Editorial
La crónica de la vida
No te dabas cuenta. Creíste que escribir una crónica o un reportaje era una tarea más por cumplir. No te dabas cuenta que así te estabas planteando la vida.
Entre trabajo y trabajo sabes quien le ha echado ganas y quien no. Por si no te has fijado, cada falta de ortografía, cada impresición en la información me da una lectura de cómo eres. Si eres descuidado, indiferente o perezoso.
Un reportaje, por ejemplo, presentado con letra grande y bien espaciado me dice que quizá que no te quisiste esforzar y me pregunto si esa es la misma actitud que tienes ante la vida: no dar más de lo que se te pide.
Por el contrario, cuando me cruzo con una crónica bien hecha, investigada a conciencia, que ha cuidado hasta el mínimo detalle no sólo descubro un talento sino que detrás de ese talento, una actitud sana de superación, de ser mejor persona.
Entonces descubro que ese o esa estudiante tiene más claro el panorama, que ha decidido –conciente o inconcientemente- jugárselo todo, poner la carne en el asador, como dicen.
¿Tienes pasión por tu ideal o vas pasando los días? Quizá es por eso que a ratos la vida no tiene sentido, te aburres y sientes que no vas a ningún lado. No te has dado cuenta que si no te lanzas a por una meta tu vida siempre te parecerá que va a la deriva.
Ya lo ves, no se trata de pasarla. Es algo más que una nota lo que te estás jugando. No te has dado cuenta, pero me estás diciendo lo que piensas de la vida. Me estás diciendo lo que piensas sobre ti mismo. Si crees en ti, si crees en tus capacidades, si estás dispuesto o dispuesta a desarrollarlas (o si no lo estás).
Recuerda que no estás aquí y ahora pasando materias o cursando una carrera universitaria. Te estás construyendo a ti mismo. Como dice un aforismo hindú: “La vida es lo que hacemos de ella”. ¿Qué estás haciendo hoy con tu vida? |