Manos que hablan
Por
Lisbeth Dueñas
Periodista
"El mundo es para los oyentes", suelen afirmar los chicos sordomudos que asistieron durante el año pasado a las capacitaciones de informática que se realizaron en diversos centros escolares de Cojutepeque, Cuscatlán. Para ellos significa, en cierta manera, pensar las estrategias cotidianas de supervivencia en esta sociedad que les toca vivir.
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Foto:Lisbeth Dueñas |
La Dactitolología, el arte de hablar con los dedos de las manos. |
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El año pasado, la Asociación Pro - Personas con Discapacidades de Cojutepeque (APRODISCO) capacitó a profesores en los centros escolares como el Instituto Nacional Walter Thilo Deininger y la Escuela Candelario Cuellar en el área de informática. Así se puso en marcha un programa que funciona en los centros de Cómputo de dichas instituciones donde un grupo de jóvenes sordomudos, en edades que rondan desde los siete hasta los 19 años inició sus clases de informática.
Dicho programa es una sala que al mismo tiempo está abierta a la comunidad y que a la vez les facilita el acceso a las tecnologías, para que las personas puedan apropiarse de ellas en la resolución de problemas y mejoramiento de la comunidad.
En el trabajo con este grupo se trató de brindar las tecnologías como una herramienta más que favorezca la comunicación, y ayude a la comunidad de sordos.
Una de las coordinadoras del proyecto, María Elena Torres, directora de la escuela de sordomudos de Cojutepeque, estuvo a cargo de llevar adelante este taller, junto a docentes especializadas en este lenguaje.
Dificultades que se superan
Para todos estos jóvenes ser sordomudos representan muchas dificultades desde ir a algún almacén hasta mirar televisión, desde ir al médico por un dolor estomacal hasta poder estudiar en la escuela.
Para ellos todo es un gran desafío, porque al mismo tiempo Jeremías Hernández de 15 años, Javier Ramírez de 17, Mariano Chávez de 19, Emmanuel Cruz de 17 y Fernando Sánchez de 19, son jóvenes que tienen las preguntas y conflictos propios de la adolescencia que viven.
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Foto: Lisbeth Dueñas |
Así lucían los chicos muy interesados en aprender |
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Todos llegaron al proyecto a través de su profesora Analía Cáceres de Alvarenga, docente especializada en lengua de señas que indagó sobre sus inquietudes y luego contactó a APRODISCO para que pudieran integrarlos a los grupos que se capacitan en los centros de Informática de Cojutepeque.
"Sin duda, también fue una experiencia muy novedosa y motivadora, ya que era la primera vez que trabajábamos con personas con capacidades diferentes. Y en este caso en particular de personas sordomudas, también debíamos saltar las barreras comunicativas y expresivas, y eso fue posible gracias a la interpretación constante de los docentes que acompañaron el proceso diario en el proyecto de Informática". Cuenta con satisfacción José Guillermo Alfaro, vicepresidente de APRODISCO.
A través de dinámicas y consignas participativas, se pudo charlar sobre la preocupación respecto al mundo de trabajo que tienen los jóvenes. Si el panorama es poco o nada alentador para las personas oyentes, lo es más para los chicos con capacidades diferentes, porque no siempre hay políticas integradoras que protejan los derechos de los más vulnerables.
"Así, entre práctica y práctica, entre mate y mate, nos contaron de los esfuerzos y formularios que tuvieron que llenar para que les permitan el ingreso en una escuela pública y para que el gobierno se haga cargo de asignarles una intérprete en cada hora de clase. Nos enteramos de las imposibilidades de comunicarse con el médico del hospital ante una enfermedad, si es que no cuentan con el apoyo de sus familiares o de algún intérprete amigo que a modo de favor los acompañe", relata Luisa Gutiérrez docente capacitada en el proyecto.
Gracias al Internet y al apoyo de los docentes especializados, se pudieron enterar de las legislaciones que hay en otros países al respecto de estos casos que son tan importantes en la vida y desarrollo de una persona.
Este año volverán a encontrarse y en se está trabajando en ello, tratando de sumar a nuevos participantes, adaptando material didáctico especializado, planificando contenidos y metodologías. En definitiva, aprendiendo de la experiencia previa para poder mejorarla, y por supuesto son personas receptivas a experiencias similares en otros lugares.
Las tecnologías son una de las tantas herramientas de las que puedan valerse para comunicarse y comprender, pero lo más importante está en el apoyo, valores humanos y en la solidaridad. Para que la frase "El mundo es para los oyentes" que ellos afirman, resignados, pueda convertirse en todo lo contrario, que el mundo es de todos y todas
Discriminados por la sociedad pero grandes de corazón
El caso de Francisco Javier Pérez es uno de los tantos que ha sufrido de diversos tipos de aislamientos por parte de la sociedad. Francisco es un obrero de 37 años que trabaja en un pequeño agro servicio de San Rafael Cedros, municipio de Cojutepeque. Vive en San Vicente y todos los días durante media hora de camino a su empleo, recuerda cuando trabajaba en los talleres mecánicos, en los cuales laboró por muchos años.
En este sus jefes le lanzaban objetos o le daban golpes en la cabeza para comunicarse con él. Francisco es sordomudo de nacimiento y para sus patrones era más fácil lanzarle cosas y golpearlo que aprender su lenguaje.
"Me pagaban lo que querían, me trataban muy mal y se reían mucho de mi", relata, usando para explicarse, el lenguaje de señas por lo que se tuvo el auxilio de Luis Alonso Chávez domina en un nivel intermedio el lenguaje.
Por ello, Francisco decidió renunciar para buscar un empleo estable y formal donde lo trataran mejor. Su búsqueda tardó seis años, pero por fin como fruto de su búsqueda se encuentra laborando tranquilamente y con mayores ingresos económicos, a la vez que toma ese empleo como un peldaño más para la aceptación de estas personas en la sociedad actual.
Francisco es un ejemplo de los que han vivido en carne propia el maltrato o rechazo de la sociedad hacia este tipo de personas. La lucha continúa, pero ellos no se rinden, siguen adelante a pesar de las dificultades. |