Museos son para extranjeros y estudiantes
Por:
Lisbeth Márquez, Elsy Rivera
Periodista
En El Salvador el total de museos aumenta cada vez más, pero ¿quiénes asisten más a las exposiciones que estos espacios culturales ofrecen? ¿Será que el salvadoreño de hoy prefiere ir más a los museos que al cine? ¿Los estudiantes van a los museos por compromiso o por interés propio?
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Foto:
Elsy Rivera
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La Sala de los Mártires de la Universidad Centroamericana "José Simeón Cañas" posee objetos únicos de los seis jesuitas asesinados. |
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Era un domingo tranquilo y fresco, las agujas del reloj marcaban las dos de la tarde. Hora en la que las guías del museo “Jon de Cortina”, en el cantón Guarjila, Chalatenango se encontraban en la casa que abrigó al jesuita vasco durante sus últimos nueve años de vida. Un año después de su muerte, los guarjileños, la Compañía de Jesús y la Asociación Pro-búsqueda han decidido guardar en ella los recuerdos, alegrías, tristezas y esperanzas las que compartieron con él, desde vivencias cotidianas hasta grandes proyecciones y momentosde fe.
Minutos después, Maritza Sibrian, de 23 años de edad, y Nelvia López, de 22 años, guías del museo, limpiaban con cuidado y cariño las vitrinas y algunas pertenencias del jesuita, apareció un grupo de 20 extranjeros que habían llegado desdeSan Luis Missouri, Estados Unidos, para conocer a través de la exposición el legado del padre Jon de Cortina en El Salvador.
“Yo conocí muy poco a Jon Cortina, pero su espíritu de amor y justicia con los más pobres de este país ha marcado mi vida. Así que no podía dejar de venir a este lugar tan lleno de vida”, dijo Marilyn Metz, de 50 años de edad, quien en su mirada reflejaba la admiración que tenía por el jesuita.
López y Sibrian dividieron al grupo en dos. La primera condujo a un grupo a disfrutar del paisajeinmenso de las montañas aledañas a Guarjila, a deleitarse con el canto de los pájaros, el soplar del viento y a conocer el jardín que el sacerdote cuidaba con cariño.
Por su parte, Sibrian se dedicó a explicar la exposición del museo. Detalló aspectos importantes de la vida y organización de la comunidad y cómo el padre Jon llegó en 1988 para acompañarles no sólo en su proceso espiritual, sino también en la construcción y organización de la comunidad, así en los momentos más difíciles de la guerra.
Los y las extranjeras(os), los que más frecuentan este museo, se mostraron satisfechos. “Es impresionante cómo han tratado de presentar los proyectos de agua, vivienda y salud que Jonhizo en la comunidad. Sentí su amor y espíritu por la gente de Guarjila”, confesó Mike MacElwee de Estados Unidos. “Me ha gustado mucho su mayor tesoro”, agregó Clare Margason, proveniente de Seattle, refiriéndose a la estola del jesuita Rutilio Grande, que Cortina guardaba con llave en una caja humilde de madera.
A Grande lo asesinaron en el Paisanal, Aguilaresel 12 de Marzo de 1977, junto a otros dos campesinos. “El padre Jonsiempre lo consideró su amigo y profesor, fue por él que aprendió a amar a los campesinos y entregarse a ellos”, reveló Josefina Guardado, religiosa del Sagrado Corazón de Jesús, quien acompañó a los dos sacerdotes durante su trabajo pastoral en Aguilares y hoy fundadora del Museo Jon Cortina.
Germán Serrano, miembro del comité coordinador de la casa museo manifestó que desde la inauguración el 9 de diciembre de 2006, durante los fines de semana (días abiertos al público)se han recibo aproximadamente 700 visitas. La mayor parte son extranjeros, estudiantes de la escuela de Guarjila y de la Universidad Centroamericana José Simeón Cañas (UCA), así como personas de San Salvador u otros lugares del país, pero “muy pocas personas de las comunidades de Chalatenango han venido a visitarlo”, detalló.
Por su parte José Domingo Cruz, de 24 años de edad, habitante de cantón Carasque en Nueva Trinidad indicó: “No he ido porque no se me ha presentado la oportunidad y para ir yo solo no conozco.No sé que días está abierto”.
Situación similar se vive en lo más de 25 museos con los que cuenta el país, pues quienes más los visitan son estudiantes y extranjeros que llegan para conocer las diferentes exposiciones que se ofrecen. “En los últimos años, los que más vienen son alumnos de todo el país desde segundo ciclo hasta universitarios ypersonas de otros países”, explicóMilton Doño, museógrafo de La Palabra y la Imagen (MUPI) en San Salvador.
En las últimas cinco páginas del libro de registro de la Sala de los Mártires de la UCA, las visitas más frecuentes son europeos y norteamericanos, así como estudiantes de colegios e institutos. “Lastimosamente es poca la gente del país que se interesa por venir a visitar y conocer la historia de su país”, exteriorizó Mayra Herrera, administradora del Centro Pastoral de la UCA.
En otros, como en Museo Nacional de Antropología Dr. “David J. Guzmán” (MUNA), la cantidad de visitas que acogen depende de la temporada. “Las instituciones educativas están de marzo a octubre, pero en diciembre y enero son puros extranjeros los que se reciben”, indicó Nidia Estrada, encargada del Departamento de Comunicaciones.
Al consultar la opinión de algunos salvadoreños si visitan los museos, el ingeniero Alberto Villanueva, de 25 años de edad, dijo: “Yo nunca en mi vida he ido a un museo, tal vez porque no me llaman la atención”. Mientras quePedro Serrano, de 35 años de edad, vendedor de mangos cerca del Centro de Gobierno, expuso que a él le gustaría ir, pero que no conoce muchos museos y que los que están cerca “la entrada es bien cara y no alcanzo para llevar a toda mi familia”, explicó.
En algunos museos, más que todo comunitarios, la entrada para todos los y las salvadoreños(as) es gratis, pero en otros, el costo varía de acuerdo al público. Por ejemplo, en el MUNA los miércoles es gratis para todos los estudiantes y los otros días a $0.75;para niños y tercera edad la entrada es gratis y para el resto de salvadoreños el precio es de $1.50.
Sin embargo,los costos para el público en general oscilan entre $1 a $1. 50. Mientras que para que los extranjeros $2 o más dólares.
Por otra parte, la falta de conocimiento de los museos es otra situación por la que dicen no visitarlos. David Baños Ordóñez, técnico de difusión de la dirección de monitoreo y evaluación del Ministerio de Educación cree que hace falta difusión de los sitios arqueológicos y museos por parte de la Dirección de Museos en El Salvador y por la sociedad en general.
Esta situación ha causado preocupación en los encargados de los centros arqueológicos y museos del país, quienes consideran que será un reto atraer al resto de salvadoreños, pues según, el arquitecto Rafael Alas co-director de programación del Museo Nacional de Arte de El Salvador (MARTE) la mayoría de personas de El Salvador no tienen una educación y disposición de visitar museos, sino más bien de pasear por los centros comerciales.
No obstante,el Consejo Nacional para la cultura y el arte (CONCULTURA) presentó en septiembre de 2007 un documento de consulta nacional que sintetiza los resultados del “Dialogo Nacional para la Cultura”, en donde asegura que “el salvadoreño de hoy asiste más a los sitios arqueológicos que al cine”. En la gráfica aparece que dentro de las actividades de esparcimiento el 29. 9% de la población visita los sitios arqueológicos y museos, mientras que el 14% prefiere ir al cine.
Escuelas y museos
“Un museo es un lugar especial, extraordinario. Un lugar diferente, demarcado y separado de la vida cotidiana. Un lugar de tesoros, en el que se encuentran objetos, más o menos descontextualizados o recontextualizados, a partir de una voluntad expresa de construir un discurso desarmable, pasible de ser leído con libertad por los visitantes”. Así describe un museo Alicia R. W de Camilloni, profesora de Filosofía y Pedagogía de la Universidad deBuenos Aires en el libro Museo y escuelas: socios paraeducar.
Era un miércoles lluvioso, pero propicio para que los estudiantes visitaran de gratis los museos nacionales. De repente, bajo unos paraguas de colores apareció un grupo de niñas con sus medias y zapatos entre mojados y sucios que habían llegado al MUNA para hacer una tarea: “La seño Floresnos ha mandado a este museo a investigar sobre los asentamientos humanos y mañana tenemos que llevarle un resumen”, contóVerónica Solórzano, de la Escuela Masferrer, en Santa Tecla.
Los miércoles es gratis par los estudiantes en todos los sitios de Patrimonio Cultural del país, como parques, museos y sitios arqueológicos. En el MUNA, según Estrada, se recibe aproximadamente entre 40 y 60 visitas, pero los miércoles se atienden entre 300 y 800 estudiantes, que vienen de escuelas públicas de algunos lugares del país.
De acuerdo con Carlos Benjamín Henríquez, técnico educativo de Ministerio de Educación (MINED), los contenidos de los programas de formación incluyen una serie de estrategias yactividades culturales e históricas que el docente debe desarrollar con los estudiantes, como la visita a sitios arqueológicos y museos que ayuden a fortalecer el aprendizaje de los alumnos. “Todo está en los educadores que tienen que fomentar este tipo de cosas”, añadió Rita de Araujo, jefa de Asuntos Indígenas de CONCULTURA.
Por esa razón es que museos, como MARTE y MUNA, han implementado las capacitacionesa docentes del país para que puedan difundir y fomentar la cultura en sus estudiantes, ya que ellos son su público meta.
Durante el año realizan tres a cuarto jornadas de capacitación, en donde atienden entre 20 y 25 educadores de diferentes colegios, escuelas e institutos que se interesan por el tema.
Sin embargo, Silvia Alderoqui en el libro antes citado considera que “la relación escuela-museo sigue siendo difícil y forzada, sin pasión, y de último se sostiene siempre y cuando el maestro que las lleva a acabo esté personalmente interesado”.
Por su parte, Doño piensa quealgunos estudiantes salvadoreños que visitan los museos muchas veces no es tanto porque quieren, sino porque el docente les trae o les dejan una tarea y forzosamente tienen quebuscar un espacio donde puedan obtener la información que buscan.
“Es cierto que algunos estudiantes vienen porque les han dejado tarea de investigación, pero otros venimos porque también nos interesa conocer sobre más sobre la historia del padre Jon, del país y principalmente de las comunidades de Chalatenango”, explicó David Serrano, de 17 años de edad, escolar del Instituto Nacional de San Antonio Los Ranchos (INSAR) en Chalatenango.
Sobreviven con fondos extranjeros
Una de las principales dificultades de los museos salvadoreños es la sostenibilidad económica, ya que a excepción del MUNA que cuenta con fondos propios de CONCULTURA (el MUNA no tiene conocimiento de cuánto es el ingreso) el resto sobrevive con ayuda de fundaciones extranjeras interesadas en la cultura, entidades salvadoreñas y actividades lucrativas que realizan dentro de los museos.
El museo Jon Cortina en Guarjila se creó con fondos propios del jesuita: “Jon tenía en una cuenta unos fondos destinados para una obra social en Guarjila. Era la herencia que su madre le dejó cuando murió”, relató Andréu Oliva, ecónomo de los jesuitas en Centroamérica. “Entonces cuando murió se propuso juntamente con la comunidad hacer un museo en su memoria y un monumento en la capillita que él celebró tantas veces”.
En la actualidad, el sostenimiento económico depende de esos fondos, donaciones extranjeras y la venta de camisas, pulseras, afiches, póster y otros artículos alusivos a Jon Cortina y la comunidad.
De igual manera sucede en el MUPI en donde desarrollan varios proyectos como la venta de productos y servicios: exposiciones, talleres, cine foros, venta de camisas, libros, revistas, documentales que el museo produce, lo que permite el 30% para pagar los gastos elementales de su funcionamiento.
También, una de las principales formas de obtener dinero es a través de las agencias de cooperación internacional que han apoyado económicamente al sostenimiento del mismo. Por ejemplo, Ayuda en Acción, HIVOS,fundación holandesaque apoya cuestiones de arte, entre otras instancias extranjeras.
Por su parte, el MARTE cuenta con la Asociación “Amigos del Museo”, integrada por colaboradores que contribuyen a su sostenimiento; donaciones y colaboraciones de distintos programas, embajadas u otras instituciones patrocinadoras que aportan para exposiciones; alquiler de locales y el ingreso de las entradas que se cobra a los visitantes.
Araujo, señaló que “no hay apoyo financiero para todos los museos porque es muy poco el presupuesto con el que CONCULTURA cuenta”. Además, argumentó que muchos museos limitan el acceso de esta institución.
El MUPI manifestó tener buenas relaciones de trabajo con la instancia gubernamental, pero considera que es responsabilidad de ellos propiciar y apoyar el crecimiento de los museos, porquecontribuyen a hacer el trabajo que a ellos les corresponde.
De igual forma, Carlos Benjamín Lara, antropólogo y director de Instituto de Estudios Históricos, Antropológicos y Arqueológicos de la Universidad de El Salvador (UES) opinó: “El Estado salvadoreño debería comprometerse a apoyar más los museos de tipo nacional. Al igual que la empresa privada, ya que muy poco interesa por el desarrollo de la cultura en país, sino más bien por el incremento de sus ganancias económicas”.
Primer museo salvadoreño
Cuenta la leyenda de los museos salvadoreños que el primero que existió en el país tiene más de 123 años y nació por el interés del doctor David J. Guzmán y de otras personas, instituciones y de las excavaciones que se realizaron. Así nació el museo nacional de Antropología.
El Museo Nacional de Antropología Dr. David J. Guzmán (MUNA) se fundó el 6 de octubre de 1883 por el doctor David J. Guzmán. En la actualidad es uno de los museos más completos de El Salvador, ya que cuenta con áreas como diseño gráfico, administrativa, comunicaciones, investigaciones, museografía, restauración, inventario; área lúdica, guías y biblioteca. Así lo expuso Rebeca Fuentes, asistente del Departamento de Comunicaciones y encargada de la sección de guías.
Fuentes afirma que Guzmán a la misma vez que hacía una investigación de plantas medicinales, que hoy es uno de los glosarios más grandes en el país sobre eso, coleccionaba de manera privada fósiles,minerales, piezas arqueológicas e históricas del país, debido a que él siempre tuvo interés especial por la historia de su región.
Luego trabajó con algunas entidades gubernamentales como el Ministerio de Relaciones Exteriores y Gobernación. En 1869 obtuvo el grado de Doctor en Medicina en París, vivió unos meses en Madrid, y en octubre de 1870 regresó a El Salvador. “Cuando vino de Europa traía este concepto de museo y le pidió permiso al doctor Rafael Zaldívar, que era presidente de esa época (fue Presidente de El Salvador del 1 de mayo de 1876 al 6 de abril de 1884 y después del 21 de agosto del mismo año hasta el 14 de mayo de 1885), que si le podía ceder un espacio dentro de la Universidad de El Salvador (UES) para exponer su colección”, agrega Fuentes.
Es así como nació el primer museo en el país, en donde en sus inicios fue interdisciplinario, pero más que todo de Historia Natural. Ya para 1960, el Ministro de Agricultura y Ganadería (MAG) donó el terreno donde ahora están frente a la Feria Internacional de Convenciones. Después del terremoto de 1986 se formuló la idea de ser una entidad antropológica. A partir de eso, fueron surgiendo el resto de museo del país.
Pero el MUNA es el primer edificio en el país creado para las necesidades de un museo, donde ha trascendido fronteras convirtiéndose en sede del Segundo Congreso Centroamericano de Arqueología realizo del 24 al 27 de octubre de 2007.
“Un museo es como un libro”
Los museos son parte importante de la cultura e identidad de una región. A través de ellos se puede conocer mucho sobre los hechos históricos y culturales de un país. Sin embargo, es notable la falta de interés para la difusión y conocimiento de ellos por parte de la población y el ente regulador de la cultura en el país.
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Lisbeth Márquez |
El museo "Jon de Cortina" ha preparado guías para el visitante. |
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Según el documento sobre Encuentros de Iniciativas y esfuerzos comunitarios por la Cultura y la Memoria, en el marco internacional de los museos el 18 de mayo de 2007, define a estos como una institución permanente, no lucrativa, al servicio de la sociedad y su desarrollo, abierto al público, que adquiere conserva, investiga, comunica, y principalmente exhibe los testimonios materiales del hombre y su medio ambiente, con el propósito de estudio, educación y deleite.
De acuerdo con la naturalezade los museos, estos pueden ser de arte, históricos, antropológicos donde puede incluir arqueología, etnografía y etnología; de ciencia, tecnología e interdisciplinarios.
Carlos Benjamín Lara, antropólogo y director del Instituto de estudios Históricos, antropológicos y Arqueológicos de la Universidad de El Salvador (UES), menciona que “los museos en el país son muy importantes, porque en realidad un museo es como un libro, es una fuente de conocimiento”.
Además considera que el país debe abrir más espacios culturales y considera que debería haber un Museo Nacional de la guerra, porque es marcó una transformación sociocultural importante del país. “Los salvadoreños ya no somos los mismos después de la guerra y, en ese sentido, es un periodo importante recordar. No solo los aspectos tristes, dolorosos, sino también los aspectos positivos de construcción de un tipo de sociedad y de cultura”, argumentó.
Por otra parte, los museos, surgen en su mayoría, por la necesidad de presentar a las personas la historia, arte, costumbres, legados de un determinado lugar o persona, así lo dijo Milton Doño, museógrafo del Museo la Palabra y la Imagen (MUPI).
También, el museógrafo señaló que esta institución no cuenta con un registro de los museos que existen en el país. “Si tienen, pero solo sonlos nacionales, los esfuerzos privados de ellos. De ahí habrá propuestas independientes como los museos comunitarios que son esfuerzos que nacen de la sociedad civil”.
Lara considera que el Estado salvadoreño debe apoyarel desarrollo de la memoria histórica y así fortalecer la identidad nacional y “si hay poco apoyo a los museos significa que hay poco apoyo al fortalecimiento de la identidad cultural”, concluyó.
raíz que la coordinadora de museos del país por CONCULTURA, Lily de Baños, se encontraba en un seminario y posteriormente no tuvimos respuesta de la carta de solicitud para la entrevista dirigida al Director de Patrimonios Culturales de El Salvador no fue posible contrastar los datos anteriores.
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