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Comunidades apoyan el crecimiento intelectual de la juventud

Ovidio Ábrego
Periodista

Desarrollo Humano Popular (DHP) es un proyecto de medias becas para estudiantes de Chalatenango sin recursos económicos, pero con espíritu de servicio y deseos de superarse

La oficina de DHP está en el convento de San Bartolomé que tiene influencia en los municipios de Arcatao y Nueva Trinidad, en el departamento de Chalatenango. Su comité se reúne el último fin de semana, cada dos meses, para analizar y resolver las situaciones de la parte académica de los jóvenes, el servicio estudiantil, la administración y la gestión financiera.

En la actualidad, se ayuda a 39 universitarios y 41 bachilleres. El alma del proyecto son las y los directivos comunales, integrantes de los concejos municipales, alumnado, maestros, maestras, padres y madres de familia de las dos municipalidades antes mencionadas. Todos y todas se distribuyen entre la comisión de seguimiento, gestión y administración.

Ramón Franco, de 42 años, administrador de las medias becas, expresa que los estudiantes deben, para ser beneficiarios, hacer la prueba vocacional, participar en los refuerzos de matemáticas que imparte el personal de la Universidad Centroamericana “José Simeón Cañas” (UCA), presentar una constancia de buena conducta de la escuela donde estudiaron, recomendaciones de la pastoral y directiva de la comunidad, a la cual pertenecen, y detectar en ellos y ellas la mística de convivencia solidaria. La solicitud se entrega al Comité al final del año.

Las y los estudiantes que son aceptados reciben la media beca que incluye matrícula, colegiatura, transporte, alquiler y equipos tecnológicos. Pocos reciben dinero para copias y libros, mientras que la alimentación y el vestuario deben ser resueltos por las familias, en general campesinas.

Franco recuerda que el sacerdote Juan José Colato empezó con poquitos becados en 1998, luego retomó la parroquia el cura ignaciano Donald Bahlinger. “Se le estaba ayudando a seis bachilleres”, dice el administrador. Desde 1999 hasta junio de 2002, Ivonne Dilling y Cynthia Kennedy, estadounidenses, eran las encargadas de las becas en la parroquia que beneficiaron a cuatro mujeres que estaban estudiando Profesorado en Educación Básica.

Se organizaron dos comités de becas: uno para el municipio de Nueva Trinidad y otro en Arcatao. Los grupos que ayudan a DHP son La solidaridad Seatlle, Madison, Bangor, Dinamarca y la Bisbal. Esta última es un municipio que pertenece al departamento de Girona, en España.

La relación de Girona con Nueva Trinidad nació cuando, en 1995, vino David Rovira. El se convirtió en el maestro de los y las estudiantes para tercer ciclo. Julio Hernaldo Rivera, de 35 años de edad, director del Centro Cultural de Nueva Trinidad, manifiesta que el visitante observó que los jóvenes de noveno tenían que salir a estudiar y no poseían dinero. Entonces, empezó la gestión con la Bisbal.

Rovira murió en un accidente de tránsito en 1995, y con ello, el contacto se rompió. Entonces, un grupo de 16 jóvenes del tercer ciclo, de Nueva Trinidad, gestionaron becas a la Bisbal a través de un proyecto que llevó Rivera a esa localidad en 1999. “Yo me reuní con todas las personas que tomaron conciencia del trabajo que realizó David, expliqué ampliamente la realidad de los estudiantes marginados por el gobierno, a partir de ese momento se consolida la idea”, expresó Rivera.

Entre las gestiones está el refuerzo escolar que imparten estudiantes de la UCA a los becados y becadas, durante el fin de semana. Elmer Manuel Franco, estudiante de segundo año de bachillerato en el Instituto Nacional de San José Las Flores, explicó que le están enseñando ecuaciones lineales, cuadráticas, multiplicación de polinomios por polinomios, problemas de ecuaciones. Pastora Urbina, de 48 años, madre de Marilú, becada, expresó que es una ayuda en las materias que va más atrasada, “además sirve para que esté ocupada y no haga cosas malas”, explicó.

La solidaridad

Los y las estudiantes que reciben la contribución económica de DHP deben desarrollar un trabajo de cinco horas mínimas al mes. El control de la asignación lo lleva una comisión de cuatro personas. “El bachiller puede ayudar en la escuela, en la directiva, en algún proyecto específico. A partir del segundo año, los universitarios tienen que hacer un compromiso que esté de acuerdo a su carrera. La directiva, la parroquia lleva un listado de compromisos posibles para que escojan los alumnos. Lo que no quisiéramos es que tomen un trabajo en una área pastoral, porque eso no es un compromiso de DHP, sino una obligación cristiana”, comenta Franco.

Miguel Vásquez, de 50 años, es el párroco de San Bartolomé. Mientras camina a un lado de la iglesia de Arcatao, sostiene que el servicio comunitario es una experiencia mínima. “Creemos que algunos la desarrollan con más creatividad que otros, y es un servicio que se está procurando dar a la comunidad”, explicó el prelado. Palabras que pueden llamar la atención de Rutilio López, de 25 años, quien realiza horas sociales en la escuela Leandro María Guardado. “A la misma vez he ido preparando el trabajo que se debe presentar con las actividades que he realizado, para poder graduarme como maestro en matemáticas de la Universidad Nacional de El Salvador (UES)”, explica.

Él será el primer profesional que tendrá DHP gracias a su tenacidad. Su servicio social lo ejecutó en un primer momento impartiendo clases de matemáticas a estudiantes que estaban deficientes; posteriormente, escribía artículos de motivación estudiantil en el boletín parroquial Espacio Comunitario.

Según Franco, para el 2012 se espera tener un grupo de 50 profesionales en diversas disciplinas para que generen propuestas de comercialización y productividad que garanticen mayor sostenibilidad y bienestar en las comunidades. Además, los estudiantes universitarios, cuando hayan terminado la carrera y estén trabajando, deberán pagar un 5% de su ingreso anual por cinco años. Los bachilleres el mismo porcentaje por tres años.

En el 2008, el proyecto se convertirá en un banco que hará préstamos a los y las que quieran estudiar, pero sin intereses económicos. Así la Parroquia San Bartolomé impulsa una iniciativa que hará crecer la capacidad intelectual de la población joven.

Los favorecidos
 

UNIVERSITARIOS

BACHILLERES

MEDIA BECA MÍNIMA EN 2005

$ 44.00

$ 38.00

MEDIA BECA MÁXIMA EN 2005.

$1265.00

$ 338.00