Se impulsa el refuerzo escolar en las vacaciones
Carolina Díaz
Periodista
Muchos niños y niñas presentan problemas de aprendizaje. Estos pueden ser causados por diversas variables relacionadas con las condiciones sociales, económicas o culturales, en que se desarrollan los menores. En este contexto, los programas de refuerzo escolar pueden hacer la diferencia en la vida de los infantes.
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Foto: Carolina Díaz |
El profesorado atiende las necesidades educativas de los niños y las niñas, quienes expresan sus dificultades de aprendizaje. |
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Es diciembre. El año está apunto de terminar. Los primeros en darse cuenta de ello fueron los niños y las niñas, al finalizar su año escolar en los distintos centros educativos de todo el país. Lejos de las aulas, muchos se concentran en actividades de ocio; descansan y se ríen frente al televisor o se entretienen en diversos juegos infantiles. Pero la historia no es la misma para todos y todas. Dependiendo de las condiciones socio-económicas de cada familia, así será el tipo de actividades que cada niño y niña ha de realizar, dentro del conjunto de sus posibilidades. Aunque, del total, son pocos los que dedican alguna parte de su tiempo a estudiar.
Lo anterior no resulta raro, ya que esta época se considera como el periodo donde los educandos han de renovar las fuerzas para iniciar el próximo año con entusiasmo. En esta línea, el sistema educativo hace una pausa en sus actividades, para que tanto alumnos como docentes tengan vacaciones, por casi dos meses. “Los niños tienen que relajarse y divertirse, la vacación es el único tiempo que tienen para eso”, dijo María Hernández, madre de dos estudiantes. Como ella, la mayoría de los responsables de los pequeños, ya sean éstos padres o encargados, consideran el estudio extra como algo innecesario. Sin embargo, algunas instituciones se han tomado el trabajo de ofrecer programas de refuerzo escolar, para que los niños y las niñas minimicen las dificultades que tienen en distintos temas, antes de comenzar el grado siguiente.
Entre esas instituciones está el “Centro de Capacitación San Vicente de Paul y Comedor Infantil Casa del Cipote”, ubicado en el catón El Cedro, Panchimalco, San Salvador. El centro ofrece clases los martes, jueves y sábado, de 9:00 de la mañana a 12: 00 meridiano, a niños y niñas, de entre primero y sexto grado, que tienen problemas de aprendizaje, en matemática y lenguaje. También se le brinda alimentación y un lugar de estadía mientras los padres de los pequeños vuelven de sus trabajos.
Una comunidad en crisis
El cantón El Cedro es una comunidad rural, rodeada por fincas de café. Se encuentra al seguir recto el camino que nos deja en la Puerta del Diablo, en los Planes de Renderos. Sus pobladores, gente alegre y sencilla, hasta hace unos cinco años, subsistían con el fruto del trabajo que les proporcionaban en las fincas cercanas. Sin embargo, la caída de los precios del café ha reducido sus fuentes de trabajo. Ahora, muchos tienen que trasladarse a lugares lejanos para seguir cortando café o viajar a San Salvador para trabajar en distintas fábricas. El problema se agudiza porque muchos de los residentes no saben leer, ni escribir. De modo que son muchos los retos que la población enfrenta, sobre todo en el tema de la educación.
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Foto: Carolina Díaz |
Las lecciones permiten a la niñez aclarar dudas y mejorar su rendimiento académico. |
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En ese panorama, la congregación de las hermanas de San Vicente de Paul y específicamente Sor Lidia Cruz, quien es directora del centro, trabaja con la comunidad. El proyecto de refuerzo escolar comenzó la última semana de octubre y terminará el 15 de diciembre. Es un plan piloto que se desarrolla con la colaboración de jóvenes universitarias, procedentes de la Universidad Centroamericana “José Simeón Cañas” (UCA). Según Evelyn Salguero, representante del Centro del Servicio Social, de dicha universidad, para realizar este trabajo se desarrollaron tres guías, de acuerdo con seis grados de estudio: una para primero y segundo, otra para tercero y cuarto; y la tercera, para quinto y sexto.
Carol Salazar, Karla Martínez y Karla Lorena Rodríguez son las encargadas de impartir el programa de estudios. Un total de 24 infantes acuden al lugar para recibir el refuerzo. A pesar que, de acuerdo con Margarita Campos, colaboradora de la congregación, son 120 niños los que reciben alimentación durante los cinco días de la semana, todo el año. Y es que como el programa alimenticio trabaja con niños y niñas que tengan entre dos y 12 años de edad, no todos pueden tomarse en cuenta para el refuerzo.
Los y las estudiantes que llegan a las clases se dividen en grupos, según su nivel educativo. Campos explica que algunos de los presentes son alumnos de una escuela cercana, mientras los más pequeños fueron los estudiantes del Kinder que opera en las instalaciones del centro, en el periodo lectivo; y que los están preparando para iniciar el primer grado. Con ellos y ellas, las aulas se improvisan en espacios formales o en el patio. En este últimos se preparan las mesas, una pizarra y útiles escolares. Ahí, los y las interesadas se preparan para reforzar sus conocimientos.
“Ya puedo hacer sumas hasta de tres cifras”, dijo William Vázquez, de ocho años. Él es uno de los cuatro hermanos que acuden al comedor, aunque en su familia son ocho los hijos. “Cuando sea grande quiero ser mecánico”, comentó. Como William, muchos menores del lugar esperan aprender mucho y conseguir un mejor futuro.
Salguero manifiesta que el problema que tenían estos niños y niñas era que al salir de la escuela, los padres se los llevaban a las cortas de café. “Los niños ahí se enfermaban o se maltrataban, ya cuando volvían a la escuela era como comenzar de nuevo”, explicó. De modo que prevenir el problema antes mencionado es una de sus prioridades.
Las jóvenes que trabajan directamente con los menores afirman que lo que ellos y ellas más demandan es atención. “Con una letra que hagan me dicen mire, mire”, dijo Karla Rodríguez, estudiante universitaria. Salguero, por su parte, explica que eso es muy benéfico, pues el lograr que los niños socialicen y se expresen son objetivos muy importantes en el proyecto. “Son muy penosos, queremos mejorar sus procesos de socialización”, expresó. Así, se desarrollan las actividades en esta comunidad rural.
En la ciudad
El panorama es un poco distinto en la ciudad. El Centro Hogar Alfonso Acevedo, que es parte de la Asociación Nuevo Amanecer de El Salvador (ANAES), ofrece refuerzos escolares a los niños y las niñas que atiende. Se trata de escolares de primero a sexto grado, que en su mayoría son alumnos de escuelas cercanas al Hogar. La entidad se ubica en Mejicanos y brinda apoyo escolar de manera permanente; es decir, abarca todo el periodo lectivo y un poco después de éste, finaliza hasta el 16 de diciembre.
La coordinadora, Damaris Contreras, expresa que la institución se plantea como un centro de desarrollo infantil para niños de bajos recursos. Los padres deben cancelar una cuota mensual, que se establece de acuerdo a un estudio socio-económico, que va de cinco a 30 dólares. Sin embargo, no se debe entender como una guardería. “Guardería viene de guardar y se guardan las cosas, nosotros trabajamos por el desarrollo de los niños a través de una metodología educativa”, explicó.
Las áreas de desarrollo que trabajan en la metodología son cuatro: área afectiva, social, de expresión y de motricidad. En el refuerzo escolar trabajan, al igual que en el cantón El Cedro, con estudiantes universitarios. La diferencia está en que ellos no imparten ningún programa, sino que acompañan a los y las estudiantes en sus tareas, les ayudan a repasar las materias básicas y refuerzan a cada niño las materias en las que presentan mayor dificultad. “Ellos cubren un poco el vacío de tiempo que los padres por el trabajo no pueden llenar”, dijo Contreras.
En este punto, cabe señalar que la coordinadora sostiene que no se trata de culpar a los padres o al Ministerio de Educación por las fallas de los y las pequeñas, porque son todo un conjunto de variables las que contribuyen para que la necesidad de un refuerzo escolar se presente. Los problemas familiares (desintegración, migraciones y violencia intrafamiliar), limitaciones económicos (subempleos, desempleos y pobreza), hábitos o costumbres de las personas y la necesidad de movilizarse constantemente a sitios lejanos son algunos de los puntos que la encargada menciona.
Por lo anterior, la coordinadora asegura que se deben implementar programas para que los estudiantes disminuyan sus deficiencias en el área académica. También, enfatizó que en su institución los resultados son gratificantes. “Nuestros niños al examinarse en colegios grandes quedan”, aseguró.
Estos dos ejemplos de instituciones, que ofrecen refuerzos escolares a los estudiantes de primero a sexto grado, demuestran que la calidad educativa en el país es una responsabilidad de todos y todas: ciudadanos, entidades gubernamentales y no gubernamentales; de todos los ramos. De lo contrario, tanto niños como niñas seguirán reflejando las deficiencias académicas, provocadas por una organización social que no promueve el desarrollo nacional a través de la educación de las futuras generaciones.
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