Editorial
Los nubarrones de la crisis
Un 24 de abril de 2007, el padre Francisco Javier Ibisate dejó el estado mortal, sin embargo legó su ideario de economista sabio. A un año de la partida, parece que su voz resuena en el ambiente: “se los dije, detrás de los números hay gente, está la población, no son simples cifras”.
¡Cuánta razón tenía! La población salvadoreña, en general, tiene la preocupación marcada en el rostro. Los augurios son desalentadores: el pasaje del transporte público subirá más, el precio de la gasolina llegará a las nubes (el último parte mundial informa de 118 dólares el barril, y a nadie extrañaría que llegue a los 130 ó 150 en los próximos meses), todos los productos de la canasta básica se han encarecido y si usted va al mercado o al súper es parte de la rutina ir sumando para no llevarse sorpresas desagradables en la caja.
Seguramente, más y más personas irán a buscar al centro de San Salvador el famoso grito de la “cachada”, porque los salarios son los únicos que no suben en estos dorados tiempos. ¿Y el aumento prometido por el Gobierno? El juego del libre mercado lo superó con creces hace rato.
Para rematar la fuerza de la tormenta que se avecina, por no decir que los primeros chubascos ya causaron estragos, la clase política y sus candidatos presidenciales vienen a empeorar la realidad con su demagogia. Nos prometen un país mejor, un país más justo, sin embargo cuando han tenido que fajarse por el pueblo y tomar las decisiones políticas y económicas que cambiarán las estructuras que nos tienen bien emproblemados en pleno Siglo XXI, brillaron por su ausencia. La prioridad fue la defensa de sus intereses particulares, es decir de partido o del grupo de poder al cual pertenecen.
En El Salvador hasta ir a comer pupusas es un lujo hoy en día, pero en tiempos de crisis es cuando emerge el ingenio de la gente y si la falta de justicia social, por décadas en la sociedad, no acabó con la esperanza, menos sucederá ahora. Y mientras la Vicepresidente de la República, Ana Vilma de Escobar, nos presenta en el Foro Mundial de Inversiones como un país modelo, vuelven a caer como una lluvia fina el pensamiento del jesuita Ibisate. Es decir, todos y todas veamos qué viven, qué comen, qué hacen los hombres y mujeres que forman ese modelo de país. |
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