Portada Multimedia Edición actual    
Ayuda
 
Portada / Noticias

 

 
 

Comunidad La Cuchilla en apuros

Flor Orellana
Periodista

La gente de La Cuchilla, en Antiguo Cuscatlán, departamento de La Libertad, vive ahí desde hace más de 45 años; aunque hay otros que tienen tres o un año de haber llegado. Cerca de sus champas han edificado modernos centros comerciales, cuya prosperidad amenaza con desalojarlas.

Foto: Flor Orellana

La chinche evolucionò y hoy vive en los centros urbanos. Los investigadores siguen paso a paso su cambio de conducta.

Las personas aceptan que se asentaron en el terreno sabiendo que no tenían una escritura que los respaldara, y justifican su migración en el hecho de que no poseen una casa propia o simplemente carecen de dónde vivir. La comunidad se encuentra frente al centro comercial Multiplaza, calle a Santa Tecla, justo a mano izquierda. Más adelante se hallan los edificios de Las Cascadas y La Gran Vía.

Al caminar por la orilla de la carretera es normal que la vista no repare en La Cuchilla, porque una valla natural de plantas oculta las casas de lámina, madera, cartón y plástico. Algunas son de bajareque, pero todas tienen el denominador común de un solo cuarto. Cuando entraba a la zona, se me vino un olor a pescado frito. Eran como la cinco de la tarde. De pronto, saltaron unos perros ladrando y salió una mujer de la primera vivienda.

Ella, parecía tener miedo. A sus 36 años tiene seis hijos, bajo el estado de madre soltera. Es de piel morena y un poco gorda. Vestía una camisa verde y falda roja. Aceptó hablar, pero no dar su nombre. “Tengo un año de vivir acá. Nos venimos del Matazano, carretera a Comasagua de Santa Tecla, porque nos tocaba que alquilar y ya no alcanzábamos a pagar. Estoy en este lugar por medio de un amigo, ya que él me dijo que había lugar donde poner un rancho. Y, como no tenía a donde más ir, decidí venirme”, contó. Además, aseguró que para salir adelante hace tortillas para vender y de eso se sostienen. La clientela son sus mismos vecinos.

Actualmente. La Cuchilla consta de 140 familias. Son alrededor de 437 habitantes, entre hombres, mujeres, niños, niñas y adolescentes. Los residentes tienen una ficha Catastral que aseguran les apoya para estar en el terreno. El inmueble, ubicado en el municipio de Antiguo Cuscatlán y San Salvador, se encuentra inscrito en Folio Real computarizado REGISAL II (RSI) en la Matrícula M01127548-0000, a favor del GOBIERNO Y ESTADO DE EL SALVADOR por un área de 57,918.00 m 2 .

“Nosotros nos resistimos a salir de esta comunidad, ya que es lo único que tenemos. Además, el Estado tiene la responsabilidad de darnos donde vivir, pero ellos no asumen este compromiso”, dijo Fidel, de 40 años, quien también evitó mencionar el apellido. Y tal vez en consonancia con esta visión, se pueda leer en la Constitución de la República, en el artículo 2: Toda persona tiene derecho a la vida, a la integridad física y moral, a la libertad, a la seguridad, al trabajo, a la propiedad y posesión, y a ser protegida en la conservación y defensa de los mismos”.

Fidel aceptó que tiene cuatro años de haber llegado al caserío. Hoy, él estaba nervioso, sus labios temblaban y cruzaba los dedos de las manos constantemente. Sabe que la situación legal de su hogar es complicada. La ropa que lo cubría dejaba claro que carecía del dinero para ir a buscar otro sitio para vivir: pantalones cortos de color negro y camisa cuadriculada, desabotonada. Sus pies descalzos se aferraban al suelo de tierra, “para salir adelante nos velemos de una mini tienda que tenemos y yo trabajo de pintor, pues sólo he estudiado bachillerato”.

Según el licenciado Roberto Burgos, abogado del Instituto de Derechos Humanos de la Universidad Centroamericana “José Simeón Cañas” (IDHUCA), ambas partes, habitantes y alcaldía, deben de reunirse y llegar a acuerdos. “Si hay que indemnizar a algunas personas, porque se van a retirar del lugar, hay que hacerlo; además, pienso que es un lugar de alto riesgo para vivir en la zona”, expresó.

El temor

Ricarda Villanueva, presidenta de la directiva comunal de La Cuchilla, aseguró que el Gobierno y la alcaldesa de Antiguo Cuscatlán, Milagro Navas, les quiere desalojar y ellos no están de acuerdo porque tienen más de 45 años de existir ahí. “No es justo que después de mucho tiempo nos quieran despojar de las tierras donde hemos vivido todo este tiempo, la lucha nuestra es trabajar por el desarrollo de la comunidad y buscar el mecanismo para legalizar el inmueble”, afirmó la directiva.

Ella conoce el significado de salir adelante sin ayuda. Con 45 años, es madre soltera de una niña y un niño. Se gana la vida haciendo puros de tabaco. Pero en esta batalla legal al parecer no está sola, La Cuchilla recibe el apoyo de algunas organizaciones no gubernamentales, ONGs, como la Coordinadora para la Reconstrucción y el Desarrollo (CRD). “No compartimos el desalojo de la gente, pues eso no responde con el sentido humano; excluye el derecho de las personas. Nosotros ayudamos a informar, orientar y hacer ver cuáles son sus derechos como ciudadanos,” dijo Domingo Santacruz, de 70 años, director ejecutivo de CDR.

También aseguró que les interesa el desarrollo de la gente, la transformación de la persona. En cambio, sostuvo Santacruz, al Gobierno le importa el progreso de los grandes edificios. Es más que evidente como en La Cuchilla se muestra las dos caras de El Salvador: la pobreza y la bonanza económica que reflejan los modernos centros comerciales.

Guillermo Menjívar Hernández, de 84 años, ha sido colono de la finca El Espino y trabajó desde su niñez con la familia Dueñas, la propietaria del terreno. Él nació en esta tierra en el año 1923. “Antes era bien bonito, hoy estamos sufriendo en este lugar. Estamos afligidos, porque nos quieren quitar de estas tierras y no tenemos a dónde ir. La alcaldesa se comprometió a ayudarnos, pero no ha hecho nada”, dijo sin poder ocultar su aflicción.

El anciano expresó su opinión al tiempo que arreglaba su casa de bajareque, hecha con lodo y varas. En su cara están las marcas de una vida dedicada al trabajo, “para sobrevivir, mi señora sale a pedir a los sacerdotes a la zona de San Benito y yo trabajo de fontanero en la comunidad”.

Nuevos proyectos urbanísticos

Fidel fue claro al enunciar las razones del desalojo: “nos quieren sacar porque lo que buscan es acumular riquezas vendiendo estos terrenos a las transnacionales, aunque la propiedad sea nacional”. De ahí que no haya ningún interés político en darles los servicios básicos, como el servicio de energía eléctrica. “Ya hemos acudido a la alcaldía para que nos ayude en este proceso, pero no nos quieren escuchar”, explicó.

La Cuchilla tiene una directiva que es la encargada de gestionar los proyectos o de insistir en la comuna para que les ayude. “A ellos no les conviene que nosotros nos desarrollarnos, porque entonces pierden la posibilidad de quitarnos las tierras y ya no pueden favorecer a la banca y ellos mismos”, aseguró Fidel.

“Yo no les he dado permiso para que habiten en La Cuchilla, pues el terreno no es mío. La propiedad se la han tomado y yo no puedo entrar con proyectos, porque siento que el dinero que se va a invertir quedará botado, pues les van a desalojar porque hay un proyecto de Nación”, expresó Milagro Navas, alcaldesa de Antiguo Cuscatlán.

Navas asegura que a pesar de no haberles dado autorización de vivir allí, les ha hecho pequeñas ayudas, como el agua potable, letrinas y la electricidad a algunos habitantes. También señaló que es un problema social que está y que es parte de su trabajo. Ella indicó que ha tratado conseguirles tierras en otro lugar, pero que por estar lejos los pobladores no van aceptar: “A mí lo que me interesa es el bienestar de la gente, pero no les voy a ofrecer lo que no tengo”, concluyó la funcionaria.

En la comunidad, a algunos les toca cocinar en el mismo lugar donde duermen. Varios poseen electricidad, pero los que tienen pocos años de residir aún no. Las velas iluminan entonces sus hogares que difícilmente compiten con el brillo que emanan las luces de los nuevos centros comerciales. Un sitio inaccesible para don Guillermo, quien ha visto como la finca de café dio pasó al cemento. El cambio ha sido radical, y la amenaza de otros se ciernen sobre su vejez.

 

 

 

 

 

 

 

 

La comunidad La Cuchilla y sus servicios
 

Esta comunidad cuenta con algunos servicios básicos.

La electricidad: Esta sólo la tienen algunos habitantes que llevan varios años viviendo ahí. Las familias que tienen cinco o cuatro años de residir aún no la obtienen. Algunos hogares que les pasan energía de la suya a sus vecinos para que ellos puedan tener. Esto hace poner en riesgo al vecino, pero la solidaridad les hace apoyarse mutuamente.

Servicio de agua: En este lugar son pocas las familias a las que les llega el agua hasta su propia casa. El resto tiene cantareras. Tiene que jalar el agua de cantareras o colocan una manguera para que llegue el agua hasta su casa.

Las letrinas. Les ayudan a evitar bastantes enfermedades. Estas solo son cubiertas con pedazo de plástico. Están entre cinco y siete metros de las viviendas. Aunque teniendo este servicio, la Cuchilla es una de los que más pacientes han presentado. William Chavaría director de la unidad de salud de Antiguo Cuscatlán explica que las causan pueden ser por el hacinamiento y falta de buenos servicios sanitarios. A esto se une los malos hábitos higiénicos.

Desde enero hasta octubre el departamento de La Libertad contabiliza 24 mil 646 casos de diarreas y gastroenteritis.