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Editorial

La asignatura de ser periodista

No es fácil, desde cualquier punto de vista. Si me dijeran: “En esta materia vas a ser una doctora”, creo que me asustaría ante semejante reto. Claro que tiene que haber una dosis de vocación, ya expresada, en mayor o menor medida, desde el momento que se escoge una carrera como la de comunicaciones.

Pero pienso que el problema de fondo es el ser. En los talleres no estamos planteando que el alumno pretenda ser un periodista por unos meses y ya. Hay que ser periodista, entregarse, implicarse en el oficio, con sus pros y contras.

Quizá ese sea un reto para todos: comprometerse. En estos tiempos ya no se ve a gente que se dé del todo. Se entregan a medias, por un buen salario, con horario estipulado y condiciones. Esa actitud, sin embargo, no ha salido de la nada; ha nacido de la explotación de los empleadores, de olvidar que detrás de un trabajo hay un ser humano que merece respeto y buen trato.

A eso se le suma una forma de asumir la vida bastante filtrada en la sociedad salvadoreña: disfrutar de la vida, pasarla bien y no complicarse. Son los vientos que soplan en el mundo, lo entiendo, pero eso no significa que vayamos por buen camino.

Ser periodista, como ser doctora o cualquier cosa en la vida, requiere de entrega. Sin entrega no hay desarrollo de habilidades, de talento.

Los riesgos de que algo salga mal siempre existirán. Todos tenemos fracasos, experiencias que necesitamos vivir para madurar. Pero al final, de eso se trata la vida, de vivirla no de ir pasando, sin ser todo lo que puedes llegar a ser.