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Altibajos y mejoras de la Biblioteca Nacional

Por José Salomón
Periodista

Sería difícil dilucidar si en El Salvador, sus habitantes, de cualquier sexo, edad, condición social o económica, son individuos asiduos a la lectura como un arraigado pasatiempo en nuestros días. Lo cierto es que, como parte de la historia y desarrollo cultural de todo país, los recintos de estudio de libros y textos de toda índole o temática son por demás necesarios.

Foto:José Salomón

Foto de la unidad móvil, BIBLIOBÚS

La Biblioteca Nacional de El Salvador, el principal de estos lugares de resguardo y reproducción de conocimiento, se fundó con el decreto del Ministerio de Relaciones Exteriores y de Instrucción Pública, firmado por el señor Presidente de la República, Francisco Dueñas, y el señor Gregorio Arbizú, ministro del ramo, el 5 de julio de 1870, en el Palacio Nacional, y publicado en el diario oficial “El Constitucional”, el 7 de julio del mismo año.

Así, por medio de este decreto se instituyó la Biblioteca Nacional Salvadoreña, tal es el nombre con el que se funda, a sólo 49 años después de proclamada la independencia de Centro América.

Nació por el espíritu y texto del decreto, con la función de ser biblioteca nacional. Según el objetivo de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), las bibliotecas deben cumplir con la tarea de servir como centro de depósito, es decir, que son las responsables de la adquisición y conservación de las publicaciones impresas en el país.

Cuando en el artículo 3 del mencionado decreto manda que “de todos los libros, folletos, periódicos o papeles sueltos que se impriman en la república son obligados los directores de las imprentas a remitir tres ejemplares a la Biblioteca Nacional”, sostiene Ana Marta Ramírez, sub directora de la institución.

La Biblioteca Nacional de El Salvador fue creada con la misión de constituirse en una entidad de soporte a las actividades culturales y educativas, para proporcionar con ello el desarrollo científico, social o económico y democrático de este país.

Desde su fundación ha sido dirigida por profesionales, personalidades de la cultura y de la literatura como Francisco Gavidia poeta e historiador de nuestro país. A finales de la década de los años 60, fue dotada de una moderna infraestructura de dos torres y nueve niveles.

Destrucción de infraestructura

En 1986 el edificio fue destruido totalmente por un terremoto en octubre de ese año, obligándola a emigrar a casas particulares, cabañas y a otros sitios dispersos en la ciudad de San Salvador que permitieron albergar las colecciones; aunque muchas de estas quedaron bajo los escombros del antiguo edificio.

El terremoto además de causar un paro en el desarrollo de la Biblioteca también destruyo bibliografía y se extravió un 50 por ciento del material bibliográfico; fue un período duro para esta institución y por ende para el público usuario.

Entonces, la Biblioteca fue trasladada a su actual edificio (antes Banco Hipotecario), frente a la catedral de San Salvador, en febrero de 1994. La inauguración de esta infraestructura fue hecha por el entonces presidente de la República, Alfredo Cristiani en el mismo año.

Desde entonces la nueva sede ya tenía deficiencias, producto del terremoto de 1986. A ello se agrega que dicho inmueble data de 1960 y carece del mantenimiento adecuado.

Después de los terremotos del 13 de enero y 13 de febrero de 2001, el edificio quedó más dañado; aunque no habían fallas en las estructuras, sólo daños en el cielo falso. Los trabajos de rehabilitación duraron 150 días, la obra fue terminada en marzo de 2002.

En la actualidad, las salas de lectura y otras oficinas cuentan con aire acondicionado. Se cambió todo el sistema de luces, así como también el cielo falso, se repararon las paredes deterioradas y se remodelaron los sanitarios. El monto de esta obra ascendió a$ 365,449.80 y fue financiada por el gobierno de El Salvador, a través del Consejo Nacional para la Cultura y el Arte (CONCULTURA), explica Manlio Argueta, director de la Biblioteca Nacional.

Foto:José Salomón

Isabela Amaya, bibliotecaria de la Biblioteca Nacional explicando cómo desempeña su trabajo .

Esmero y trabajo

Para Isabela Amaya ser bibliotecóloga no es un trabajo fácil, se debe poseer una ardua preparación para poder desempeñar esta labor. Amaya estudió esta carrera en la Universidad de El Salvador UES, así como un Post-grado de Bibliotecólogo en la Universidad de Puerto Rico y ha recibido varias capacitaciones por parte de la Biblioteca Pública de Valladolid, en España.

Este trabajo consiste en adquirir, organizar y difundir la informacion al usuario. “Esto es como una fábrica: se recibe el producto, se procesa y se pone a disposición del usuario”, señala la profesional. Para lograr esto se debe tomar en cuenta ciertos criterios como: saber qué tipo de biblioteca es y qué tipo de usuario la visita.

Asimismo, un proceso que sólo los bibliotecólogos pueden realizar es el de catalogar o clasificar los textos. El cual consiste en extraer la información del libro, describirlo y asignarle un código para ser colocado en el estante, así como también tener conocimientos de informática para poder utilizar la base de datos, en la cual se describe la cantidad de ejemplares en existencia.

En la actualidad la UES es la única institución educativa que imparte esta carrera.

La Biblioteca Nacional ha estructurado proyectos importantes en el último año, con el propósito de fomentar la lectura en la niñez de una forma más cercana y divertida.

Proyectos

En 2007, la Biblioteca Nacional ejecutó el programa denominado “BIBLIOBÚS” el cual consiste en realizar eventos que fomenten la lectura, teniendo presencia en parques y comunidades.

El “BIBLIOBÚS” fue donado por CONCULTURA, y es una unidad móvil que en su interior cuenta con una diversidad de libros, tanto para padres de familia, pero con mayor énfasis en los niños; de esta manera los menores puedan empezar a crearse el hábito de leer de una manera divertida y dinámica.

En 2008, se tratará de ubicar esta Biblioteca móvil todos los domingos en el Parque Cuscatlán, como también en otros centros recreativos de la zona metropolitana. Además, en este mismo año se visitarán todas las cabeceras departamentales para llegar alas Bibliotecas Públicas, por haberse nominado el 2008 como el año de las mismas.

 

 

 

 

 

 

Proyectos de la Biblioteca Nacional
 
-Proyecto de retroconversión y normalización del inventario: Se está haciendo la retroconversión de los catálogos manuales al catálogo automatizado, y simultáneamente la actualización de los inventarios de las colecciones nacionales e internacionales.
 

-Proyecto seguimiento de limpieza de las colecciones Lambruschini y antigua salvadoreña: El objetivo del proyecto es preservar el acervo bibliográfico antiguo.

 
-Proyecto Regional la “Biblioteca Digital de Iberoamérica y el Caribe “El Dorado”. Actualmente la Biblioteca Nacional participa en este proyecto el cual ha permitido la capacitación a distancia del personal en conservación y de procesos técnicos en el área de la digitalización.
 

-Promoción y divulgación de servicios bibliotecarios (ISBN-fomento de la lectura, boletines de prensa y cuadernos de investigación.