Entre olas y rezos
Por
Andrea Herrera, Julio Sánchez
Periodistas
Mantener a los jóvenes cerca de Dios es una tarea difícil, ya que no siempre se logran identificar con las actividades que realizan en la iglesia. Christian Surfers es una de las nuevas e innovadoras estrategias para llevar la Palabra a la juventud.
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Foto: Julio Sánchez |
Marcelo demuestra sus habilidades dominando las olas. |
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Cada viernes la playa El Tunco, localizada en el departamento de La Libertad, se convierte en el punto de encuentro para las reuniones semanales de la Centro Internacional de Alabanza (CIA). En ese lugar, un grupo de surfistas cristianos buscan sumergirse en algo más que en un par de olas.
Christian Surfers (CS) es una organización fundada en Australia, en 1970, que posteriormente fue internacionalizada con el nombre de Christian Surfers Internacional, en 1999. Hoy por hoy, esta comunidad de surfistas ha logrado extenderse alrededor del mundo a diferentes países como Nueva Zelanda(1985), Estados Unidos (1980), Sudáfrica (1990), Reino Unido (1990), Tahití, Portugal, Francia, Japón (1998), Brasil (afiliados en el 2001), Perú y Venezuela (afiliados en el 2001) y desde hace tres años, El Salvador.
El grupo tiene como objetivo principal ser una conexión entre la iglesia cristiana y la playa y así llevar la palabra de Dios a los surfistas de todo el mundo.
Transmitir la palabra de Dios de jóvenes a jóvenes es una de las filosofías del grupo. Marcelo Castellanos, de 19 años, es el precursor de Christian Surfers en el país. Gracias a él, el Centro Internacional de Alabanza, iglesia a la cual él y su familia asisten, está vinculado con dicha organización.
Castellanos se enteró de la asociación de surfistas a través de Internet. Su pasión por el surf y la iglesia lo impulsan a buscar medios para conocer más de Christian Surfers hasta que logra contactar al director de la organización para Latinoamérica, Buck Waters.
Acompañado por su padre, Salvador Castellanos, amante del mismo deporte, viaja a Costa Rica a una reunión para concretar detalles y afiliarse al grupo, y es así como queda encargado de instalar el movimiento en el país.
Castellanos comenzó a difundir la idea de los surfers en la Centro de Alabanza. Poco a poco, se empezaron a unir jóvenes surfistas que asistían a la iglesia y personas externas a ella interesadas en el deporte. En la actualidad, son cuatro los líderes oficiales que dirigen Christian Surfers en El Salvador: Christian Lama de 28 años, Morena Morales de 20 años, Jan Carlo Janke de 23 años y Marcelo Castellanos.
“El surf sólo es un medio para hablarle de Dios a las personas”, afirma Castellanos al explicar el objetivo principal de la asociación; el surf es el vínculo para llevar las enseñanzas de Cristo.
Benjamín Portal, un joven de 21 años, miembro de la CIA e integrante del grupo, comenta que la vida de los surfistas no es cualquier cosa: “Siempre hay drogas… es bien yuca. Siento que es el (grupo) más difícil de atraer. Lo que nosotros queremos es ganar todas las costas”.
Es así como todos los viernes la playa El Tunco se convierte en el lugar para las reuniones semanales. A ella asisten los lugareños y la comunidad de surfistas cristianos. Previo a dicho evento, los días lunes se congregan los líderes oficiales y otros integrantes del grupo para la planificación del día viernes.
Generalmente, se reúnen en la casa de Castellanos y en ella planifican quien dará la prédica, quien será el encargado de las oraciones y de las dinámicas. Si hay próximos campeonatos de surf se discute sobre ello y se comparte algún testimonio si lo hay. “Estas son más que todo reuniones de organización”, dice Portal.
Cada vez son más los lugareños que asisten a estas reuniones semanales. Ellos dicen estar muy contentos de pertenecer a los surfers ya que en esa zona no hay muchas iglesias cristianas.
Los padres de familia también han mostrado gran apoyo hacia sus hijos en esta tarea de evangelización. Moisés Portal Vaquero, padre de Benjamín Portal, considera que Christian Surfers es un movimiento bueno para ayudar a las personas ya que en la zona de La Libertad no hay tantas iglesias.
Muchos de los integrantes del grupo tienen que viajar al menos una hora para poder llegar a la reunión, representando un riesgo que los padres no pueden dejar de lado. Aún así, ellos se muestran contentos del desempeño de sus hijos. “Me siento orgulloso al saber que mi hijo anda en los caminos del Señor y ayudando a otra gente, dando la palabra y practicando este deporte que no es fácil”, comenta Moisés Portal.
Además, él considera que cambiar la perspectiva de un ambiente de drogas a uno de evangelización y deporte no es tarea fácil.
Hace cuatro años su hijo Benjamín Portal vivió en un mundo que él mismo describe como vacío. Portal explica que es muy fácil perder el objetivo principal del deporte ya que para muchos surfistas externos al grupo de Christian Surfers, el fumar marihuana o consumir bebidas alcohólicas es algo natural.
Mientras él observaba las olas romperse, comenta su experiencia y cómo se sintió cuando su familia se enteró: “Cuando te sentís mal o vacíotodo eso te llena …tenés el peso que has hecho algo malo y te sentís peor después de hacerlo, es como un círculo vicioso”.
Benjamín Portal afirma que haberse unido al Centro de Alabanza y a Christian Surfers cambió su vida totalmente. “Cuando conoces al Señor te cambia la vida, te cambia todo aspecto de las cosas, te sentís lleno y no buscas nada más; tampoco digo que ya no surgen problemas, porque problemas siempre hay pero son como pruebas, nosotros buscamos a Dios. Lo tengo a Él y llena toda mi vida.”
El surf también es catalogado por muchos como un deporte riesgoso debido a las rocas o profundidad y fuerza del mar, pero para los que lo practican, esto se vuelve como andar en bicicleta. Moisés Portal coincide con ese pensamiento y comenta que “es un deporte algo peligroso, pero que cuando uno esta joven lo puede practicar más. Es más seguro que andar en patineta porque si te caes de la patineta caes en el piso pero en el surf te caes en agua”, dice entre risas. “Siento que es muy bonito, a mi hijo le gusta el mar”.
Para los integrantes del grupo Dios es parte fundamental de sus vidas, quien les da fuerza y valor. Además de la pasión por Cristo, son amantes del sol y las olas y planean seguir evangelizando por medio de esta organización, de “tableros” a “tableros”.
En territorio de hombres
Mareas altas y fuertes olas son algunos de los retos a los que se enfrentan los surfistas en las playas del país. Este deporte es dominado en su mayoría por los hombres, pero hay algunas excepciones como Morena Morales, quien rompió el estereotipo y ha decidido aventurarse en las olas. Con su tabla de surfy su biblia se ha dado a la tarea de compartir la palabra de Dios con los demás surfistas.
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Foto: Julio Sánchez |
Morena Morales |
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Morena Morales estudia educación parvularia en la Universidad Centroamérica José Simeón Cañas (UCA). Es líder de Christian Surfers y a pesar de que es la única mujer que dirigente dice no sentirse intimidada.
Ella siempre sintió cierta atracción hacia el surf, “siempre me gustado ese estilo de vida”, cuenta Morena, al mismo tiempo que recoge su pelo negro en una cola y se prepara para entrar al mar. Mientras hace ejercicios de calentamiento previos a su entrada al agua, narra sus inicios en el surf un par de meses atrás. “Yo aprendí en Costa Rica en un seminario latinoamericano de Christian Surfers, de todos los países que tiene una sede, y yo era la única que no podía surfear”.
Al principio -confiesa- sintió un poco de incomodidad por el hecho de ser la única mujer en el grupo, pero con el tiempo este sentimiento se fue desvaneciendo, por la aceptación que tuvo por parte de los demás líderes e integrantes del grupo.
Se enteró de la existencia de Christian Surfers a través de Marcelo Castellanos, lídery fundador del grupo en el país. Gracias a él también se animó a unirse al movimiento. “Me llamó bastante la atención que a través de eso (el surf), él estaba sirviendo ya que eso no es muy común en El Salvador”, relata. Pero la oportunidad para que ella entrara se presentó con la necesidad de alguien que se encargara del grupo de los niños.
Dentro de Christian Surfers, Morales trabaja con niños de 4 a 11 años. Un día a la semana se reune con ellos en las playas de El Zunzal y El Tunco para hablarles sobre la palabra de Dios. Morales comenta que una de las estrategias que utiliza para mantener a los niños interesados es la realización de reuniones breves, en las que se desarrollan dinámicas cortas que fomenten la participación de los pequeños. Su tarea consiste más que todo en educar a los niños de manera espiritual, ya que la mayoría de los niños ya sabe surfear.
Pero además, ella se encarga de la planificación y organización de los próximos eventos, como por ejemplo reuniones de los integrantes del grupo y competencias. Por el momento, se encuentra trabajando en la forma en que se desarrollarán las siguientes competencias del grupo y la fiesta para todos los competidores.
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