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Una saga erótica lésbica de un closet medio abierto

Por: Sandra Moreno
Periodista

Bajo el seudónimo de Alex de Valente, una mujer acepta la opción sexual de amar como pareja a otras mujeres. Ella escribió su historia en dos libros: Cuentos Cortos... y Raquel, otra que “sale del closet”.

Foto: Sandra Moreno

El público respondió a la presentación de la obra que toca unos de los temas prohibidos en El Salvador: el lesbianismo.

“Leer el libro ha sido un placer. Es incursionar en el erotismo lésbico”, expresó la poeta Silvia Matus, encargada del comentario a la obra Cuentos Cortos, de Alex de Valente, una profesional que ocultó su verdadero nombre ante el miedo de perder su trabajo sí conocen su verdadero ser.

El público que asistió a la presentación el pasado 6 de diciembre en San Salvador, tuvo que conformarse con su testimonio por escrito que pudo concretarse en dos libros: Cuentos Cortos y Raquel, otra que “sale del closet”. La edición fue gracias al financiamiento de la Asociación Movimiento de Mujeres “Mélida Anaya Montes”, la Asociación de Capacitación e Investigación sobre Salud Mental (ACISAM) y la Asociación Mundial de Radios Comunitarias (AMARC).

Matus alertó que en los cuentos hay “un erotismo sin príncipes azules”. Por su parte, el psicólogo Raúl Durán, de ACISAM, quien habló de Raquel, sostuvo que la escritora enfrenta una realidad sexual que le da vuelta a la vida. “No es fácil reclamar la sexualidad en una sociedad patriarcal”, explicó Durán.

De Valente cuenta, a través de sus obras, el cuestionamiento sobre sí misma, de lo qué era y el proceso de descubrimiento que la llevó al encuentro con los miedos de la sociedad. De ahí que Matus no dudó en contestar que la importancia de manejar abiertamente el tema lésbico, radicara en que se politiza lo privado. “Es una visibilización y una politización del deseo de mantenerlo solo de puerta para dentro”, afirmó la feminista y agregó: “Va más allá, nos llama al disfrute, al goce... Lo esencial es que reivindica el deseo sexual de las mujeres lesbianas.”

En ese sentido, una mujer de la audiencia tomó la palabra. Era lesbiana, y confesó que hace tres años dejó de gustarle los hombres. A partir de entonces, la gente al enterarse de que sus parejas eran mujeres dijo: “La Rosi está loca”. De la discriminación que sufre, saca una conclusión: “es bueno que las mujeres hablemos del lesbianismo”.

Y dar a conocer la realidad que viven era el objetivo de Las Melidas al apoyar la publicación de los libros, según su directora Sandra Guevara. El reto es difundirlos y “salir de esos tabúes que están muy culturizados”, expresó la dirigente. Sus palabras tuvieron eco en otra lesbiana presente en el evento, la cual recordó como siempre hubo un descontento porque era difícil incluir el tema en la agenda de las organizaciones feministas. Su esperanza en el cambio de la sociedad la deposita en los nuevos colectivos de mujeres jóvenes lesbianas, “ellas tienen la energía para hacerlo”, sostuvo.

Mientras se daban otros comentarios, Sonia Galdámez ojeaba uno de los libros. “Está bien interesante, son dos profesionales que se buscan para trabajar y sienten la vibra... he quedado picada para seguir leyendo”, comentó la lectora. Si la pudiera escuchar Alex De Valente estaría feliz, pero seguramente lo es ya desde su anonimato porque otras y otros sabrán que su vida no es nada fácil.