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Más pesado que el plomo

Por Glenda Flores
Periodista

El sol aún no despuntaba en el horizonte cuando salió de su casa directo a la clínica. Iba en compañía de su pequeño de ojos negros y cabello lacio de un año y medio. El desaliento se hace notar en el corto trayecto recorrido.

Foto: Glenda Flores

Inocencia en peligro. El pequeño no se da cuenta del peligro que corre y la angustia en la que se encuentra su madre.

La noche anterior un doctor de la unidad de salud pasó por su casa a pedirle que llevara al niño a pasar consulta, pues tiene posibilidad de tener plomo en la sangre.

Para Milagro Delgado este es un día de emociones encontradas. Se dirige a la clínica para saber el diagnóstico de su infante Geovany Avilés Delgado, quien al parecer padece de dolor de cabeza, de estómago e hiperactividad, además de que llora mucho.

La preocupación de Delgado va aumentando, reza porque su hijo no tenga plomo en la sangre, pues su casa está a medio kilómetro de la fábrica de bateríasRecord. La empresa ha sido la causanteprincipal de 800 afectados con plomo en el cantón Sitio del Niño, municipio de San Juan Opico, según el Movimiento Sin Plomo.

"¡Buenos días!", saluda al entrar al centro de salud, un poco antes de las siete de la mañana, hora en la que inicia la consulta. Se sienta en una silla de la primera fila, en la ya se encuentran otras dos personas sentadas. Poco a poco las sillas empiezan a llenarse, la mayoría son mujeres con niños entre cero a cinco años de edad.

“¡Atención! Pasaré para recibir las tarjetas y luego las ordenaré”, dice la enfermera Gladis Salazar, quien toma una a una las tarjetas de los pacientes. “A diario en la unidad de salud hay de 130 a 200 consultas”, dice la doctora Andrea Cideos.

Hasta el momento se han contabilizado 48 niños contaminados con plomo, quienes viven dentro del área cercana alos 800 metros a partir de la fábrica de bateríasRecord de El Salvador, según Cideos. Los que no viven dentro de ese perímetro, tienen que esperar mientras investigan para ver si están en riesgo.

La espera es larga. Llena de preocupación y con el pequeño llorando, se levanta mientras camina en círculo para apaciguar el llanto del infante. Por fin los han colocado, Milagro es la tercera que pasará con la doctora Cideos.

Las lágrimas han cesado por completo, ahora él está en el regazo de su madre tomando leche materna y jugando con sus manitas. Ha salido del consultorio la primera persona, solo le queda esperar que avance una más.

Ya casi dan las 11 de la mañana,“El siguiente”, dice Cideos, mientras va saliendo una señora de unos 45 años, de cabello negro que casi le llega a la cintura y caminando tras de ella una niña de seis años. Deja de darle pecho al “comelón”, así lo nombra Milagro, para incorporarse y dirigirse al consultorio donde se encuentra la doctora Andrea.

“Buenas”, dicen ambas, mientras Delgado se acomoda en la silla que está enfrente del escritorio de la doctora. En las paredes del consultorio hay dos carteles, uno con un mensaje de prevención a la tuberculosis y el otro, muestras la cara de una pequeña que dice: “Tengo sida. Por favor, abrázame. No puedo contagiarte”.

El chequeo ha comenzado. “Él me llora mucho, me dice que le duelen las piernitas, el estómago y la cabeza”, cuenta la madre, mientras recuestan al niño enuna camilla donde la doctora lo empieza a examinar.

“Le voy a dar por ahora cinc y calcio y se va al laboratorio para que le saquen sangre para el examen de plomo” fue la frase que no le agradó a la madre del pequeño paciente. Sin tardarse, recorrió la mitad del pasillo principal y entró al laboratorio.

Mientras tanto, Geovany estaba intranquilo, pareciera que se daba cuenta de lo que le iba a suceder. Cuando la aguja rompía y se introducía en la piel del pequeño, este desgarró en llanto. “Vaya, vaya… ya va a pasar”, le decía su madre.

Cerca del mediodía, terminó la tortura del "comelón", pero para su madre el agobio apenas empieza, pues los resultados del examen no se los entregarán sino hasta dentro de tres o cuatro semanas.

 

 

 

 

 

Algunos Datos
 

El valor normal de plomo en la sangre de los niños es menos de 10 microgramos por decilitro de sangre

  • Los Niños con niveles deplomo arriba de 10 microgramos por decilitro de sangre, son tratados con micro nutrientes yse les deja controles cada mes para verificar el nivel de plomo.
  • Se combate: la anemia y la descalcificación de los huesos, con los medicamentos de hierro y cinc
  • Los Niños con niveles arriba de 20 microgramos por decilitro de sangre, se remiten al hospital San Rafael en Santa Tecla y luego al hospital Bloom en San Salvador.
  • La intoxicación por plomo, se combate con el medicamento de quelación y se les está realizando diferentes exámenes.