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Pago de deuda con captura de CO2

Por Margarita Ramírez
Periodista

Los caficultores salvadoreños están capturando carbono y vendiéndolo en certificado de reducción de carbono verificado al mercado voluntario y regulado, y con estas ventas poder pagar sus deudas con el Fideicomiso Ambiental del Café (FICAFÉ) y el Fondo de Inversión para el Sector Agropecuario (FINSAGRO).

Foto: Margarita Ramírez

Vista panorámica de los bosques cafetaleros de Comasagua, La Libertad.

El sector caficultor salvadoreño tuvo una caída desde el año 1998 hasta 2005, según la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) "la causa de la baja del café fue el exceso de producción mundial, con respecto al consumo de café, teniendo como consecuencia el aumentó considerable del nivel de los stocks en los últimos años, situación que determinó el desplome de los precios en el mercado internacional".

"Los caficultores no generaban ninguna ganancia, el café ya no era un negocio"', afirmó Juan José Arévalo, propietario de la finca Santa Gertrudis. Los productores consideraban que seguir cultivando el grano, estaba generando baja rentabilidad, por lo que muchos decidieron que lo mejor sería abandonar o desatender sus fincas. El café ya no era más "el grano de oro" para los caficultores salvadoreños.

Esta baja de precios no solo causó daño a los propietarios, también generó tasas de desempleo en la zona rural, así como daños a mediano y largo plazo en el medio ambiente. La CEPAL indicó: "El abandono y potencial sustitución de cafetales por cultivos de ciclo corto u otras actividades económicas, que incidiría en mayores tasas de deforestación, eleva el riesgo de un deterioro ambiental en el mediano plazo, lo que podría incidir en una mayor exposición a desastres naturales".

Café y Medio Ambiente

El Banco Multisectorial de Inversión (BMI) ha creado un programa denominado "Café y Ambiente" que consiste en brindar apoyo a grandes, medianos y pequeños caficultores que tiene deudas a largo y mediano plazo con FINSAGRO y FICAFÉ, esto a través del pago de beneficio ambientales.

El programa que ejecuta el BMI consiste en la venta de certificados de reducción de carbono verificado. "Café y Ambiente" está orientado a la deforestación de fincas cafetaleras. "El Salvador es el segundo país más deforestado después de Haití, los bosques cafetaleros representan el 82% de la riqueza medio ambiental, tomando en cuenta que el porcentaje de deforestación en parques o fincas cafetaleras es del 4.2%", explicó Diana Rivera, del BMI.

Los certificados son vendidos al mercado voluntario y regulado, que está compuesto por empresas privadas, gobiernos, corredores de bolsa( broker) y fondos de carbonos, los cuales desarrollan proyectos de Mecanismo de Desarrollo Voluntario Limpio (MDL), y la captura de carbono es uno de ellos. El mercado voluntario está conformado por aquellas empresas que no son obligadas a reducir las emisiones de carbono. Son empresas "amigas del medio ambiente" y las políticas de protección al ambiente les dan un valor agregado a sus productos, aseguró Rivera.

El mercado regulado lo conforman los países que forman parte del Anexo B del Protocolo de Kyoto, los cuales están obligados a reducir sus emisiones de Gases de Efecto Invernadero (GEI).

En la actualidad, hay muchos proyectos MDL que son regidos por el Protocolo de Kyoto. Sin embargo, la captura de carbono para fincas de café no cabe en él afirmó Rivera del BMI.

Objetivos y Requerimientos

Uno de los objetivos principales del programa "Café y Ambiente" es apoyar las deudas de largo plazo hasta un 30% de las cuotas anuales de los programas FICAFÉ y FISAGRO, a través del pago de los servicios ambientales que generan las fincas cafetaleras. Y como segundo objetivo busca detener la deforestación en las fincas.

Los requerimientos para poder entrar a este programa de captura de carbono son dados por el BMI. Los caficultores que quieran aplicar tienen que tener una deuda con FICAFÉ o FISAGRO, además estar solventes en todas sus cuotas, de lo contrario, no pueden aplicar al descuento del 30% anual sobre toda su deuda

Además los propietarios de las fincas tienen que poseer una hectárea y dentro de ella un mínimo de 1,100 árboles de café; tener su número de registro en el Consejo Salvadoreño del Café; firmar una declaración jurada el que se compromete a no desforestar. Los caficultores tendrán que ceder el 70% de los beneficios ambiéntales generados en las fincas a través de la captura de carbono. El programa tiene un tiempo estipulado de cinco años renovables.

Foto: Margarita Ramírez

Dueño de finca Santa Gertrudis Juan José Arévalo quien mostró como tiene que ser un bosque cafetalero cumpliendo las reglas del medio ambiente.

Para el personal de SALVANATURA es esencial que los caficultores apliquen y certifique sus fincas con la Red de Agricultura Sostenible (RAS) y con base a ese conservación de de ecosistema que les exige tener puedan vender los certificados de captura de carbono en el mercado regulado y voluntario.

RAS promueve la conservación de la biodiversidad y el desarrollo humano sostenible mediante la creación de normas sociales y ambientales.

La conservación de ecosistema para RAS radica en "la captura del carbono, la polinización de los cultivos, el control de plaga, la biodiversidad y conservación de suelo y agua que son servicios que provee los sistemas naturales de las fincas. Las fincas que estén certificadas con RAS protegen los sistemas naturales con los que cuentan. Le exige mantener y contemplar los establecimientos de sombras en aquellos cultivos que tradicionalmente se trabajan de esa manera, como es el caso del café" indicó Mauricio Girón, Biólogo.

Arévalo, propietario de finca Santa Gertrudis, indicó: "un establecimiento óptimo donde hay cultivo de café exige plantar 70 árboles de sombra por manzana sembrada de café y un mínimo de 12 especies nativas".

Al preguntarle a Arévalo si consideraba preciso trabajar con la RAS para aplicar al programa "Café y Ambiente" señaló que esta certificación es un mantenimiento ambiental más comprometido a la conservación del medio ambiente que el que implementa el BMI, ya que si un caficultor salvadoreños está certificado, aplicar a dicho programa no será difícil, pues cuenta con una finca que supera los estándares de medio ambiente que el BMI exige.

"El BMI en este momento esta en búsqueda de compradores, todavía no se ha realizado la venta inicial de los certificados", afirmó Rivera. El programa "Café y Ambiente" comenzó en el país en mayo de 2007, y hasta el momento más de 2,500 caficultores, beneficios y exportadores están afiliados. Con un posicionamiento en venta de certificados de captura de carbono del cero por ciento, tanto el mercado regulado como el voluntario

 

 

 

 

 

 

Fideicomiso Ambiental del Café FICAFE
 
Las bajas en el sector cafetaleros llevó a los propietarios de las fincas a firmar pagaré a FICAFE.
 

El FICAFE surgió como una medida de garantía para la caída del café desde 1998, por lo que en la cosecha del año 2001 y 2002 tenía como objetivo principal asegurar el complemento del otorgamiento de avío y consolidar saldos.

 
   
 
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