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La felicidad de tener VIH

Por Ana Posada
Periodista

Sería casi imposible imaginar que quienes ríen mientras platican de sus experiencias viviendo con VIH son los mismos que hace algunos años o meses deseaban morir. Sus ideas solo setransformaron al llegar a un lugar: FUNDASIDA.

Foto: Ana Posada

Feliz de ayudar. Después de llegar a la fundación como paciente, María Cáceres se siente útil y con deseos de vivir gracias a que su trabajo como educadora sobre el VIH en la institución es efectivo.

Adornos de flores artificiales, cuadros en las paredes, una limpieza impecable, salas de estar con sillones en los que se disfruta de la comodidad, convierten un verdadero hogar a la Fundación Nacional para la prevención, educación y acompañamiento de personas con el Síndrome de la Inmuno Deficiencia Adquirida, FUNDASIDA.

Desde su nacimiento en 1992, ha brindado ayuda médica y psícológica de manera gratuita a personas portadoras del virus de la Inmuno Deficiencia Humana, VIH, las cuales, en muchos casos, son marginadas y vistas con temor por el resto de la sociedad, por tanto les es difícil recibir los servicios que necesitan.

Por ello, cada martes y juevespor la tarde un grupo de jóvenes y adultos con VIH se reúnen para realizar una de las actividades de mayor efectividad e importancia dentro de la fundación: compartir sus experiencias para brindar y recibir apoyo psicológico.

Gustavo Méndez, de 23 años de edad, cuenta su vivencia dentro del grupo. “Llegué acá hace ocho meses. El primer día me sentía la peor basura del mundo, pero al escuchar las historias de los demás me vi identificado y supe que no estaba solo”, confesó Méndez.

La primera vez

Con la vista hacia el suelo ingresa una joven a las instalaciones de la fundación. Morena, delgada, de cabello oscuro y una postura encorvada que delata su tristeza y angustia. Pregunta de manera tímida: “¿Acá es donde dan las charlas?”. Recibe un sí cariñoso de parte de la recepcionista y camina a paso lento por el pasillo quele indicó.

La sesión inicia con 15 personas. Una a una, se presentan con la nueva integrante, que al preguntarle su nombre, decide callar y agitar su cabeza con un no decepcionado.

Las narraciones comienzan. Los ojos de la joven se llenan de lágrimas. A pesar de la risa del narrador, parecer que se identifica con la historia que escucha. “Mi mamá me echó de la casa y mis amigos se alejaron de mí. Cuando me los encontraba en la calle se hacían los que no me veían. Ya ahora que descubrí que no es nada por lo que me tenga que sentir mal, hoy soy yo el que se hace el creído”, relató Gerardo Maravilla.

Poco a poco cada miembro pasa y llega el turno de la joven. Deciden no presionarla, pero ella por finhabla, y su primera palabra es “gracias”. Dice sentirse confundida y aliviada al mismo tiempo. Se presenta como Evelyn Grande de 25 años, y promete: “Voy a seguir viniendo, porque acá al menos me voy a sentir útil”.

“Al principio se les ve que tienen vergüenza. Pero con el tiempo, las terapias psicológicas y al involucrarlos en las actividades de la Fundación como la campañas de prevención o en trabajos dentro de la farmacia y la clínica, ellos le encuentran sentido a la vida”, aseguró el presidente de la institución, Mauricio Castillo.

Morir por prejuicios

El tiempo avanza y ahora es el turno de los expertos, de los ayudadores en lo profesional. Su objetivo, que las personas portadoras de VIH cambien la manera en que ven la enfermedad. “Lo que pasa es que la gente cree que con decir VIH ya es SIDA. Pero el SIDA es la fase terminal de la enfermedad”, aclaró María Cáceres encargada del grupo de Educación y Prevención en FUNDASIDA.

Además, agregó queuna persona con VIH puede vivir como cualquier otra siempre y cuando se cuide con retrovirales. Morirá de cualquier otra enfermedad, pero node SIDA.

En la sesión, algunas personas se esconden y se sienten avergonzados. No permiten que alguien ajeno a la institución se les acerque por miedo a ser señalados. Sus rostros serios y miradas a la defensiva denotan su temor.

“Sucede que en la sociedad salvadoreña aún se piensa que es algo que se debe esconder por la manera en que se cree que es adquirido (prostíbulos, relaciones homosexuales), es decir, conductas no aceptadas en un contexto conservador”, sostuvo la encargada de Comunicaciones, Roxana Arias.

Entre sonrisas y con un destello en sus ojos, Cáceres cuenta a los reunidos cómo ella misma marginaba a las personas con VIH, hasta que junto a su esposo se dieron cuenta que eran portadores. La causa, aún no la sabe. “Al principio es por todos los pensamientos que uno tiene. Sin embargo, ahora sé que no es algo de lo que me deba avergonzar”, dice orgullosa.

Los derechos

Con voz ronca y manos expresivas, el ahora encargado de la Red Salvadoreña por los Derechos de personas que viven con VIH, Tomás Hernández, expone a los asistentesque con solo el hecho de que la gente sepa que hay una ley para defenderlos, hace que las cosas cambien.

El trabajo madrugador, el desgaste físico y emocional diario a veces no son suficientes, ya que solo se quedadentro de la Fundación. Fuera, es otra historia. Los sentimientos y la dignidad de muchos son desquebrajados por personas que por ignorancia irrespetan a seres humanos con VIH.

“Yo no sabía cómo contarlo a mi familia y el médico del hospital me presionaba a que lo hiciera porque si no, me decía que ya no me iba a atender”, relató con disgusto Elena Alfaro, de 34 años.

Hernández se lamenta de que los Derechos Humanos no sean efectivos, debido a que usualmente los portadores de VIH no son vistos como personas, sino que se le presta más atención a su enfermedad.

Sin embargo, con entusiasmo, cada miembro de FUNDASIDA trabaja con la convicción de que es de utilidad para otras personas, pues los resultados se ven en cada una de ellas.

Uno de los asistentes al grupo de apoyo, Mario Linares, al terminar la sesión comparte:“Estar acá me cambió la vida, aún más de lo que me hizo saber que tenía VIH, porque esto es bueno para mí y me ayuda a ser mejor persona. Sueño con ser médico y ayudar en la fundación”.

 

 

 

 

 

FUNDASIDA ayuda
 
La fundación brinda diferentes servicios de manera gratuita.
 

Educación especializada en VIH/SIDA/ESEX

Atención médica integral (consulta médica, nutricional, terapia psicosexológica)

Laboratorio clínico (prueba ELISA y exámenes generales)

Asesoría legal y laboral

Servicios de información (BIBLIOTESIDA)

Farmacia (FARMASID)

 

Para mayor información 2221-0029º 13 avenida norte N° 244, Centro Histórico, entre 1ª calle poniente y 3ª calle poniente, San Salvador.