Un “terremoto” de baja intensidad destruye el patrimonio tecleño
José Soto
Periodista
La desaparición de Santa Tecla como una joya arquitectónica se da todos los días, aunque los terremotos de enero de 2001 dieron un golpe letal. Ahora la falta de interés y de dinero se suman al daño del fenómeno natural.
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Foto: José Soto |
El deterioro de las viviendas históricas es evidente en toda la ciudad. |
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Antiguas casas clásicas, como la de las águilas de la familia Guirola, los portales y otros inmuebles, son sólo parqueos, predios y recuerdos de lo que un día fue parte de la identidad la ciudad. La directora de la Casa de la Cultura, Estela Jiménez; el diputado Mauricio Quinteros, director departamental del partido Alianza Republicana Nacionalista (ARENA) por La Libertad, así como Luis Angulo Violantes, de la Unidad del Centro Histórico de la Alcaldía Municipal, coinciden en que el problema de Santa Tecla es que la mayoría de los monumentos son propiedades familiares. En general, ellas consideran que es preferible demoler que restaurar, por los costos.
Posterior a los terremotos la situación se tornó mucho más difícil. Jiménez, de 40 años de edad y seis como titular del ente cultural, menciona que de las antiguas casas clásicas quedó sólo el frente y que mesones fueron abandonados, convirtiéndose en refugio de indigentes. Aunque reconoce que se ha tratado de restaurar lo que quedó más o menos parado, como la misma Casa de la Cultura, la antigua penitenciaria y el antiguo Palacio Municipal.
Violantes, de 29 años, diseñador de proyectos de la oficina del Centro Histórico y Desarrollo Urbano para la comuna, mientras apreciaba la hermosa vista al Boquerón desde la sala de juntas del Consejo de la municipalidad expresó: “Los terremotos acabaron con un 60% del patrimonio. A estas alturas, nos hemos quedado con un 7% que se puede catalogar como patrimonio. En lo que a valor histórico se refiere perdimos un 90%, esto porque las construcciones actuales no son las originales y por ende pierde su calidad patrimonial. Ejemplo de ello es el portal de la farmacia Santa Fe que fue reconstruido en un 80%”.
Por su parte, el diputado Quinteros hace énfasis en que en Santa Tecla hay muchas casas que han sido declaradas patrimonio cultural y que no existe una realidad jurídica para que se le obligue al dueño de la propiedad a darle mantenimiento, debido a la elevada inversión económica.
Para Roberto Palacios, un técnico electricista oriundo de esta ciudad con 68 años de edad y canas que demarcan su experimentada visión, dado que es de la generación de oro (de la época de las calles empedradas), detalla que la gestión municipal, liderada por el efemelenista Óscar Ortiz, ha sido positiva a regaña dientes. “Se habla de rescate, pero los portales se perdieron, edificios aledaños desaparecieron. Lo planificado o pensado a futuro no se ve”, afirmó el ciudadano. Su opinión es diferente a la del diputado Quinteros, la directora Jiménez y Violantes que focalizan sus discursos en que los costos son el mayor problema para la conservación del patrimonio.
La participación ciudadana
A partir de 2002, la comuna da vida al PEP (Plan Estratégico Participativo). Desde entonces, se han venido formando las mesas sectoriales, “dentro de lo más práctico”, dice Violantes, quien comenta que en la actualidad se está armando la de ordenamiento territorial que tiene que ver mucho con lo patrimonial y el centro histórico. “Es un aparataje bien grande que no puede hacerlo sólo la municipalidad, la misma es una facilitadota de ciertos procesos donde la misma tiene su propia dinámica”, explicó el funcionario.
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Foto: José Sotol |
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La plazas y los monumentos simbolizan los planes por preservar los espacios públicos. |
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También existe el Comité “Tecleños de Corazón” que empuja el rescate al patrimonio. Este fue el caso del monumento instalado en el parque Daniel Hernández, dedicado a la Virgen de Santa Tecla. El único inconveniente, acota Violantes, es que son muy anónimos. “De repente uno se entera de ellos, porque organizan algún evento que cuesta 10 dólares, pero no se sabe siquiera dónde se reúnen”, sostiene el funcionario. “Y, por consiguiente, tampoco se sabe si aceptarían a alguien proveniente de alguna zona marginal, aunque este sea un ciudadano igual que ellos”.
Mientras tanto, Palacios cree que la ciudadanía netamente tecleña está en la disposición de colaborar, sin embargo los foráneos no. Estos, según él, únicamente llegan y destruyen lo poco que le queda a la ciudad, a través del comercio informal; y a los “Tecleños de Corazón” los ve como un club exclusivo.
Dado que Santa Tecla posee 94 centros educativos, tanto la comuna como la “sociedad Tecleños de Corazón” realizaron esfuerzos para que se impartiera la historia del municipio al alumnado. Jiménez afirma que es algo que se ha pedido a gritos no solamente en lo histórico, si no en lo artístico y lo moral.
La profesora Carmen Sorto, directora del Centro Infantil Bilingüe Mi Pequeña Casita y quien fungiera como docente 28 años para el sector público y 36 en lo privado, afirma que no se les toma en cuenta, “y si se hace es nada más a los nacionales, a los particulares no y propiamente a los kinder's para ser más exacta”. Asimismo, agregó que existirá una crisis cultural, mientras no se combata la ignorancia, “ya que así no vamos a valorar la riqueza cultural”.
Y el diputado Quinteros advierte sobre la falta de documentación, en cierta manera, como para que un maestro pueda ser un transmisor y recordó que en los años 60 y los 70 en Santa Tecla la gran mayoría de escuelas era atendidas por tecleños, “por eso mismo es que se torna un poco más complicado...además como sociedad tenemos un vacío, producto de la década pérdida (los ochentas) y el golpe de Estado de 1979”.
Falta identidad
Jiménez argumenta que para cuestiones culturales nunca hay dinero, nunca hay plata y no hay apoyo de parte de la gente, entonces prevalece la falta de identidad y la ignorancia, “cuando tenemos identidad, cuidamos y conservamos, pero los salvadoreños somos muy alienados, los medios de comunicación nos absorben grandemente”.
La tesis, “Políticas culturales desarrolladas por el Consejo para la Cultura y el Arte (CONCULTURA)”, elaborada por Ernesto Alexei Flores, relata que uno de los objetivos de dicha institución es hacer conciencia y valorar todos los componentes que desde esta dirección constituyen nuestra identidad nacional. La memoria histórica está compuesta por tres aspectos: los bienes materiales y objetos (edificios, monumentos, sitios arqueológicos, etcétera), bienes documentales de valor histórico y la cultura viva que son todas las tradiciones, costumbres, ya sea transmitidas de manera oral o escrita, expresiones artísticas artesanías, entre otras.
El legislador Quinteros sostiene que mantener el patrimonio cultural significa preservar la base de la identidad. “No solo se debe fomentar en lo arquitectónico, sino también en la poesía y bailes folklóricos”, aclaró el político. Bajo esta visión, Angulo resalta el proceso de reconstrucción del antiguo Palacio Municipal, mediante una gestión con el ayuntamiento de Tarragona, España, donde se tuvo la colaboración de 1.2 millones dólares.
Sorto saca otro punto ante el poco valor que le da la autoridad y la gente, en general, al patrimonio cultural: “nos dejamos llevar por los extranjerismos y lo nuestro lo hacemos a un lado; eso, debido a la misma falta de conciencia”. En cambio, Palacios atribuye que la identidad se ha ido disipando en Santa Tecla a causa de la emigración de tecleños hacia Zaragoza, Lourdes Colón y que no se cuenta con un edil que sea nato de la ciudad, pero también asevera que los que han ocupado la silla, por muy originarios que fueran de la ciudad (Paco Rossell, Ovidio Palomo, Ana Vilma Castro), casi todos, se han servido con la cuchara más grande.
La ley de protección al patrimonio
Para muchos llegó la hora de revisar la pronunciada herramienta jurídica. La directora de Casa Cultura de Santa Tecla expone: “hay que hacer una ley realista, bajo todo punto de vista. Es de revisarla para ver qué ha pasado, qué se ha hecho, qué se está haciendo y que se puede hacer, si realmente es funcional”. El diputado Quinteros da su aval, formulando que nada de lo que hacemos los humanos es perfecto, “tenemos la ley pero no se hace nada debido a lo económico”.
Entonces para que esta herramienta tenga mayor alcance se necesitaría un presupuesto millonario. Angulo, un tanto sonriente y frotándose las manos, dispone que las leyes deben de revisarse, como mínimo, cada cinco años. “Nosotros somos un país con increíbles terremotos cada cierto tiempo, lluvias, etcétera. Posterior al terremoto de 1986, se cambiaron las leyes de construcción; de nuevo, en 2001, se volvió a revisar. No es muy pertinente hacer estudios después de una tragedia,” criticó el profesional.
Palacios, en este punto, sostiene que la ley debería obligar a las personas a conservar los bienes culturales, aunque las propiedades, dañadas por diversos tipos de tragedias naturales, deberían de ser subsidiadas para ser recuperadas, toda vez que se compruebe que los y las responsables de la propiedad no tienen los medios para la restauración del inmueble.
Santa Tecla fue duramente castigada por los terremotos de 2001 y ahora por el comercio informal, además de la falta de recursos para la restauración de los diferentes inmuebles. La deuda no es tanto con la urbe, si no con su historia y el legado que se dejará a las nuevas generaciones de tecleños y tecleñas, si es que interesan hacerlo.
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Mediciones porcentuales |
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- La información estadística del Viceministerio de Vivienda y Desarrollo Urbano (Los terremotos de 2001 acabaron con un 60% del patrimonio de Santa Tecla. A estas alturas se conserva un 7% que se puede catalogar como patrimonio. En valor histórico se perdió el 90%.
- De acuerdo con la tesis “Propuesta para la rehabilitación del espacio público de las cuadras comprendidas entre los parques San Martín y Daniel Hernández, en Santa Tecla”, elaborada por Flor de María Ramos y Fátima de María Medrano, exalumnas de arquitectura de la UCA, la morfología de esta ciudad histórica había sido conservada en su mayoría hasta antes de los terremotos de 2001.
- En un 80%, prevalecían aspectos como construcciones de un solo nivel con patio central; hasta 1986, un 90% de las construcciones eran de un solo nivel, 10% de dos y 2% de tres pisos o más, el tratamiento de las esquinas en el centro histórico son achaflanadas con puertas y gradas.- También se encuentra uniformidad en los materiales: adobe, teja y hierro fundido.- La distribución de suelo está comprendida de la siguiente manera: vivienda 36%, comercio 32%, equipo institucional 21%, recreativo 9.0%, industria 1%, terrenos 1%.
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Ley de protección al patrimonio |
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Artículo 26
El propietario o poseedor de terrenos declarados bienes culturales, no podrá oponerse a su reconocimiento, investigación y rescate.
Como consecuencia de esta declaratoria, los propietarios o poseedores de bienes culturales, están especialmente obligados a no realizar en los mismos, trabajos que puedan afectarlos o dañarlos previa autorización del Ministerio de Educación. |
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