somos francos: hoy por hoy, sobre todo en el Gran San Salvador, existe un gran déficit en la producción de agua, lo que nos impide servir regularmente todos los días a los habitantes del área metropolitana”, reconoce.
Estas declaraciones son hechas en momentos en que la ANDA ha creado, hace poco menos de 15 días, una sección de atención a las comunidades “para trabajar de la mano con ellas en la búsqueda de una solución para este problema”. Esto, agrega Funes, cuando a diario se reportan además por lo menos 50 fugas de cajas de distribución de aguas domiciliarias en el área metropolitana y se observa el constante robo de válvulas, que luego son vendidas en las fundidoras.
Aunado a esto, en el último año, al igual que como ocurre con Ileana, los reclamos por la falta del suministro de agua han llegado a ser evocados por instituciones que, aunque no viven de cerca el problema, tienen mucho que decir debido al peso en el escenario político y económico del país, como en el caso de FUSADES.
César Funes declara que este problema puede empezar a ser controlado en el país si se desarrollan fuentes alternativas de abastecimiento a las que actualmente proveen el vital líquido en el área metropolitana.
Según el funcionario, se tiene asegurada una inversión de entre 12 y 14 millones de dólares para realizar proyectos de mejoramiento de la producción de agua en los próximos tres años, al menos en el Gran San Salvador. Estas acciones, dice, aumentarían la producción hídrica hasta en un 20%.
Los planes de ANDA incluyen la perforación de nuevos posos intermedios, en específico en la zona del autódromo El Jabalí, trabajar con más plantas de bombeo para traer más agua de la planta Las Pavas en mayor volumen. Y, además, se estudia la posibilidad de extracción de agua del Lago de Ilopango hacia la planta de Uluchapa, que se alimenta de mantos subterráneos.
“También hay que mencionar los proyectos para regular el uso de las aguas en este país y lo más importante es que no solo regula el uso del agua potable sino también el manejo de todo el recurso hídrico en El Salvador incluyendo controles de calidad en su distribución”, sostiene el funcionario de gobierno, en alusión al anteproyecto de Ley General de Aguas que actualmente se diseña.
Descentralización, la apuesta de la discordia
En 2004, en el municipio de Cuisnahuat, Sonsonate, el gobierno implementó uno de los primeros “ejemplos” de un nuevo sistema de manejos hídricos. La medida, impulsada por el ex director de ANDA, Carlos Arrieta, provocó en esas fechas un fuerte debate político debido a la conveniencia o no de concesionar o descentralizar el tratamiento del agua en los municipios del país.
Para la oposición política, el nuevo mecanismo, lejos de significar la modernización que plantea el gobierno, podía significar un atraso para el desarrollo de cada municipio. Violeta Menjívar, ex diputada de la Comisión de Medio Ambiente de la Asamblea Legislativa y ahora alcaldesa de San Salvador, señala la postura que tuvo su partido sobre este tema.
“Los municipios de dónde van a sacar recursos para administrar el agua. Cuánto se invierte, por ejemplo, sólo en el tratamiento de aguas negras y en la reparación de tuberías. ¡Imagínese eso para el caso de agua potable! El gobierno lo que quiere, en lugar de solucionar, es pasarle un peso a las municipalidades”, agrega.
Al igual que la propuesta de “descentralización del agua” impulsada por el gobierno, diversas organizaciones han creado, a la par, una propuesta que va mucho más allá de la simple redistribución de la administración del agua. Según el informe “La gestión del agua en El Salvador, desafíos y respuestas institucionales ” (2001), de la ONG Prisma, hay en efecto varias organizaciones internacionales involucradas en la gestión del recurso en comunidades rurales de todo el país.
“Existe otro conjunto importante de proyectos rurales que han estado siendo financiados entre otros, por el Fondo de Inversión Social para el Desarrollo Local (FISDL) y por fuentes de cooperación externa, a través de Organizaciones No Gubernamentales como CARE, CREA y PCI, entre otras”, se lee en el documento.
“El agua en El Salvador ya se privatizó, cuando nosotros tenemos que ANDA únicamente controla solo un cuarenta y algo por ciento y el resto lo controlan otras organizaciones, esas organizaciones son privadas. Organizaciones privadas sin fines de lucro, pero son privadas”, dijo el ex presidente de ANDA, hace un año, en un debate organizado por un medio digital.
Para Guillermo Galván, director de la Fundación de Apoyo a los Municipios (FUNDAMUNI), el tratamiento del agua debe de comenzar a verse con “otros ojos” que no tengan miedo al tema de la privatización.
“Porque no estoy convencido de que la descentralización de la que hablan sea la solución. Primero debe de pasarse un proceso de capitación para las municipalidades para poder administrar bien los recursos. De lo contrario, puede ser un problema más”, dice.
“Yo no le tendría tanto miedo a hablar de sistemas privados. Ahí son sistemas privados y creo que están pensando mejor que los sistemas que está administrando el gobierno y mejor quizás que como está administrando el municipio”, concluye, al referirse a los proyectos impulsados por las ONG.
El nuevo presidente de ANDA, César Funes, en cambio, señala que uno de los reenfoques del Plan Hidro-2009 que pretende impulsar es el de descentralizar a través de las municipalidades.
Ileana, luego de escuchar las diversas propuestas sobre el manejo del agua y las promesas hechas por el nuevo director de ANDA, se queda pensativa. Tras un par de segundos, levanta la voz, y exclama: “Sí, agua hay en el país. Siempre llueve. Hay unos señores técnicos de ANDA que han venido a algunas protestas y dicen que hasta se planean hacer receptores de agua lluvia -dicen que lo vieron en Israel-, en los techos de las casas para que luego se transforme esa agua lluvia en potable. Todo se oye bonito, la cuestión es que lo cumplan. La garganta la tenemos muy seca de tanto prometer y de tanto reclamar por agua”, concluye. |