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Las hernias de disco pueden arruinar la vida de un trabajador

Johamy Jérez
Periodista

Un descuido al levantar objetos pesado o abusar del trabajo frente a una computadora conllevan, posiblemente, la creación de una hernia de disco. Será el momento de aprender a vivir con el dolor.

El ingeniero agrónomo Joaquín Hernández, de 51 años, se arrepentirá toda la vida de haber levantado una tapadera de concreto hace 15 años. A partir de ese momento, el dolor ha sido su fiel compañero. “Estuve ingresado una semana, y me diagnosticaron una lesión leve en un disco de la columna... Desde ese día, el dolor en la espalda fue aumentando”, contó el enfermo.

En nuestra sociedad, donde el trabajo está basado en el sobre esfuerzo físico, ya sea por estar varias horas sentado frente a una computadora, una máquina de coser o en el peor de los casos trabajando como cargador, es común escuchar quejarse de dolores de espalda. Muchas personas pasan toda su vida sufriendo este tormentoso mal, donde el sistema de salud público simplemente receta relajantes musculares y terapias que solo quitan el dolor momentáneamente.

Por años, Maritza de Rivas, costurera de 48 años, ha estado en control en Instituto Salvadoreño del Seguro Social por un dolor en la espalda, pero como nunca le dijeron la causa de su mal, consultó con un doctor de medicina general particular y este la remitió con un neurocirujano. El especialista diagnosticó una hernia de disco en la columna, y por seguridad hicieron una resonancia magnética.

Entre vértebra y vértebra se encuentra un disco. Este tiene la función de amortiguar todos los movimientos que hacemos, como mantener nuestro propio cuerpo en equilibrio, una postura erguida, caminar, correr, saltar y agacharnos.

Los discos están formados por un núcleo gelatinoso, y por fuera se encuentran cubiertos por una fibra. La gelatina que se halla por la parte del centro del disco en su mayoría está compuesta por agua que se va reduciendo al pasar los años. Esto provoca una resequedad en todo el disco, lo que hace que se pierda elasticidad y fuerza.

La parte fibrosa del disco se puede romper al someterse a algún mal movimiento, y en consecuencia el núcleo gelatinoso comienza a salirse de su lugar. Esta gelatina se aloja en la parte externa al disco, y es ahí donde se inicia una hernia discal.

¡A sentarse bien!

Las causas para desarrollar la enfermedad son el sobrepeso, por herencia, realizar movimientos violentos, levantar objetos pesados de forma incorrecta, estar sometidos a posturas incorrectas por largas horas y la edad, explica el doctor Hugo Ernesto Mora, neurocirujano del Hospital Rosales, en San Salvador.

Ana Miriam Fuentes de Santos, de 46 años, maestra de Literatura en el Instituto Damián Villacorta de Santa Tecla, departamento de La Libertad, recordó que en 1998 se deslizó en las escaleras del centro de estudios, golpeándose la espalda. Le tomaron unas placas de rayos X que revelaron una fisura en el cóccix, la parte terminal de la columna vertebral. Estuvo en reposo varios días, mientras los analgésicos controlaban los dolores.

En el 2004, los malestares reaparecieron, pero más violentos. Por ser maestra, su seguro hospitalario lo cubre el Bienestar Magisterial, lo cual permitió realizar una resonancia magnética que reveló tres hernias en la columna. Solo una de ellas era recomendable operarla, luego de la cirugía se decidió por un tratamiento a base de antiinflamatorios no esteroides.

El molesto compañero

De Santos, entre suspiros, dice: “uno se acostumbra a vivir con el dolor”. Las dolencias provocados por las hernias de disco están siempre presentes, en algunas ocasiones desaparecen por un par de días pero cuando vuelven son más fuertes. Al desarrollarse las hernias completamente, pueden desaparecer los dolores de la espalda y las molestias reaparecen con hormigueo en la pierna derecha, seguido por calambres hasta el tobillo. “Muchas veces, me enredo yo misma con las piernas; creo que ya di el paso, pero no,” cuenta la profesora. Lo molesto para los y las enfermas es que dejan de poder hacer sus actividades cotidianas, pierden la sensibilidad en la pierna y fácilmente se enredan con sus mismos miembros.

El doctor Carlos Fuentes Martines, traumatólogo con 20 años de experiencia en estos casos, explicó que uno de los síntomas más evidentes son la ciática. Es un ardor en la parte interna de los músculos de la pierna derecha que van desde la nalga, pasando por la rodilla hasta llegar a la pantorrilla. También hay una sensación de hormigueo, pérdida de la fuerza en la extremidad y una leve delgadez, comparada con la pierna izquierda.

El tratamiento puede ser desde la toma de analgésicos para cuando las hernias no obstruyen ningún nervio, o cirugía cuando hay obstrucción de terminales nerviosas. La recuperación tarda de tres a seis semanas, aunque depende de la severidad del caso. Lo primero es reposo absoluto para que los músculos y los nervios se desinflamen, puede llevarse de dos días a dos semanas.

Dependiendo la intensidad del dolor y el historial clínico del paciente, el doctor decidirá los fármacos adecuados. Pueden ser analgésicos, antiinflamatorios no esteroides o esteroides en casos específicos. Estos dos últimos solo podrán tomarse por pocos días.

Al bajar la intensidad de los malestares, es recomendable incorporarse a las actividades cotidianas lo más rápido posible. El caminar ayudará al paciente a recuperar la sensibilidad y la fuerza perdida en los músculos. Además, es una terapia psicológica, el enfermo tiene que sentirse renovado y disfrutar de una vida sin dolor.

 

 

 

 

 

 

 
Ozonoterapia, la nueva alternativa
 

- El ozono es un gas natural con propiedades antioxidantes.

- Los pioneros en utilizar esta técnica son los italianos, quienes a través de estudios clínicos comprobaron su efectividad para tratar las hernias de disco cervical.

- El tratamiento consiste en tres etapas. Primero, se inyecta ozono en los músculos de la columna externa por varias secciones. Segundo, se inyecta dentro del disco. Esta sección es ambulatoria, el paciente ingresa y sale el mismo día caminando, se coloca solo anestesia local. Pasada una semana, se inyecta en los músculos de la columna externa para terminar con el tratamiento.

- El ozono en el disco acelera la degradación del núcleo gelatinoso que se ha salido por una fisura de la parte fibrosa. ¿El resultado? El disco herniado tiene una reducción en el volumen, deja de presionar y obstruir las terminales nerviosas.