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Brujería: soluciones a la carta

Por: Hazel Almazán, Karla Argueta y Fidel Cañas
Periodista

¿Qué tan descabellado le parece pensar en unos polvos o aguas mágicas para retener a su lado al hombre o mujer de sus sueños, aumentar sus ingresos económicos, o un ritual para lastimar a sus enemigos? Ni el bien, ni el mal; ni el amor, ni la muerte son tareas imposibles, según sus practicantes. Cientos de hombres y mujeres, de todas las clases económicas, se acercan diariamente a estos negocios en búsqueda de una solución a sus problemas.

Foto: Hazel Almazán

Sin mucho esmero, los puestos esperan la gente que busca solución a los problemas.

Después de una fuerte lluvia, la calle a un costado de la Iglesia El Calvario, en el centro de San Salvador, comenzó a llenarse de transeúntes; sin embargo, los puestos que ofrecen una variedad de hierbas medicinales, remedios caseros y numerosos servicios de “sortilegios” y “predicción” lucían vacíos. “¿Qué busca, mi amor?, ¿quiere que le hagamos la limpia?, ¿le hacemos lectura de cartas?” “Pregunte sin compromiso”, insistieron, en numerosos negocios, las mujeres a un hombre de estatura baja, con pantalones largos de color negro, y cuyo paso lento revelaba que buscaba un remedio en alguno de los negocios.

El hombre, de no más de 40 años, ingresó a una pequeña champa hecha de lámina y madera, cargando una pequeña maleta negra. A un costado del puesto, una cabeza de venado asustaba a más de algún distraído; mientras que en el interior del lugar el olor del surtido de hierbas y medicamentos naturales se concentraba, y con los minutos se impregnaba en la ropa.

Luego de una media hora de discusión en el interior del negocio, el hombre salió, con la maleta vacía y con vergüenza en el rostro. “¡A ese tipo se le ha ido la mujer!”,sentenció Virgilio Sánchez. “Él no entiende por qué, pero yo sé que a ella la han estado trabajando para que lo deje”, finalizó con voz ronca Sánchez, mientras llevaba a su boca uno de los amuletos que cuelga de su cuello: un pene de mapache disecado, con el que ha logrado vengarse de las mujeres que lo han lastimado.

“Desde que existe el ser humano, este ha tratado de encontrar respuestas a lo que el medio natural ofrece, ha buscado controlar todo lo que le rodea; y en la desesperación de no encontrar explicación, ha recurrido a lo sobrenatural”, aseguró Ramón Rivas, director del Museo de Antropología de la Universidad Tecnológica, para explicar la existencia de la brujería.

Según el Diccionario de Antropología de Thomas Barfield, el término brujería denota un conjunto de creencias, conocimientos prácticos y actividades de personas llamadas brujas, cuya forma masculina es menos frecuente, y que, presuntamente, están dotadas de habilidades mágicas que emplean con la finalidad de ejercer control sobre alguna situación determinada.

Sin miedo a persecución, como en la Edad Media, y con seriedad, Sánchez afirma que es un brujo. El hombre, moreno y corpulento, con el cabello rizado cano hasta los hombros, relata orgulloso cómo hace más de 50 años un pacto con el demonio, realizado por su abuelo paterno, Antonio Sánchez, sumado a las habilidades de su madre, Carmen Sánchez, lo condujeron a esta práctica. Sin embargo, aclara que muchos de sus compañeros aprendieron el oficio con la lectura de libros usados.

En El Salvador, no existe una fecha exacta para determinar los inicios de la hechicería, explicó Rivas, ni existe un historial de brujos, pero sostiene que las influencias de estas prácticas son fruto de la herencia africana, prehispánica y española. Pese a que Sánchez afirma que por tradición oral aprendió que Izalco es la cuna de estas prácticas, el antropólogo niega que haya sido la ciudad de Sonsonate el semillero de los hechiceros. “Izalco era una de las regiones con mayor población indígena, y mucha gente asume que ser nativo es igual a ser brujo. El concepto no era orgullo para los habitantes de aquel tiempo, denotaba un sentido peyorativo”.

El ejercicio de la brujería no es un oficio tipificado en el país. Quien se dedica a esta labor, no se registra como brujo dentro del Ministerio de Trabajo. No obstante, Carmen Sosa, viceministra de Trabajo y Previsión Social, apuntó que la mayoría de personas que se dedican a estas prácticas pertenecen al sector informal, “por lo que es difícil contabilizar los centros de esta naturaleza, ya que trabajan en áreas del mercado que no son estables, y esto impide que la alcaldía misma pueda inventariarlos”, señaló la funcionaria.

Al costado sur de la Iglesia el Calvario existen alrededor de 20 ó 25 puestos y los servicios que ofrecen los practicantes de la brujería en sus negocios son variados. Ellos prometen solución para situaciones que se mueven desde dificultades sencillas hasta conflictos novelescos. Los precios varían según la dimensión del problema y los productos utilizados.

Hace un par de meses, el esposo de Sonia Huezo, de 40 años, la abandonó por su amante, una “mujer más joven”, recuerda con molestia Huezo, “a la que ahora mantiene con los puestos que a mí me costaron años de trabajo y deudas”. La mujer de cuerpo voluminoso y curvas pronunciadas acudió al negocio de Sánchez para recuperar la mitad de los puestos de cosméticos que tiene en el Mercado Central.

El procedimiento no es revelado por Sánchez, pues “hay cosas que la gente normal no puede saber”, sostiene.Pero asegura que se encomendó y solicitó la intervención de San Cipriano –un hombre de Cartago, África, a quien antes de convertirse al cristianismo, se le atribuyeron libros de magia y hechicería, por lo que fue nombrado patrono de los brujos-. Huezo canceló $45 en concepto de un conjuro que le devolviera sus negocios. Quince días después, según Huezo, el esposo se endeudó a tal punto que tuvo que vender sus bienes. “Se los compré a un precio bajo. Entendí que era la señal del trabajo de don Virgilio”, finalizó.

Isabel Vázquez, una anciana contratada en un local de venta de hierbas para ejercer los encargos de lectura de cartas y predicciones, afirma que más de la mitad de los clientes se acercan en búsqueda de una solución para problemas amorosos o adivinación de su futuro. Mientras que las mujeres son quienes más acuden y preguntan, sin vergüenza, sobre los remedios. “Los hombres vienen, pero generalmente por recomendación de un amigo. Entran rápidamente y ven para todos lados antes de salir”, dijo Vázquez.

La clientela de algunos brujos trasciende fronteras. Salvadoreños que viven en los Estados Unidos solicitan también sus servicios. A través de llamadas telefónicas y cartas, José Luis Bautista, un brujo con más de 25 años de experiencia, originario de Izalco, conoció el caso de un salvadoreño, residente en Maryland, quien solicitaba un trabajo para mantener a su esposa a su lado. Por este hechizo, Bautista cobró $7 mil. Los abonos eran de $1 mil al mes. Luego de “un par de semanas de concentración” para deshacer el conjuro hecho por otro experto a la mujer, el brujo recibió una carta. Con errores de ortografía y una escritura poco legible, en ella se leía: “Dándole las gracias mi esposa y yo, porque ahora estamos felices. La mala suerte se ha ido”, redactó el hombre.

La brujería cuenta con clientes mucho más osados, como los describe Sánchez, que al experimentar la combustión de la envidia, la ira o la venganza solicitan el deceso de sus enemigos. Sobre estos consumidores, los brujos son más reservados, ya no ríen al contar sus experiencias y el nombre de los solicitantes es el secreto mejor guardado. “Don Virgilio”, como le llaman sus devotos, confiesa realizar este tipo de trabajos; sin embargo se defiende, y comenta que no accede a menos que quien pida la muerte sea el ofendido. “En estos momentos, tengo el caso de una maestra. Su marido tiene una amante, y la mujer desea que su rival pierda su empleo y bienes y, finalmente, la vida”, añadió el hechicero.

Respecto al poder de quitar la vida, Sánchez, Vázquez y Bautista argumentan que su poder viene dado por “espíritus superiores”, autorizados por Dios. Cuando Dios desea mantener con vida a un posible candidato de muerte, no permitirá que el hechicero utilice sus poderes contra él o ella y los tres coinciden en que el éxito de sus trabajos está condicionado a las habilidades de quien se dice un brujo, en primer lugar; y, por otra parte, a la fe del visitante. “Quien no cree y se acerca gasta su dinero y subestima nuestro poder, el de Dios y el de Lucifer”, comentó Sánchez, en una mezcla de español y otras lenguas, mientras su tono de voz experimentaba variaciones abruptas y su cuerpo sufría violentos escalofríos.

Expertos o manipuladores

“El poder de la mente y la sugestión son fuertes”, sostiene Rivas, al ser cuestionado sobre la posibilidad del ser humano para influir y modificar el curso de diversas situaciones a través de la brujería. Como un pintor es experto en la combinación de colores y un matemático es especialista en números, el antropólogo apunta, con mucho cuidado y respeto, que un brujo es diestro en el arte de la manipulación.

A los ojos de la psicología, sí pueden existir personas con capacidades especiales sobre la mente –psique- de los demás, las cuales permiten que puedan manejar la conducta de los otros. Dagoberto González, gestor de producción en atención psicosocial del Sistema Básico de Salud Integral, SIBASI, afirma que el poder de la mente es tan grande que puede influir en las personas para llevar a cabo acciones del inconsciente que se desencadenan en efectos con apariencia de realidad, pero no se trata de fenómenos sobrenaturales, sino de habilidades complejas humanas.

En consonancia con las declaraciones de González, Rivas explica que las destrezas que manejan estos personajes pueden lograr que las personas crean y sientan lo que los brujos dicen. Ese trabajo de manipulación, reforzado en el uso del lenguaje, simbología específica e incluso literatura, se combina con la sugestión del cliente; “y puede comenzar a ver cosas, a fantasear, incluso morir si cree ciegamente en los poderes sobrenaturales de un brujo y sus predicciones”, sostuvo el experto.

En contraste con las declaraciones de los expertos, Bautista no concuerda con que sus prácticas sean fruto de la manipulación. “Por manipulación yo no tengo visiones, ni poder. Los estudios científicos no podrán nunca explicar lo que sucede en el área espiritual. Se trata de fe”, rebatió, y reforzó el hecho de que su poder proviene de fuerzas espirituales, “así como Dios le da autoridad y poder a un sacerdote”, finalizó.

Las personas que se dedican a este ejercicio, como Sánchez y Bautista, afirman que existen las fuerzas del bien y del mal y que solicitan algunos de estos poderes dependiendo del tipo de trabajo que ejecutarán. Ambos coinciden en que, para todos los hechizos, solicitan el permiso de Dios y deben hacer una serie de penitencias litúrgicas para poder llevar con éxito su cometido.

“Si es un trabajo de brujería blanca, se cuenta con el hermano Simón,Santa Juana de Arco, el hermano Cañas y Cañas; si es un trabajo para hacer el mal, se pide ayuda al hermano Macario Canizales y a Lucifer”, comentó con voz hueca y grave Sánchez, mientras mostraba una tabla que contenía todos las estampas de los santos y hermanos que le otorgan este don.

Dicho recurso visual fue un mandato de los espíritus para poderse comunicar con ellos. Ambos brujos no encuentran mayor conflicto en unir a Dios y al demonio en sus prácticas. “Los dos son dioses, Satanás es dueño de la tierra y Dios el dueño de todo, ¿por qué no se pueden unir, entonces?”, cuestionaba Sánchez mientras sonreía de forma burlesca, de la manera en que los malvados de las caricaturas suelen reír airosamente luego de una victoria.

El pastor del Ministerio Evangelístico Rey de Reyes, Alfredo Trejo afirma que es imposible servir a “dos señores a la vez”; es decir, que no se puede vincular a Dios y al diablo al mismo tiempo. “Satanás conoce la biblia, y estos hechiceros la pueden saber de memoria, hasta los demonios creen y tiemblan, dice la palabra, pero eso no significa que personajes bíblicos sean instrumentos del mal”, sostuvo Trejo.

La Iglesia Católica avala los argumentos de Trejo, en la medida en que no puede existir una unión entre el bien y el mal. Monseñor Roberto Torruella, de la Parroquia la Merced, en el centro de San Salvador, quien durante un par de años fue exorcista oficial de la diócesis del municipio, afirmó que la brujería busca apoyo en el cristianismo y en las Sagradas Escrituras, para que la gente pueda confiar en ellos, y el conflicto entre el bien y el mal disminuya su intensidad. “Entre más creyentes gana, más éxito tienen estas personas”, enfatizó.

La ciencia antropológica, en cambio, sostiene que la gente busca en la hechicería los beneficios que no puede obtener de otra manera, y en una sociedad dividida en polos opuestos, en bueno y malo, sucio y limpio, la inclinación hacia las actividades “oscuras”, desarrolla un conflicto interior, solucionado con la confesión en el caso de los cristianos, pero que no acaba con la práctica y la demanda de explicaciones alternas. “El humano, aparte de la religión, necesita otra opción a la cual aferrarse en momentos dondeesta parece ser no suficiente”, concluyó Rivas.

“Los países por muy modernos que sean, siempre vuelven a lo sobrenatural para explicar la realidad. “La creencia es necearía para vivir, porque el ser humano necesita aferrarse a una esperanza de vida, ya sea por miedo o incertidumbre”, concluyó el antropólogo. Torruella, en cambio, enfatizó queel arte es,más bien, la consecuencia de la falta de valores en los seres humanos. “La fe es seguridad de lo que no vemos, si nos falta fe no encentraremos respuestas para nuestras vidas en ningún aspecto”, finalizó.

Negocio de inocentes

Las estafas cometidas por los brujos en concepto de trabajos de hechicería difícilmente proceden en las instituciones judiciales, según los expertos en materia legal y de investigación policial, por falta de pruebas. Muchos deben consolarse únicamente con la lección aprendida luego acudir a estos negocios.

Foto:Karla Argueta

Ramón Rivas, de la Universidad Tecnológica, en San Salvador, explica la necesidad de las personas por lo sobrenatural.

“Yo quería componer la relación con mi esposo”, afirmó Margarita Rodríguez, de 42 años, quien visitó a un brujo de nacionalidad colombiana, del que constantemente repartían volantes en Ciudad Delgado, en busca de una solución para su vida amorosa, el año pasado. Rodríguez recordó con vergüenza el hecho.

“Al inicio, pagué $20.00 para que me leyeran las cartas; pero después me convencieron de que mejor “trabajara” -atrapara más- a mi esposo”. La mujer señaló que el brujo le pidió una prenda íntima de ella, ya usada, y una foto de él para hacer el conjuro. “Nunca noté un cambio en él. La relación no mejoró”. Rodríguez aseguró que, por todo, le cobraron $ 150.

Solo en mayo del 2006 se reportaron 11 cierres de negocios de venta de medicina natural por estafa, en trabajos de brujería, en las ciudades de Santa Tecla, Soyapango y en los departamentos de San Miguel, Cabañas y San Salvador. De acuerdo al jefe de la División de Fronteras, Américo Pereira, los detenidos eran originarios de Colombia, Guatemala, Nicaragua y El Salvador.

El investigador Pereira, informó que los sospechosos se dedicaban a estafar a las personas haciéndoles creer que los conjuros, los polvos y las aguas que vendían tenían poderes curativos y milagrosos. “Durante este año, las denuncias por estafa han disminuido en comparación con años anteriores”, apuntó Pereira. Sin embargo, no reconoció que se debiera necesariamente a la disminución de los negocios de esta naturaleza; sino a la operación casi silenciosa de la mayoría y la falta de denuncia de los ciudadanos.

Aunado a las declaraciones de Pereira, según los registros de la Fiscalía General de la República, se han recibido cerca de 150 acusaciones de enero a septiembre de 2007, cifra que ha disminuido en comparación con los 300 casos reportados en el mismo periodo del año anterior.Los montos de las demandas ascienden desde 700hasta5 mil dólares. No obstante, fuentes extraoficiales de la Fiscalía aseguraron que son pocas las demandas que encuentran un final feliz dada la improcedencia del caso por falta de evidencias que puedan incriminar al acusado de fraude.

Gustavo Guzmán Tejada, de 52 años, acudió a uno de los puestos de brujería localizados en el centro de San Salvador, para consultar sobre el poco éxito de sus negocios. Guzmán, un comerciante de estatura baja y de poca cabellera, agregó que le pidieron $ 200 para mejorar los ingresos de su abarrotería, ubicada a un costado de la plaza Libertad. “Cuando yo le pagué, me dijo que en cinco días vería los resultados”.

Guzmán enfatizó que le dieron unos sobres pequeños, que contenían polvos de color verde y el brujo, Mariano Juárez, originario de Nicaragua, le aseguró que sidisolvía en un poco de agua y rociaba la solución en todo su local, desde el patio hasta la puerta,le ayudaría a atraermás clientela, mientras él hacía el conjuro definitivo.

“Yo creí, porque como a uno le cuentan tantas cosas… y cuando fui a su puesto el brujo me vio a los ojos y me dijo: ‘usted viene por su negocio, verdad. Yo ya lo sé, siéntese, porque estoy en el deber de ayudarle”, hizo memoria Guzmán. Él nunca desconfió de las habilidades del hombre, porque en su negocio abundaban los libros raros y las llamadas de los clientes, incluso de extranjeros, eran constantes.

“El tiempo y mi negocio siguieron igual”, concluyó Guzmán, quien tiene más de 10 años de tener su venta en el centro de San Salvador.

Pereira afirmó que la mayor parte de personas se acercan para denunciar el incumplimiento de una promesa. No obstante, “hay que ser realistas”. “Si me acerco a una delegación a decir que quiero denunciar a tal persona porque me prometió que mi esposa iba a volver conmigo, el policía está en la obligación de recibir la declaración”. Pero la falta de pruebas y un marco legal que respalde este tipo de delitos los vuelve improcedentes. “Nosotros lo que hacemos es que si se trata de extranjeros, tratamos de investigar si sus papeles están en regla, para proceder a una expulsión si no existe un permiso de trabajo vigente, porque es una manera de resarcir el daño cometido contra la víctima”, puntualizó.

Por su parte, Ramón Hernández, vocero del Departamento de Migración y Extranjería, afirma que no se tiene detallado las personas residentes legales o ilegales en el país que se dedican a esa actividad. “La gente no suele decir que entra al país para ejercer su oficio de brujo”, dijo Hernández. Muchos entran como turistas, cuya estadía legal dura tres meses y una vez se quedan aquí puede que busquen sobrevivir de esta manera.

“Las localizaciones de extranjeros que dan como resultado una expulsión no se enfocan solo en buscar brujos”, sostuvo Hernández, y aseguró que a Migración y Extranjería no le corresponde hacer una cacería de brujas.

El Juzgado Sexto de Instrucción de San Salvador sigue en el proceso de la resolución del caso de Sandra (no proporcionaron el nombre completo), una madre soltera que fue violada, en el año 2002, por Diego León Indárraga, un curandero de nacionalidad colombiana. El caso, publicado en los medios de comunicación en ese año, sostiene que la agredida fue a al negocio del “profesor”, el cual estaba localizado en el Centro Esotérico Las Runas, en la 49 Avenida Sur de San Salvador. El suramericano le lanzaba piropos a Sandra mientras esta sostenía a su hijo de un año, minutos antes de iniciar la consulta.

La intención de Sandra era recuperar a su esposo. El brujo hizo que se desnudara, que abriera sus piernas y colocó un espejo bajo sus genitales, mientras le rociaba unas aguas de olor desagradable que pronto marearon a la madre de 32 años. Luego de unas oraciones, Indárraga le dio a Sandra un vaso con agua para que pudiese lavar su vulva. Segundos después, el brujo le pidió, como parte del ritual, que sostuvieran relaciones sexuales para que el conjuro tuviera efecto, bajo la amenaza que si contaba algo de lo sucedido, el hechizo no tendría efecto.

Esther Chávez, abogada del Juzgado mencionado, afirmó que este caso no procede como delito de violación, puesto que Sandra no fue forzada a tener relaciones sexuales con Indárraga ni fue físicamente agredida. Por su parte, Pereira señaló con énfasis que el Departamento de Migración y Extranjería debe ser más rígido y ejercer más control sobre los extranjeros que se dedican a estas labores. “Vamos a poner mayor atención en las actividades que hacen en el país”, fue lo único que recalcó, en aquel tiempo, el vocero del departamento de Migración y Extranjería, Ramón Hernández.

El investigador afirma que estos casos no son comparables con un delito de estafa por la compra de un bien, puesto que no existen las pruebas, tanto de la persona timada como del brujo que incumplió su promesa.

El Código Penal de El Salvador establece, en artículo 216, inciso 2, que se considera estafa agravada cuando se colocare a la víctima o su familia en grave situación económica, o se realizare con abuso de las condiciones personales de la víctima o aprovechándose el autor de su credibilidad empresarial o profesional. “Esta ley sí aplica para los que se dedican a la brujería, pero no procede judicialmente por falta de pruebas. Es casi como querer denunciar a Dios por incumplir con un milagro”, finalizó Pereira.

 

 

 

 

 

La seducción de los sortilegios

 

Precios de algunos “trabajos”

Las cantidades varían según la petición del cliente y el brujo. Si usted desea que alguien se enamore de usted, debe comprar un lazo rojo, la foto de él o ella, un manojo de ruda y rezarle a San Antonio. Otro de los trabajos más solicitados es para impedir la potencia sexual de un hombre. Para ello, hay unas velas en forma de pene, cuyo ritual consiste en insertarle unas agujas o alfileres mientras se dice su nombre o se pega en la vela y se rezan oraciones. Estos trabajos, generalmente, cuestan alrededor de 35 dólares. La lectura de cartas o Tarot es por $ 5 ó 10 aproximadamente. Los jabones, las aguas, los polvos cuestan, en estimado, $5 dólares. La mayor parte de sus usos es para atraer prosperidad y amor.

Libros de brujería

Los libros más comunes para aprender al arte de la brujería son el libro de San Cipriano y el Libro Infernal, de Jonás Sulfurino. Ambos textos cuentan con algunos rituales y cosas que deberían aprender los próximos aprendices de la hechicería: invocaciones, cómo ejercer el don de la hechicería, pactos con el demonio, entre otras cosas. Estos libros se encuentran en los puestos donde hacen estas prácticas o en las ventas de libros usados del centro de San Salvador, según comentó Virgilio Sánchez.

Si quiere saber de las oraciones y rituales

Los siguientes fragmentos de oraciones son una muestra de la amplia oferta que se encuentra en el mercado Central, para pedir por la protección o el cese de todo tipo de males.

Oración a San Simón

“Oh, poderoso Simón, te ofrezco tu puro, tu tortilla, tu guarito y tus candelitas, si me sacas de cualquier peligro en el que me encuentre: ya sea que me demanden por deudas que no pueda pagar, te pido que el juez quede vencido y todo quede en el olvido. Te pido en nombre de aquél a quien vendiste por 30 monedas.”