Portada Multimedia Edición actual    
 
 
Portada / Noticias

 

 
 

Anemia: la factura de la salud

Por Roxana Webb
Periodista

Una joven madre lleva a su hijo al Hospital de Niños Benjamín Bloom. El padecimiento del pequeño le deja una valiosa lección: la alimentación de un bebé sin la debida instrucción médica puede generar a la larga un precio demasiado caro.

Foto: Roxana Webb

Según el pediatra que atendió al menor, las diferencias entre el tono de piel de la mamá y el bebe es una de las evidencias de que el niño tiene anemia.

Desde muy temprano en la mañana, Wendy Yanira Alas, de 23 años, buscó ayuda. Se despertó a la espera de ver a su lado a su esposo. Luego se levantó para ver el rostro de sus dos hijos. Uno de tres años, Héctor, y el otro de tan solo dos meses de edad, José. El menor de la familia estaba pálido. Su expresión era de desesperación y dolor. “Carlos, el niño está raro, ve a vomitar va”, dijo Wendy a su esposo.

La joven madre solo pensó en llevarlo al hospital. “Vámonos, Carlos, me preocupa el cipote”. Al escuchar las palabras de Wendy, el mayor de los hermanos, Héctor, comenzó a llorar y decía: “Mami, no me quiero ir”. Pero ante la angustia, salieron de su casa, ubicada en San Juan Opico, en el departamento de La Libertad.

Las 5 de la mañana. La familia salió de casa. El transporte les costó 30 centavos y el trayecto en el bus pareció trascurrir en horas y no en minutos. Llegaron a una parada de buses, la que está frente a la fábrica donde Carlos trabaja. Wendy, con José en sus brazos y Héctor sentado al lado, especuló sobre el padecimiento del menorcito. “Si sólo le di pecho, no entiendo qué podría causarle este sufrimiento”.

Cuando faltaba poco para finalizar el trayecto en el bus, los llantos del bebé mostraron el dolor del bebe. Cesó de llorar y a los minutos Wendy se estaba bajando del bus y decidió caminar. Mientras apuraba el paso al hospital, la madre dirigía su mirada al bebé, y en voz alta recordaba. “Las filas que he visto en el Bloom son interminables”.

Un día en el Bloom

Al llegar al hospital, sin embargo, el panorama fue distinto. Pero lejos de tener tiempo para reflexionar en ello, Wendy caminó hacia el área de hematología. Minutos después, ella junto al mayor de sus hijos ya estaban sentados. “¿Qué es lo que tiene mi hijo?”, preguntó mientras veía pasar a su lado a los pacientes de oncología. “Todos esos niños tienen cáncer y parecen tranquilos, y yo superpreocupada”, decía.

Wendy subió las escaleras, mientras su hijo mayor fue llevado por su abuela a la casa de la familia. La madre se repetía. “Tengo que subir hasta el piso cuatro, ahí está el bebé”. Varios escalones más y cruzando a la izquierda unas enfermeras le mostraron que esa era la puerta que debía cruzar.

El pequeño no dejaba de llorar. Su mamá le preguntó al primer médico que vio sobre la situación de su bebé. “El niño no está bien, le vamos a hacer unos exámenes”, le dijo el pediatra Luis Olando.

Por lo menos tres horas debió esperar la apesadumbrada madre para saber que las cosas estaban peor de lo que imaginaba. “Le doy de comer todo el día, cada cinco horas”, se justificaba. Sin embargo, el doctor dijo: “Aún no hemos terminado de hacerle los exámenes, pero puede tratarse de una anemia severa”.

Según el pediatra, dos de cada tres pacientes que llegan al área de consulta en hematologíapadecen de anemia. “Es que la gente cree que porque el niño se ve hasta obeso no puede padecer anemia. La enfermedad no es solo por la falta de comida, es un conjunto de factores”, señala el médico.

Foto: Roxana Webb

Evidencia del grado de anemia del niño. Según el doctor Olanda el orifico de su pierna es agua. Por tal que se vea alimentado no es certeza de buena alimentación.

El problema

En su último reporte sobre la deficiencia de minerales y vitaminas en El Salvador, UNICEF, asegura que en el país unas 20 mujeres jóvenes mueren cada año durante el embarazo y en el parto. La causa de estas muertes es la anemia severa por deficiencia de hierro.

Wendy mostró su sorpresa al escuchar la causa del sufrimiento de su hijo menor: “Si cada vez que lloraba le daba pecho”. A lo que el pediatra respondió: “No se asuste, la anemia fisiológica es común en los primeros meses”.

El bebe no mostró algún síntoma con el que la madre confirmara la enfermedad. Su cuerpo robusto, la hizo pensar que todo estaba bien. “No me quejo del Bloom, solo quiero que esté bien”, aseguró su mamá, tras soltar un par de lágrimas en el área de infectologìa, donde trasladaron al niño, tras las horas de espera.

Al tocar al bebé lloró. “Cada vez que le presionamos la protuberancia no es de comer, sino agua, forma en la que el cuerpo se defiende de las deficiencias de hierro. Habrá que realizar también el examen del VIH”, enfatizó Olanda.

Mientras José tomó con su pequeña mano uno de los dedos de su mamá, ella preguntó: “¿Cómo le irá?”. “Aquí estará bien, unos días más y el niño estará recuperado. Ojo, la alimentación no es un juego; el peso de su hijo está muy por debajo de lo normal a esa edad”, le respondió el médico.

La primera noche en el hospital no fue agradable. “tengo mucha hambre, pero cómo dejo al niño….ni modo”, dijo Wendy. Los consejos de los médicos le dejaron con claridad la próxima tarea a cumplir. Cumplir con los tiempos de comida y que estos alimentos sean los indicados, es la dieta que debe seguir el bebé. Por ahora la mama de José deberá de llevarlo a menudo para controlarle la enfermedad.

 

 

 

 

 

Tipos y características de la anemia
 
Por deficiencia de hierro (Debilidad y trastornos trópicos).
 

Anemia perniciosa (Gastritis atrófica)

 

Hemolítica (Palidez, ictericia y debilidad)

 

Talasemia (Puede ser asintomático o resultar mortal)

 

Anemia de células falciformes (Episodios de dolor agudo, principalmente en articulaciones y extremidades. Susceptibilidad a las infecciones. Retardo en el desarrollo del niño)

 

Fuente: MedlinePlus Enciclopedia Médica

   
 
 
 
Vínculos relacionados
 
Enciclopedia Médica Medline Plus