Una labor a medias llamada identidad homosexual
Juan Salguero
Periodista
Adentrados en el primer decenio del siglo XXI en El Salvador aún es difícil poder nombrar una tan sola figura pública que abiertamente acepte su homosexualidad. Distintos factores, que van desde los culturales y religiosos hasta las amenazas de muerte por el simple hecho de vivir una opción sexual diferente a la de la mayoría de la población, son los que obligan a que una buena parte de los homosexuales del país viva anónimamente dentro de ciertos círculos sociales.
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Foto: Juan Salguero |
Vivir en secreto las opciones sexuales criticadas por la sociedad salvadoreña es lo normal entre cientos de hombres. |
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A estos hechos se les suman las personas que defienden su derecho a la intimidad y ni siquiera consideran necesario compartir su preferencia sexual con el resto de la sociedad. La única excepción a esta regla es William Hernández, de 35 años y director de la organización Entre Amigos. Esta asociación promueve la defensa y el respeto de los derechos humanos de personas homosexuales en el país. El es abiertamente gay, y tiene dos hijas.
Entre Amigos ha denunciado casos de discriminación de personas por su identidad sexual, durante los últimos 14 años. “Todo esto tiene un costo, como la muerte social si no es que la muerte física”, dice Hernández, haciendo referencia a las múltiples amenazas de muerte que ha recibido. Amenazas que pasaron de simples llamadas telefónicas a incidentes más graves, como que lo apuntaran con un arma de fuego en junio de 2006. Esa fue la forma de instarlo a suspender todas las actividades de la marcha del orgullo gay. Ahora debe ser acompañado de un guardaespaldas todo el tiempo.
La oficina de su organización ya sufrió ocho saqueos, “cateos típicos de los escuadrones de la muerte, durante la guerra”, explicó Hernández. En esta guerra no pelea con armas, es una lucha ideológica para defender su identidad y su orientación sexual. Los costos a nivel económico, moral y político son los riesgos que los políticos del país evitan.
En otras latitudes, las cosas son distintas. Talvez sean pocos conocidos los nombres Klaus Wowereit, actual alcalde de Berlín, Alemania, y Bertrand Delanoe, alcalde de París, Francia. Ambos son abiertamente homosexuales, y pareciera que este hecho no afecta en nada su carrera. Al contrario, muchas veces sus casos son ocupados de ejemplos de políticas progresistas y de culturas tolerantes.
Incluso en el conservador Estados Unidos, los políticos y el gobierno buscan respaldo en la comunidad gay y apoyan muchas de sus causas. En junio del año pasado, la ex Primera Dama del país Hillary Clinton desfiló por la calles de Nueva York en la tradicional marcha del orgullo gay. En 2004, Gavin Newsom, alcalde de San Francisco, emblemática metrópolis gay a nivel mundial, permitió que su ciudad otorgara permisos para matrimonios entre dos personas del mismo sexo. Estos avances no parecen llegar a nuestro país.
Sin derechos
Desde el 2004, Entre Amigos dejó de percibir donaciones de la Cooperación Internacional. Nunca ha recibido apoyo económico del Gobierno, tampoco de organizaciones internacionales que luchen por la igualdad de derechos de homosexuales, lesbianas y bisexuales. Según William Hernández, a nivel internacional, existe un “boom por la legalización de los matrimonios gays y la adopción”, temas contrastantes y lejanos de la realidad latinoamericana donde ni siquiera se reconocen los derechos básicos de estas minorías.
Entre Amigos tiene un registro de más de 40 casos de asesinatos relacionados con la homofobia. A finales de 2002 denunciaron a las autoridades los múltiples asesinatos de trabajadores del sexo, sobre todo travestis, y han documentado asesinatos de profesionales, como catedráticos de universidades, empresarios, médicos, sociólogos. La mayoría de estas muertes no tuvo ninguna respuesta por parte de entidades policiales o de defensa de los derechos humanos.
La única investigación que se hizo formalmente fue la del asesinato de David Ruiz, un sicólogo del equipo multidisciplinario del Juzgado de Menores y pionero de la Ley contra el Menor Infractor. El hecho tuvo un tratamiento diferente por las presiones de la Embajada de Estados Unidos en El Salvador, debido a que la víctima era nacionalizada estadounidense.
En este tema no sólo se atropellan derechos básicos, además se limita la información pública e incluso se desaparecen los pocos intentos para abordar esta realidad. Tal pareciera que no existiera. Ese fue el caso del manual de salud sexual y reproductiva “De adolescentes para adolescentes”, publicado a finales de 2001 en un trabajo conjunto de los ministerios de Salud y de Educación, donde se tomaron en cuenta la opinión de unos 600 jóvenes. El costo de su impresión fue alrededor de 35 mil dólares.
En la versión original se habló de homosexualidad, bisexualidad y masturbación. La controversia no se hizo esperar. Sectores de la Iglesia Católica lograron que fuera retirado de circulación, en una semana, de todas las escuelas nacionales. Cuando el manual regresó habían desaparecido tres temas que en los sectores más conservadores de la sociedad eran considerados pecado: homosexualidad, bisexualidad y masturbación.
La fuerza conservadora
“La censura religiosa y política es demasiado fuerte”, dice Evelyn Navarrete, profesional de la educación de 36 años que trabaja como cooperante en Volens, una organización no gubernamental de origen belga. “Acá no hay ninguna figura de representación homosexual significativa ni en el ámbito cultural”.
De acuerdo a Navarrete, la principal razón por la que se da esta falta de representación es porque sería una contradicción tener un ejemplo de una conducta que no es socialmente aceptada. Hernández es de la opinión que los espacios de expresión de identidad homosexual en la sociedad salvadoreña se limitan a discotecas y bares por el mismo ambiente consumista donde vivimos, además cree que los espacios culturales en el país son caros. En el país, “el tema de la intelectualidad se ha ido marcando por el tema de el que puede pagar”, dijo.
Según el artista plástico y fotógrafo salvadoreño de 38 años Walterio Iraheta, la razón por la que no existen espacios de expresión cultural de temática homosexual es “porque nuestra sociedad no está preparada, aún cuando el tema se digiere más, se acepta y existe mayor tolerancia no hay suficiente para que se trate abiertamente”. Su opinión no es pesimista del todo. Cree que en las artes es donde habrá una mayor participación y manifestaciones gays.
Actualmente sólo hay algunos proyectos que abordan el tema, pero de manera sutil. El mismo Iraheta, siendo heterosexual, ha tocado el tema homosexual en su obra. Realizó una serie de autorretratos donde hace humor de la percepción que el público tiene de los artistas, se piensa que la mayoría es gay. También hizo una instalación con juguetes en donde la homosexualidad era evidente. Se puede mencionar también al pintor surrealista Ernesto “San” Avilés que abordó el tema del erotismo homosexual en obras como “San Sebastián”,“Un amigo” y “Retrato de un hombre desconocido”.
“Algunos artistas no dicen que son homosexuales, pero tampoco lo ocultan. Las temáticas de sus obras están encaminadas a su experiencia sexual”, manifestó Iraheta. Esta frase quizás encierra uno de los mayores debates de la identidad homosexual moderna. Debates que cuestionan la convicción de los homosexuales de tiempos modernos. “Soy gay, mis amigos lo saben pero no veo la necesidad de que mi familia o compañeros de trabajo lo sepan”, dice un hombre de 30 años, empleado de un centro de llamadas en una empresa multinacional. “No considero necesario que todos se enteren de algo tan privado como mi sexualidad, mucho menos cuando no voy a tener ningún beneficio y sabiendo que la poca madurez de muchas personas no va a permitir que asimilen esta situación”.
Probablemente esta opinión vaya cambiando con el tiempo. En el caso de El Salvador puede que tome muchos años más. No se puede negar que la televisión y el cine que importamos con sus infaltables personajes homosexuales han tenido un efecto importante en la imagen de los gays. Talvez sea necesario que líderes públicos personifiquen en realidad a aquellos que por ahora sólo conocemos en ficción o por secretos a voces.
Los números con olor a sexo |
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Personajes públicos del Gobierno, cultura o política que han declarado ser homosexuales. |
1 |
William Hernández, director de Entre Amigos, es la única figura pública que reconoce su homosexualidad abiertamente en el país. |
2 |
Barras show para hombres homosexuales: Striper Club Bar, en la Prolongación de la Alameda Juan Pablo II, y El Club de Los Galanes, en la colonia Miramonte. Ambos en San Salvador. |
2 |
Bares para lesbianas: Las Karlas y Amazonas, en la Prolongación de la Alameda Juan Pablo II. |
2 |
Saunas: Body Club, en Colonia San Francisco, y 44 grados, en Colonia Miramonte. |
3 |
Asociaciones que velan por el derecho de homosexuales: Entre Amigos, Gays sin Fronteras y Unión Arco iris (Trasvestis) . |
3 |
Discotecas de “ambiente” gay: Scape (Clase Media), Millenium (Frecuentada por trasvestis) y Troll (Clase Baja). |
5 |
Amenazas de muerte ha recibido el director de Entre Amigos. |
7 |
Dólares es el cover para ingresar a la discoteca SCAPE. |
10 |
Dólares es el cover para ingresar a BODY CLUB. |
14 |
Profesionales homosexuales muertos es el registro de Entre Amigos, asesinados por homofobia. |
36 |
Trabajadores del sexo (incluyendo trasvestis) es la cifra de asesinatos registrada en Entre Amigos en los últimos cinco años. La mayoría ha sido hechos violentos y con tortura. |
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| La fama influye a la hora de aceptar la homosexualidad |
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Pedro Almodóvar, director de cine español;
Elton John y George Michael, cantantes ingleses;
Chavela Vargas, cantante de la canción ranchera mexicana de nacionalidad costarricense;
Ole von Beust, alcalde de Hamburgo;
Ian McKellen, actor británico;
Tom Ford, diseñador de modas estadounidense;
Robert Mapplethorpe, fotógrafo newyorkino;
Andy Warhol, artista creador del Pop Art. |
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